domingo, 18 de marzo de 2007

Cultivando peonías


No podía inaugurar este blog sin dedicarle una entrada a una de mis heroínas literarias más constantes: Miss Jane Marple. Aunque suelo sentir bastante aprecio por todos los personajes de mi adorada Agatha Chirstie ( excepto Tommy y Tuppence,pelmazos ellos), la Tía Jane se ha convertido por derecho propio en el numero dos de mi particular ranking literario ( el numero uno es para Mme de Merteuil). Porque no hay nada más maquiavélico que cultivar peonías desafiando los dolores del reuma... si quien las cultiva es Miss Marple.
Porque no sólo es una ancianita avispada-achacosa que resuelve la mar de bien ( y sin que se le mueva un pelo del moño) los crímenes más cruentos.... es mucho más que eso. Hay algo bastante estremecedor en Miss Marple. Una ceirta inhumanidad. Una cierta crueldad muy sutil, muy matizada. Hay quién la cree incluso capaz de las peores infamias, como el escritor Vicente Leñero, que hizo que fuera la inocente anciana ( no el pulido Poirot, no el visceral Hastings, no la consentida Ariadne) quien amenazó de muerte a ¡ la mismísima Dame Christie ! en el relato ¿Quién mató a Agatha Chiristie.

Y aunque la personalidad de Miss Marple queda especialmente resaltada en Némesis ( donde incluso llega a mantener un substancioso affaire- duelos verbales y llenos de miga- con un multimillonario inválido) los que , como una, rastrean entre la bibliografía christiniana esperando encontrar a Tía Jane entre la Galería de Personajes ( ese absurdo invento de la editorial Molino) intuyen que no sería demasiado agradable fijar la mirada durante demasiado tiempo en esos ojillos diminutos, azules escrutadores. Porque además, pase lo que pase, Miss Marple siempre gana. Y sigue cultivando peonías

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