miércoles, 21 de marzo de 2007

Danza y memoria


La Guerra Civil española dejó tras de sí todo un rosario de acontecimientos desgarradores. Muchos de ellos han salido recientemente a la luz, otros permanecen ocultos. Entre los primeros se encuentra la historia de las “ Trece Rosas”, las trece muchachas fusiladas en 1939 en la tapia de un cementerio de Madrid por pertenecer a las Juventudes Socialistas Unificadas. Una historia llena de dolor que la Compañía de Danza Arrieritos ha decidido recrear en un espectáculo visceral que aúna el cante, el flamenco y la danza clásica para recordar sin palabras unos hechos desgarradores.

El día del estreno, fueron pocos los madrileños que se animaron a exponerse al clima desapacible para acudir al teatro: tan escaso era el público que la organización canjeó las localidades de paraíso para trasladar a todos los espectadores al patio de butacas. Y a pesar de esto, la ovación con que la compañía fue obsequiada al final del espectáculo fue larga y emotiva.

El espectáculo da lugar a la apreciación del aporte individual de las integrantes de la compañía, intérpretes de muy distinto corte entre las que hay bailaoras calzadas con tacones para poder zapatear o bailarinas de corte clásico descalzas para facilitar sus movimientos sinuosos. ”. Todo ello en pro de expresar el horror, el dolor y la soledad de trece mujeres ajusticiadas sin motivo.

El espectáculo consigue mostrar a la perfección la mezcla de emociones que debieron sentir las chicas en sus últimos instantes de vida: incredulidad, miedo, soledad, solidaridad entre ellas. Todo esto se nos muestra a través del baile, el cante y la recreación de momentos importantes durante el cautiverio, como los brutales cacheos por parte de los soldados, las últimas cartas escritas a sus familiares o la hora del baño. Es un espectáculo tierno y a la vez descarnado, que permite al espectador adentrarse en una época negra y rememorar unos hechos que nunca debieron caer en el olvido.

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