domingo, 18 de marzo de 2007

Discriminación positiva

Sociedad de la Información desde la perspectiva jurídica. Alejandro Avera, un juez chileno, viene a hablar de pruebas y registros (¿Es correcto testificar por videoconferencia? ¿recoger la declaraciones en un CD? ¿ O no hay mejor registro que la propia persona humana para que los jueces puedan apreciar el lenguaje no verbal?) ; pero inexplicablemente nos alejamos del tema y terminamos hablando de minorías étnicas y discriminación positiva.Como suele ocurrir, hay opiniones variadas y para todos los gustos.El debate comienza con una alusión al pueblo mapuche, una minoría étnica que habita en el sur de Chile y parte de Argentina. Como todas las minorías índigenas que han tenido que vérselas con el avance implacable de la sociedad industrializada en sus territorios, el pueblo mapuche adolece de muchos de los males endémicos del s. XXI: analfabetismo, despempleo, VIH, alcoholismo... lo cual contribuye cada vez más a dejarlos fuera de la sociedad, a cerrar todavía más el círculo de rechazo-inadaptación en el que se encuentran. Alguién aludió-acertadamente, creo-a la deuda histórica del hombre blanco invasor para con estas minorías.


La mayoría de las opiniones iban por ese camino: la necesidad de imponer políticas de discriminación positiva. Cuando escuché estas palabras:"discriminación positiva" una pequeña alarma saltó en mi cerebro. Y es que esos dos vocablos, cuando van juntos, me resultan particularmente desagradables. Pero vamos a ver, hombres de dios ¿ hablais de discriminación positiva y os quedais tan anchos?. Si, claro, impongámosles políticas de discriminación positiva a los mapuches, a los discapacitados, a las mujeres y, dentro de poco, si eso, a las patas de jamón negro ibérico. No creo que se deba calificar como "normales" o incluso deseables y meritorias unas medidas que no hacen más que su subrayar y evidenciar la diferencia, y la vulnerabilidad del colectivo de turno al que van destinadas.

Personalmente, prefiero opinar que las medidas de discriminación positiva son sólo admisibles para casos muy puntuales y necesariamente deberían tener fecha de caducidad. ¿ Y qué pasa entonces con los mapuches? ¿Está su cultura-como otras muchas-en peligro de ser absorbida por la gran masa urbana y pestilente? Y de ser asi...¿ Sería tan grave?.No quiero romper una lanza, ni mucho menos, a favor de la globalización y de la uniformidad cultural( sobre todo si éstas vienen de la mano de McDonalds y Nike) pero creo que a veces el mantener artificialmente una situación es mucho más grave y más deleznable que dejarla fluir libremente... o extinguirse.

Me viene a la memoria el nushu, ese lenguaje nacido en China hace casi 2000 años y que se extinguió del todo hace apenas tres. Durante cientos de generaciones las mujeres chinas compartieron sueños, opiniones y vivencias mediante este lenguaje cuyo conocimiento estaba vedado a los hombres ( sí, como no podía ser menos, a ellos le pareció muy mal y durante las purgas que siguieron a la Revolución del 49 muchas de las aficionadas a este código fueron perseguidas cual meigas). En 2003, el nushu se extinguió por completo con la muerte de Yang Huanyi, su última salvagurada. O al menos esta es la versión oficial porque ella misma tenía otra opinión. El nushu no morirá conmigo-dijo-Ha muerto ya cuando me quedé sin nadie con quien hablarlo.

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