domingo, 18 de marzo de 2007

Herencias


El otro día me encontré con el Rey Lear. Llevaba un mono de dril, un sombrero de fieltro y tenía la piel correosa y surcada de arrugas. Surcos de arado, grietas en una epidermis de arcilla. Sin embargo lo reconocí al instante, era imposible no hacerlo. El Rey Lear se paseaba bajo el nombre de Larry Cook por las páginas de Heredarás la Tierra, la novela que le supuso a Jane Smiley un Pulitzer en 1992.
Heredarás la tierra habla precisamente de eso, de herencias. Habla de la tierra, claro. No podía ser menos. Y la granja de Zebulon County se adueña de la familia Cook con la misma fuerza que Tara se apropió de Escarlata o la granja de Ngong envolvió a Karen Blixen con sus largos tentáculos de tallos de cafetal. Es lo que tiene, la tierra.Sin embargo, la novela de Smiley habla de otro tipo de herencia todavía más importante. Habla de tradiciones, costumbres, miedos y rencores. Perjuicios, complejos. Ese bagaje emocional que todos atesoramos a lo largo de nuestra vida y que después, probablemente, le endosaremos a los que vengan detrás de nosotros.
En Heredarás la tierra, esa carga es demasiado pesada y acaba por romper el delgadísimo hilo que lo mantiene todo en un orden aparente. Lo que parecía inmutable, apacible, firmemente enraizado, se desmorona como un castillo de naipes. En un instante. Un error, un acto de maldad o de egoísmo, puede truncar otra vida. La de tu hijo, claro. O la de tu nieto, o tu bisnieto. A nadie, cuando nace, le ponen delante de los ojos el inventario de las glorias y las miserias de su familia.
A nadie le muestran un balance de débitos y créditos, a nadie se le permite renunciar si los primeros superan a los segundos. No hay herencias yacentes ni vacantes, solo fortuna o infortunio, según se mire. Y un lastre de llantos, de miedos y de rencor que algunos tienen la mala suerte de heredar, ese lastre que permanecerá ahí clavándolos a la tierra, paralizándolos.

3 comentarios:

Jorge dijo...

Hasta para nacer hay que tener suerte. Pero aún así no tenemos que asumir que la cosas que vienen dadas no se pueden mejorar y hay que aceptarlas como están.

claudi dijo...

a ver si me sale

claudia dijo...

por fin, es este el que me más me gusta que bien sigue así.....