jueves, 5 de abril de 2007

Quijoteando. Cuenca (III)


Otro de los lugares que merece la pena visitar en Cuenca es la "Ciudad Encantada", que está situada en el cañón que forma el río Júcar a su paso entre Uña y Villalba de la Sierra, a 1500 metros de altitud. La Ciudad Encantada forma parte de una extensa zona forestal de unas 13000 hectáreas situada en el pueblo de Valdecabras, una típica pedanía.

La Ciudad Encantada está compuesta por formaciones rocosas esculpidas por la acción del agua, el viento y el hielo, que al erosionar durante siglos las rocas, ha conseguido modelar figuras humanas, objetos, animales, con una precisión difícil de entender, hasta conseguir una ciudad delirante. Es una especie de laberinto en el que aparecen fantásticas figuras bautizadas por la imaginación popular con nombres de animales y objetos. Con sus puentes, calles, plazas y moradores pétreos esta ciudad imaginaria fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional el 11 de junio de 1929. Su formación geológica se remonta a la Era Secundaria y se trata de lo que científicamente se conoce como "fenómenos kársticos"


Caminando por la Ciudad Encantada se crea la ilusión de hacerlo por una ciudad ciclópea con sus calles y plazas, altos edificios, puentes romanos, puertas góticas, monolitos, bosquecillos e incluso grandes barcos erguidos sobre sus quillas. A la entrada, y enterrado hasta los hombros, asoma una enorme cabeza de gigante, como permanente centinela



La vegetación autóctona también es muy peculiar y está formada por quejigos, sabinas, enebros, boj y zarzamoras.



Para llegar a la Ciudad Encantada desde Cuenca, como hicimos nosotros, hay que recorrer una distancia de 36 km. Al salir de la ciudad, hay que coger la carretera que va a Tragacete, pasando por el mirador del "Ventano del Diablo", donde se puede disfrutar de una impresionante panorámica del río Júcar. Continuando la carretera a 5 kilómetros está el desvío de Valdecabras, antes del cual se encuentra la Ciudad Encantada. Al salir de la finca, desde el aparcamiento, se puede recorrer una pista de unos dos kilómetros que lleva al Balcón de Uña, donde se contempla el río Júcar y la laguna de Uña. Si cabe, el único aspecto negativo que encontramos es que para visitar la Ciudad Encantada hay que abonar una entrada de 3 euros ( la explicación está en que se trata de una finca privada)


Caminando por el Mar de Piedra

El Convento

FORMAS MÁS REPRESENTATIVAS

  • El Tormo Alto. Monolito de 20 metros, milagro o juego de equilibrio, emblema de la Ciudad.
  • Los barcos. Tres enormes moles de piedra, una flota anclada en la sierra.
  • El perro. Guardián de una ciudad petrificada, parece un fox terrier.
  • Cara del hombre. Monumental busto de nariz aguileña y boina.
  • Puente romano. Arco horadadazo en la roca, arquitectura natural.
  • La foca. Enorme figura imaginaria que representa una foca haciendo juegos malabares con su hocico.
  • Los Osos. Enormes pedruscos que recuerdan dos osos.
  • El tobogán. Estrecho y largo callejón rocoso de varios desniveles.
  • El mar de piedra. Plana y extensa superficie rocosa donde la erosión del agua creó formas que simulan olas y ondas marinas.
  • Lucha del Elefante y el Cocodrilo. Enormes y caprichosas rocas, asemejan la encarnizada lucha de un elefante que lanza su trompa a las fauces de un cocodrilo.
  • El Hipopótamo. Inmensa roca zooforma que recuerda un hipopótamo.
  • El Convento. Un arco ojival en una pared rocosa nos transporta a la edad media.
  • Los Hongos. Entre los pinos enormes bloques de piedra asemejan hongos gigantes.
  • El Teatro. En un escenario natural un curioso puente recuerda la embocadura de un teatro.
  • La Tortuga. La abertura en lo alto de una inmensa roca parece una tortuga con su cabeza fuera del caparazón.
  • Los Amantes de Teruel. Bloques de roca que parecen los bustos de un Hombre y una mujer intentando besarse.

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