jueves, 3 de mayo de 2007

Fábula de la sirena y los borrachos


Todos estos señores estaban dentro
cuando ella entró completamente desnuda
ellos habían bebido y comenzaron a escupirla
ella no entendía nada recién salía del rio
era una sirena que se había extraviado
los insultos corrían sobre su carne lisa
la inmundicia cubrió sus pechos de oro
ella no sabía llorar por eso no lloraba
no sabía vestirse por eso no se vestía
la tatuaron con cigarrillos y con corchos quemados
y reían hasta caer al suelo de la taberna
ella no hablaba porque no sabía hablar
sus ojos eran color de amor distante
sus brazos construídos de topacios gemelos
sus labios se cortaron en la luz del coral
y de pronto salió por esa puerta
apenas entró al río quedó limpia
relució como una piedra blanca en la lluvia
y sin mirar atrás nadó de nuevo
nadó hacia nunca más hacia morir.

Pablo Neruda, Estravagario

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es evidente que cada " ser " es únic@, diferente,hij@ de su tiempo y de sus circunstancias, Tod@s,la multitud , las masas, son eso ... No reconocen la INDIVIDUALIDAD.

Bea dijo...

Anónimo, no se quien eres pero creo que tienes mucha razón en lo que dices