domingo, 23 de noviembre de 2008

De tarseros y dodos

El tarsero pigmeo

Hace algunos dias un grupo de científicos encontró en los bosques de Indonesia varios ejemplares de una pequeña especie de mono que se creía extinto desde 1921: el tarsero pigmeo (Tarsius pumilus).

Estos pequeños primates, curiosamente parecidos a un gremlin,se caracterizan por su pequeño tamaño (pesan en torno a 50 gramos). Tienen enormes ojos y garras en los dedos de los pies y se alimentan de insectos nocturnos. No se veía un tarsero pigmeo con vida desde 1921, aunque hace algunos años, científicos indonesios que cazaban ratas en las tierras altas de la isla de Sulawesi mataron por accidente a uno de ellos.

La reaparición de este bichillo me ha traído a la mente la extinción más rápida de la historia; la del Dodo (Raphus cuculatus) un ave no voladora del tamaño de un pavo que vivió en las Islas Mauricio hasta su extinción a finales del s XVII.

Los primeros descubridores portugueses llamaron dodo («estúpido» en el habla coloquial portuguesa) al ave por su torpeza y la facilidad con que podía ser cazada. El Dodo había evolucionado sin ningún contacto con la especie humana, y como ésta no suponía una amenaza para él, se dejaba cazar sin intentar huir. Junto con el hombre, llegaron nuevas especies a la isla, como cerdos, ratas, perros y gatos que acabaron con sus huevos ( el dodo los ponía en el suelo) y por ende con su descendencia. En poco más de un siglo, en Mauricio y en otras islas próximas donde vivían dos subespecies de este ave, no quedó ni rastro del dodo. Oficialmente se declaró extinta en 1681.

Sir Thomas Herbert, el introductor de la palabra “dodo”, dedicó al animal un epitafio:

Tienen un semblante melancólico, como si fueran sensibles a la injusticia de la naturaleza al modelar un cuerpo tan macizo destinado a ser dirigido por alas complementarias ciertamente incapaces de levantarlo del suelo.

Ya fuera por esa imposibilidad de alzar el vuelo, o por su innato exceso de confianza que les hacía permanecer impasibles ante los depredadores, lo cierto es que el dodo es el dramatico protagonista de la extinción más veloz de una especie animal. Sin embargo, lejos de ser olvidado, el dodo fue ampliamente recordado en la cultura popular y la literatura:

  • Thomas Pynchon les dedicó cuatro páginas de su novela Gravity’s Rainbow.
  • Son el emblema de la Durrell Wildlife Conservation Trust y del Jersey Zoological Park fundados por Gerald Durrell.
  • En el capítulo de los Simpsons Homer the Smithers, el sr. Burns le pide a Homer que le prepare un huevo de dodo.
  • En la película Ice Age los dodos se extinguen al tratar de proteger 3 sandías que habían guardado para la glaciación.
  • En 1999 Aimee Mann publicó un álbum titulado Bachelor no.2 or the last remains of the Dodo.
  • Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Aparece en el capítulo 3 de dicho libro, en donde el dodo organiza una absurda carrera en la que decide que todos han ganado y por tanto, todos deben recibir un premio. El autor, Lewis Carroll, se identificaba con este pájaro porque tartamudeaba al pronunciar su apellido real (do-do-dogson)
  • Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de la escritora J.K.Rowling en el cual se dice que supuestamente el dodo es en realidad un Diricawl, un ave mágica que tiene la capacidad de aparecer y desaparecer por voluntad propia, por lo cual los muggles (personas no magos) creen que se ha extinguido, cuando en realidad vive todavía en las islas Mauricio, pero desvaneciéndose constantemente para no ser detectada por las personas.

El dodo ilustrado por Tenniel para Las aventuras de Alicia en el país de las Maravillas

1 comentario:

yildelen dijo...

Qué buen artículo. Me has hecho recordar un ensayo de Stephen Jay Gould acerca del dodo. Saludos :o).