martes, 18 de noviembre de 2008

El mundo está callado. ¡Qué callado está!



El sur más profundo a través de la pluma de William Faulkner

EL MUNDO ESTÁ CALLADO. ¡QUÉ CALLADO ESTÁ!

Por más que estiro las orejas, ávidas,
la tierra ha perdido todo pálpito, y permanece sumida
en el oscuro silencio que penetra en ellas
y se acumula detrás de mi ojos, hasta
llenarme la cabeza: lo siento derramarse
como agua por el pecho. El mundo,
un violín acallado al que se aplican
los dedos de Pan, espera, lábil y frío
y encarnado en los pliegues insonoros
de una roca inmóvil y ciega,
cuyos bordes difumina una luna violenta,
hasta que desciende la mano que sostiene
el arco; entonces, grave y ruda,
se alza hasta sus oídos expectantes
la música de los años que pasan,
y le desborda, y se le derrama por el pecho
de hielo y oro, igual que a poniente
llamean los ocasos, y las madrugadas arden
a levante, y los cielos en calma giran
sin pausa en torno a su cabeza helada:
paz para los vivos; paz para los muertos.

Y la mano que mueve el arco
no se detiene, sino que se alza, grave y ruda,
hasta la cabeza brumosa en la que se enrosca
la tristeza interminable de los mundos,
mientras sus ojos, secos y afligidos, se ciernen
sobre las multitudes; quizá suspire
por que el mundo entero lo contemple,
mientras mudan las estaciones de lo luminoso a lo oscuro.

Las lágrimas también humedecen mis ojos
por los años que desfilan majestuosamente
por la tierra, vieja y silenciosa y fuerte y triste,
plena de vida y de sus caóticas envolturas,
y muda e impotente como yo,
confinado para siempre al mármol.
Y mis ojos esculpidos abrazan
el oscuro rostro del mundo que sueña en silencio,
puesto que mis miembros encorvados ya han estrechado
su pecho sapiente y consolador,
hasta colmar mi hambriento corazón
de una felicidad dolorosa, casi insoportable.

THE WORLD IS STILL. HOW STILL IT IS! / About my avid stretching ears / The earth is pulseless in the dim / Silence that flows into them / And forms behind my eyes, until / My head is full: I feel it spill / Like water down my breast. The world, / A muted violin where are curled / Pan's fingers, waits, supine and cold / And bound soundlessly in fold / On fold of blind calm rock / Edgeless in the moonlight's shock, / Until the hand that grasps the bow / Descends; then grave and strong and low / It rises to his waiting ears. / The music of all passing years / Flows over him and down his breast / Of ice and gold, as in the west / Sunsets flame, and all dawns burn / Eastwardly, and calm skies turn / Always about his frozen head: / Peace for living, peace for dead. // And the hand that draws the bow / Stops not, as grave and strong and low / About his cloudy head it curls / The endless sorrow of all worlds, / The while he bends dry stricken eyes / Above the throngs; perhaps he sighs / For all the full world watching him / As seasons change from bright to dim. // And my eyes too are cool with tears / For the stately marching years, / For old earth dumb and strong and sad / With life so willy-nilly clad, /
And mute and impotent like me / Who marble bound must ever be; / And my carven eyes embrace / The dark world's dumbly dreaming face, / For my crooked limbs have pressed / Her all-wise pain-softened breast / Until my hungry heart is full / Of aching bliss unbearable.

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