martes, 25 de noviembre de 2008

La propiedad intelectual en Internet (I)


El nacimiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la explosión imparable de Internet, la aparición de la cibersociedad y la transformación de los soportes físicos en soportes digitales le han traído consecuencias a todos los ámbitos de la sociedad. La Propiedad Intelectual es sólo uno más de los muchos terrenos que se han visto sembrados de dudas y preguntas sin responder.

Internet, el ciberespacio o la World Wide Web (WWW) se han convertido en el esca­parate e instrumento fundamental de los operadores que actúan en este nuevo espacio. La facilidad de acceso a la información a través de los llamados enlaces o links, ha sido la clave de su éxito. Sin embargo, y esto es algo lógico si tenemos en cuenta que se trata de una forma más de intercambio económico, los conflictos jurídicos no se han hecho esperar.

Ante las imperiosas necesidades de regular y tipificar un campo tan vasto como Internet, han surgido nuevas filosofías y propuestas:

Especial mención merece la filosofía de Creative Commons, nacida en el año 2002 La idea principal es posibilitar un modelo legal ayudado por herramientas informáticas para así facilitar la distribución y el uso de contenidos. Existen una serie de licencias Creative Commons, cada una con diferentes configuraciones, como el derecho del autor original a dar libertad para citar su obra, reproducirla, crear obras derivadas, ofrecerla públicamente y con diferentes restricciones como no permitir el uso comercial o respetar la autoría original.

También polémicas y bastante novedosas son las Redes p2p ( peer to peer), redes en las que sus participantes ponen la potencia de sus ordenadores y el ancho de banda de sus redes en conjunto en vez de confiar en un servicio centralizado para intercambiar contenido audiovisual, archivos de pequeño y gran tamaño aunque también tiene otros usos como la telefonía sobre IP, vídeo en tiempo real, etc.

A día de hoy, las opiniones son divergentes y no se ha llegado todavía a un consenso.

Según datos de la SGAE, en España se descargan de forma ilícita alrededor de 750 millones de canciones al año, y a nivel mundial, según datos de la IFPI (Federación Internacional de la Industria Fonográfica), por cada canción descargada de forma legal se adquieren 20 de forma ilícita. En EE.UU, la RIAA (Recording Industry Association of America) ha demandado a más de 20.000 personas en los últimos cuatro años por infracción de de derechos de propiedad intelectual a través de redes p2p, y a pesar de que desde el año 2000, el precio de un CD ha disminuido en España casi un 40%, las ventas del mercado discográfico han caído de forma espectacular en los últimos ejercicios económicos, sufriendo 2007 una espectacular caída del 22,7% respecto al año anterior.

Visto esto, llegamos a la conclusión de que la mayoría de las propuestas vigentes se encuentran en un estado todavía embrionario o bien no dan soluciones por completo satisfactorias al problema. Es un campo, pues, vasto y plagado de lagunas sobre las que merece la pena reflexionar tanto más cuando el muy veloz desarrollo y evolución de las nuevas tecnologías y la popularización de la nueva cibersociedad hacen suponer que estos interrogantes no harán sino multiplicarse en un futuro no muy lejano

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