martes, 2 de diciembre de 2008

Animales o dioses



Guy de Maupassant le temía a la locura. La locura había sido una constante en su árbol genealógico, como en otras familias son comunes el colesterol alto o el cáncer de huesos. Y la fatalidad-la misma que se ensaña con algunos de los protagonistas de su novelas-se cebó también en él: Maupassant murió loco.

Con estos antecedentes no debe extrañarle al lector la presencia en una de sus mejores novelas, Bel Ami, de un personaje tan vitalista, tan amoral, tan nietzscheciano como el periodista Georges Duroy. La frase del filósofo alemán: “Para estar sólos es necesario ser animales o dioses”, cobra plena vigencia en esta obra. Que mejor antídoto contra la locura que el encarnizado impulso de aferrarse a la vida, obrando y no pensando. Si la locura va a apoderarse de nuestras mentes, aferrémonos a nuestro instinto animal. Sólo eso puede salvarnos.

El personaje de Georges Duroy se apodera de la novela y del lector desde la primera página. Los demás personajes son tan sólo títeres en sus manos, huéspedes a los que Duroy parasita sin compasión. Puede que el lector condene la amoralidad de sus actos, su absoluta falta de piedad, pero es todavía más probable que sienta por él una simpatía recelosa, una cierta envidia ¿ Quién no ha deseado alguna vez que el camino del éxito se abra libre de obstáculos, como las aguas del Mar Rojo ante Moisés? Y esto es sin duda lo admirable de esta historia. El lector suda y resuella con Duroy, en su ascenso, pero también sufre y llora con los “cadáveres”-las mujeres-que éste va dejando en el camino.

1 comentario:

Cris dijo...

"Bel Ami" es otro libro que recomiendo. Como bien sabes, hay una pequeña referencia a él en uno de mis guiones de cine.