sábado, 27 de diciembre de 2008

De Sibilla Aleramo


"Siempre me han gustado los besos, Sibilla. Cuando era pequeño sentía un placer extraordinario chupando el borde del cuello de lona cuando estaba empapado por la lluvia. Era un sabor salado, de animal, de cabra, de pelos hormigueantes de vida. Mascaba la tierra más negra, la más grasienta. Un sabor de gusanos y de carne, de raíces amargas, un sabor a licor. Caliente en invierno como un sabor de axila. A veces mordía la corteza de los árboles para aspirar la savia, lamía las piedras"

(René de Ceccatty. Sibilla Aleramo)

2 comentarios:

Jorge dijo...

Quedan reflejados los distintos matices involucrados en un beso.

Eugenia & Ángel dijo...

¿Qué seríamos sin los besos? La verdad que no hay nada más íntimo que los labios, ni más sensual.
Saludos