martes, 30 de diciembre de 2008

Sobre Hernán Cortés


Hernán Cortés había salido con una veintena de barcos y un puñado de hombres rumbo a una costa desconocida. Ni siquiera en sus momentos de imaginación más desatada podría haberse figurado que descubriría un reino inmenso, con unos monumentos tan impresionantes como los de Europa, y gobernado por un emperador más rico, más poderoso y más temido que el suyo. De repente se había enfrentado con una tarea inesperada y monumental para la que estaba miserablemente provisto. Con pocos medios, había tenido que remontar una cordillera de obstáculos. Era un desafío a su valor, su vitalidad y su orgullo. Empezó como un pequeño pirata y dos años después se había convertido en un general de grandes ejércitos, manipulador de estrategias diplomáticas y detentador del poder proconsular más grande del mundo.

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