viernes, 9 de enero de 2009

Una habitación propia

Durante estas navidades he pasado mucho tiempo en un aislamiento voluntario en mi "faiado", ante mí y a mis espaldas estanterías llenas con los libros de mi vida, y sobre mi cabeza una claraboya enmarcando el pico ceniciento de este caserón vacío que parece sacado de alguna novela de misterio.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de unas vacaciones tan largas, durante las cuales he aprovechado para reencontrarme con amigos como Freya Stark, Karen Blixen, Alexandra David-Neel, Bruce Chatwin o Sibilla Aleramo. Además, mi lado más friki se ha desahogado en una maratón harrypotteriana ( los 7 en 7 días, estoy enferma).

Y, por supuesto, unas navidades no podían ser tales sin acompañar a Mr Scrooge en sus paseos nocturnos con los tres fantasmas.

Cuando tuve que dejar esta casa para volver a Madrid, todos estos libros, estas páginas releídas tantas veces, estos compañeros de viaje, sentí frío, y no sólo por los -2º que marcaba el coche.

6 comentarios:

Jorge dijo...

Más que una habitación parece un despacho profesional.

Jorge dijo...

Sin duda un lugar inmejorable para la lectura a cubierto del frío y con luz natural. La Navidad es una época muy adecuada para rodearse de libros ya que las actividades al aire libre están limitadas por las bajas temperaturas de este invierno..

Cris dijo...

Jorge tiene razón: tu habitación parece un despacho.

En cuanto a la lectura, ambas somos de la misma opinión.

There is more treasure in books that in all the pirates' loot on Treasure Island... and best of all, you can enjoy these riches every day of your life.
(Walt Disney (1901 - 1966)

Bea dijo...

No es mi habitación. Es para los libros. La frase de Disney está muy bien

CARLA BADILLO CORONADO dijo...

ese tipo de retiros no sólo son placenteros sino necesarios. Me alegra que lo hayas aprovechado en compañía de esos buenos amigos que nos hablan a través de la tinta.
Saludos.

Bea dijo...

Gracias, Carla