miércoles, 16 de septiembre de 2009

El frío más peligroso


Es la pescadilla que se muerde la cola. Lograr el equilibrio correcto entre las acciones cotidianas y los grandes planes gubernamentales para impedir el calentamiento global es una de las cuestiones más importantes -y más difíciles de abordar- de nuestra era. Acciones tan sencillas como controlar con cautela los termostatos de los sistemas de refrigeración de los hogares se convierten en hazañas si tenemos en cuenta las altísimas temperaturas que asolan en verano a una buena parte del planeta y que piden a gritos el uso intensivo de sistemas de refrigeración y aire acondicionado, los mismos que, según ha advertido la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), actúan como abogado del diablo recrudeciendo los efectos del cambio climático y contribuyendo al recalentamiento de la atmósfera.La realidad es que a día de hoy, en que se celebra la Jornada Mundial para la Protección de la Capa de Ozono, el frío artificial sigue siendo un problema que acarrea graves consecuencias.

No es la primera vez que este debate salta a la palestra. Ya el protocolo de Montreal de 1987 obligó a la eliminación de los gases derivados de estos sistemas y que provocaban el agotamiento de la capa de ozono, los clorofluorocarbonos (CFC) y posteriormente los hidroclorofluorocarbonos (HCFC). Sin embargo, los gases que se aceptaron como sustitutos, los hidrofluorocarbonos (HFC), que en su día se consideraron inocuos y que se emplean como refrigerantes y espumantes, han resultado ser un caramelo envenenado con un potencial de calentamiento global cientos de miles de veces mayor que el CO2.

A menos que se tomen medidas, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) prevé que las emisiones de HFC se triplicarán de 0,4 mil millones de toneladas de dióxido de carbono en 2002 a 1,2 millones de toneladas en 2015. Los mayores emisores de HFC son los sistemas de aire acondicionado (MAC) de los sistemas en los automóviles (66% del total de las emisiones de HFC de acuerdo con datos de la EPA de EE.UU. y la ADEME), seguida de la refrigeración comercial, y en particular de supermercados especializados en congelados (23%) y, finalmente sistemas de aire acondicionado (6%) sobre todo los de unidades de venta al por menor y oficinas.

ALTERNATIVAS “FRÍAS”

En el año 2006, la Unión Europea esbozó un intento de regular los sistemas de aire acondicionado de los automóviles, prohibiendo el uso de refrigerantes móviles con potencial de calentamiento global. Desde entonces, la actividad de los fabricantes para buscar alternativas ha sido intensiva. Hasta ahora las soluciones pasan por utilizar CO2 o combustibles pesados químicos, productos cuya dudosa seguridad e inflamabilidad han sido cuestionados por organizaciones como Greenpeace.

En cuanto a los frigoríficos, compañías como Coca-Cola, McDonald’s, Unilever, Carlsberg o Ikea han desarrollado programas con el apoyo de de Greenpeace y de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para sustituir la tecnología de HFC en favor de los refrigerantes naturales. Coca-Cola planea instalar 100.000 refrigeradores de bebidas frías que utilicen CO2 como refrigerante antes del final de 2010. A principios de 2009, Unilever tenía 400.000 arcones de hidrocarburos en uso, y planea duplicar esta cifra para el año 2010 para generar 80.000 toneladas las emisiones de GEI de ahorro por año.

Por su parte, Marks & Spencer se ha comprometido a instalar sólo refrigerantes respetuosos con el clima, basados en sistemas de CO2. También está probando un nuevo HFC con un menor impacto en el calentamiento global que, si tiene éxito, sustituirá a todos los sistemas existentes de HFC antes de 2012.

Para llevar a cabo estas modificaciones, el coste es el principal obstáculo. La mayoría de las empresas sólo están utilizando soluciones libres de HFC en nuevos equipos en lugar de sustituir las actuales por este motivo. El coste de los refrigerantes naturales en sí mismas es bajo, a veces inferior a HFC. Pero debido a que la tecnología es más reciente, los precios tienden a ser mayores. Se estima que un punto de CO2 refrigerante podría costar alrededor de dos veces tanto como un equivalente de HFC.

16/09/09 para Capital News

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