jueves, 17 de septiembre de 2009

Energía mar adentro


La “fiebre del oro” de las renovables continúa su frenética prospección en busca de lingotes que adornen el denostado panorama energético global. Con el mundo entero en pie de guerra contra la contaminación atmosférica y el calentamiento global, las fuentes energéticas limpias son el último cartucho en la recámara de los gobiernos y organismos internacionales. Al principio, las niñas mimadas fueron la fotovoltaica y la eólica, que sembraron Europa de placas solares y aerogeneradores. Ahora, la energía eólica marina, con sus parques eólicos off shore, se alza como punto prioritario en los debates internacionales. Según la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA), esta fuente de energía podría cubrir entre un 13% y un 17% de la demanda de electricidad en la Unión Europea para 2030.

De cumplirse las previsiones del plan a 20 años desarrollado por la EWEA, sería el pistoletazo de salida para una nueva industria de miles de millones de euros. El apoyo sostenido por parte de los políticos y estrategas europeos, además de la renovación e implantación de las infraestructuras-en la actualidad escasas-, serían los requisitos necesarios para conseguirlo. El plan de la EWEA, indudablemente ambicioso, es el colofón a un informe que acaba de ver la luz en la conferencia eólica marina europea (European Offshore Wind 2009 Conference) celebrada en Estocolmo. Actualmente la energía eólica marina no cubre más del 0,3% de la demanda de electricidad en la UE, por lo que las autoridades europeas deben dar seguimiento a una ley recientemente aprobada que promueve la energía renovable con acciones para impulsar las redes marinas. Para complementar la nueva ley, la UE busca también proporcionar subsidios para redes marinas y coordinar la regulación nacional.

“LA MAR DE OPORTUNIDADES”

El informe, de título “Oceans of Opportunity” (“La mar de oportunidades”), calcula que, actualmente, existen proyectos eólicos marinos en toda Europa que suman cien gigavatios de potencia (EWEA había previsto cuarenta gigas de potencia para 2020). Es más, tras la conclusión de los últimos informes, la asociación contempla la posibilidad de alcanzar los 150 gigavatios (GW) en el año 2030, “siempre que los gobiernos aporten el apoyo adecuado”.

De esta forma, los parques marinos podrían generar unos 550 teravatios hora (TWh), cantidad equivalente a entre el 13 y el 17 por ciento del consumo previsto para ese año, que se estima oscilará entre los 4.200 y los 4.400 TWh. Dicho volumen de generación limpia evitaría la emisión a la atmósfera de unos 290 millones de toneladas de CO2 al año. Asimismo, los autores del informe prevén que, de aquí a 2030, el sector alcanzará una tasa de potencia nueva instalada de unos trece gigas año, lo cual exigirá una inversión anual de 16.500 millones de euros.

Estamos ante un nuevo nicho de negocio que, además de liberarse del problema de la contaminación atmosférica, cuenta con otra ventaja añadida: los suculentos beneficios que- se prevé-reportaran a los que lo controlen. No es de extrañar que varias compañías, entre las que se encuentran Acciona, Iberdrola, EDP, Vestas, E.On, Siemens y GE, entre otras, hayan firmado un convenio comprometiéndose a hacer todo lo posible para asegurar la expansión y adecuación de las cadenas de suministro de equipos, componentes y maquinaria para servir al sector. También se encargarán-al menos eso aseguran- de presionar a los gobiernos para que apoyen al sector y exigirán al Banco de Inversiones Europeo que incremente sus previsiones para financiar este tipo de instalación. Otras áreas en las que los firmantes prometen trabajar incluyen el desarrollo de redes transnacionales de alta tensión y la expansión de programas de formación. De entrada, piden a la Comisión Europea una hoja de ruta para la ampliación de redes, sobre todo en los mares del Norte y Báltico, pero también en el Mediterráneo. Los firmantes exigirán además la publicación, por parte de la Red Europea de Operadores de los Sistemas de Transmisión (ENTSO-E), de un plan de desarrollo de infraestructuras cuyo objetivo sea integrar los 40 GW previstos para 2020. Asimismo, se comprometen a presionar con el objetivo de sacar adelante planes de acción nacionales, así como programas de cooperación transfronteriza.

UN GIGANTE SIN INFRAESTRUCTURAS

La energía eólica marina presenta ventajas frente a otros tipos de energías limpias. La energía eólica marina tiene, según los expertos, un futuro prometedor, sobre todo en países con una alta densidad de población que reduce las posibilidades de hallar un emplazamiento apropiado en tierra. En el mar, el viento se encuentra con una superficie de rugosidad variable, las olas que la velocidad del viento no experimenta grandes cambios. Eso, y el hecho de que el viento es, por norma general, menos turbulento que en tierra, permite que las torres sean más bajas que en la superficie terrestre. En la actualidad los parques offshore se sitúan en aguas poco profundas, alejados de las rutas marinas comerciales, de los emplazamientos militares y de los espacios de interés natural u ornitológico.

Por otra parte, y pese a la preocupación de los grupos ecologistas, los aerogeneradores marinos no tienen un efecto significativo en la vida de las aves acuáticas, y son causantes de sólo un 0,005 de los fallecimientos de aves accidentadas. Diversos estudios han demostrado que, una vez colocados los sistemas, las aves se mantenían a una distancia segura de las turbinas y, por otro lado, que los rotores que giran no las espantaban de sus áreas de alimentación.

Así pues, las ventajas de esta fuente energética parecen estar claras. Sin embargo, la falta de infraestructuras en toda la Unión Europea es el principal problema para comenzar a implantar más parques offshore de los que existen en la actualidad. Según los cálculos de la Comisión Europea, durante los próximos 12 años será necesario construir una capacidad eléctrica de alrededor de 360 gigavatios (GW) -el 50% de la capacidad actual de la UE- para reemplazar las plantas de generación eléctrica más antiguas y satisfacer el esperado crecimiento de la demanda. Es necesario la implantación de una gran cantidad de aerogeneradores marinos para que se lleve a cabo el plan programado por la Asociación Europea de Energía Eólica. Estos mecanismos, según explica la EWEA, están concebidos para aprovechar la fuerza producida por el viento, más constante en alta mar que en tierra, principalmente para la producción de energía eléctrica. Aunque su coste es mucho más elevado que el de los dispositivos terrestres su vida útil es más extensa y suponen una solución para países con alta densidad de población que carecen de espacios adecuados en tierra.

A pesar de que la energía eólica marina esta todavía en pañales, es de desear que, con el tiempo, el terreno común que comparten las energías renovables marítimas y la industria del gas y el petróleo puede constituir un activo si se aprovechan las oportunidades que ofrecen las zonas costeras para lograr una transición controlada y gradual a las nuevas energías. Ya están utilizándose programas comunitarios como «Energía inteligente - Europa» y otros incluidos en la Política de Cohesión para financiar proyectos con un enfoque proactivo del ajuste de las energías renovables y que apoyan el desarrollo de la energía eólica marítima.

Entre las críticas, que tampoco faltan, a esta tecnología, destacan el impacto en la fauna marítima y la degradación de la calidad de vida de los ciudadanos, así como el daño en el patrimonio natural, histórico y cultural de Europa que conlleva la presencia de los gigantes aerogeneradores.

17/09/09 para Capital News

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