martes, 9 de febrero de 2010

Las pymes españolas se suben al carro de la RSC para ganar sostenibilidad en tiempos de crisis


En los tiempos que corren, está cada vez más asumido por la sociedad y el mundo empresarial que el desarrollo sostenible y la Responsabilidad Social Corporativa son las mejores armas a empuñar en unos tiempos donde el modelo productivo tradicional y todas sus estructuras corporativas han perdido en credibilidad y sufren una crisis de confianza. La implantación de la RSC es relativamente sencilla en el seno de las grandes compañías, divididas en múltiples departamentos, pertrechadas tras potentes campañas de marketing y muy capaces de destinar grandes partidas presupuestarias a acciones de sesgo social o protección medioambiental.  Sin embargo, para las pequeñas y medianas empresas es mucho más difícil la implantación de la RSC, sobre todo en unos tiempos en que la crisis económica las mantiene casi asfixiadas, pugnando por sobrevivir o hacerse un hueco. Y paradójicamente, es precisamente ahora más que nunca, en unos tiempos en que la sostenibilidad ha adquirido casi rango de derecho, el momento en que las pymes necesitan con más urgencia una implantación continua y coherente de las políticas de Responsabilidad Social. En España, mientras las empresas del Ibex 35 abundan en la promoción y el impulso de los programas de RSC, las pequeñas y medianas empresas comienzan, tímidamente, a familiarizarse con el concepto, avaladas por el ramillete de guías, recomendaciones y ayudas que últimamente están floreciendo desde el panorama institucional.

En los últimos meses la promoción de la RSC en el ámbito de las pymes ha sido tal, que son ya casi 900 las pymes que actualmente ya cuentan o están ultimando su Memoria de Responsabilidad Social Corporativa, en parte por la promoción llevada a cabo por varios organismos e instituciones y en parte gracias a iniciativas como la del Instituto de Crédito Oficial y Caja Navarra que ha logrado, de manera pionera, extender en las pymes el reporting de sus aspectos económicos, ambientales y sociales, información que hasta ahora era patrimonio casi exclusivo de las grandes empresas. Según explican los impulsores de la iniciativa, el ICO es quien facilita de forma gratuita la elaboración de las memorias a las pymes. Por su parte, Caja Navarra presta asistencia técnica y elabora las memorias según una metodología basada en los principios del Global Reporting Initiative (GRI).

PROMOCIÓN E IMPLANTACIÓN

En España, es Andalucía la comunidad autónoma que ha dado lugar al mayor número de pymes ( 19%) amparadas por la iniciativa, seguida de Cataluña (15,6%), Valencia (13%), Madrid (12,6%) y Galicia (9%). Para el ICO y la CAN esta iniciativa demuestra que las pymes están dispuestas a guiarse por criterios socialmente responsables si se les ofrecen herramientas, recursos y tiempo para ello. En general, este renovado interés mostrado últimamente por las pymes en materia de RSC se ampara en la especial atención a temas como las políticas de conciliación y flexibilidad que garanticen el compromiso de sus empleados.

En este sentido, un estudio de IESE que analiza la integración de la RSC en las pymes encuentra que las actividades socialmente responsables más comunes son las relacionadas con los empleados, presentes en casi un tercio de las pymes de la muestra, seguidas por las actividades en la comunidad y el medio ambiente. No debe obviarse el hecho de que las pymes tienen una ventaja sobre las grandes empresas: sus empleados pueden sentirse más visibles y mejor valorados al formar parte de una plantilla más pequeña. En este sentido, el citado informe apunta que : "con las actividades adecuadas se puede lograr una plantilla más motivada y formada en múltiples tareas, en la que cada empleado desempeña un papel en la creación de valor".

La propia Comisión Europea, en el Libro Verde y en la Comunicación de Julio de 2002, dedica especial atención al tema de las RSC en pymes. El Libro Verde indica que  “El aumento de su práctica en las pequeñas y medianas empresas incluidas las microempresas, es fundamental, porque son las que más contribuyen a la economía y la creación de los puestos de trabajo”. En España el Observatorio de RSC  ha contribuido en este ámbito mediante la publicación de una Guía para la implantación de la RSC en las pymes, asegurando que “el hecho de retener mejores equipos de trabajo por que estarán orgullosos de trabajar en la empresa, redundará en la productividad y calidad de los productos y servicios que ésta ofrece…además el tener un buen clima laboral influye muy positivamente en la reputación de la empresa, lo cual a su vez se transmite a los clientes”.

EL LARGO CAMINO

Cierto es que las prácticas de RSC constituyen una herramienta clave de competitividad para las pequeñas y medianas empresas, y esto se sigue notando sobre todo en las grandes empresas. Según un reciente estudio de KPMG dos tercios de las mayores compañías españolas- cotizadas o no-realizan memorias sostenibilidad, el doble de compañías que en 2005. España es también el único país que tiene una norma de certificación de la RSC, la SGE 21 de Forética, y el único país que tiene un Consejo Estatal- aunque todavía tímido- especializado en responsabilidad social.  Además, veinte empresas españolas forman parte del Dow Jones Sustainability Index, entre las que están BBVA, FCC, Gas Natural, Iberdrola, Iberia, Inditex, Repsol y Telefónica. Es lógico entonces que también se desarrolle la RSC en el ámbito de las pymes, aunque la mayoría de los expertos coinciden en que el camino andado es todavía muy poco y los esfuerzos deben duplicarse.

Compañías como Adif, Endesa, Telefónica o Iberdrola, avaladas por el Club de Sostenibilidad han lanzado también su propia guía para ayudar a los pequeños empresarios a acercarse al mundo de la RSC, que podría beneficiar la imagen de sus negocios fidelizando a un grupo importante de clientes.  La misma Forética admite que las pymes,- que por otra parte conforman el grueso del tejido empresarial español- conforman la asignatura pendiente de la RSC. Según Forética, más de un 40% de las pymes por desconocimiento, por no considerarlo necesario o por tener otras prioridades.

Los afanes cortoplacistas juegan también en contra de la implantación de la RSC en las pymes, muchas de ellas verdaderamente necesitadas de capital y poco proclives a embarcarse en proyectos de alcance social y medioambiental mientras sus cuentas de resultados languidecen bajo las deudas y la falta de liquidez .

Para iCNr, 08/02/10

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