viernes, 23 de abril de 2010

Descarga de libros gratis en San Jordi

El Día del Libro no pasa desapercibido para la tendencia del momento: la literatura virtual. En Bubok dan la posibilidad de descargarse gratuitamente varias obras, entre ellas, éstas de temática viajera:



"En Tierras del Gran Khan", de Esteban Cosano Montero

Sinopsis

El autor se posiciona con datos históricos en la mano para poder interpretar la visión de hoy en asuntos como el comercio, la indumentaria, el sexo, el idioma, las etnias chinas, el arte, la cerámica, la jardinería y el bonsái, la medicina milenaria y la farmacopea, la cocina china, los monumentos, sus ríos, comunicaciones, autopistas, tráfico, arquitectura, los trenes, los negocios, las profesiones, el clima, los niños, los viejos y la gente en general.



"Siempre hay una historia", de Ildefonso Díaz

Sinopsis

El autor relata en tercera persona las experiencias, sensaciones, descubrimientos y anécdotas vividas junto a sus compañeros de viaje, y a lomos de sus motocicletas, en un ansiado periplo de nueve días y dos mil quinientos kilómetros a lo largo y ancho del vecino reino de Marruecos.

domingo, 18 de abril de 2010

La Monja Alférez (I)



Catalina de Erauso (1592-1650) fue internada de niña en un convento de San Sebastián del que escapó a los 15 años disfrazada de campesino.Anduvo de pueblo en pueblo y llegó hasta Valladolid, disfrazada de hombre, con el pelo corto y usando distintos nombres, como Pedro de Orive, Francisco de Loyola, Alonso Díaz, Ramírez de Guzmán o Antonio de Erauso. Según parece su físico no era nada femenino, lo que le ayudaba en su engaño. Posteriormente fue a Sanlúcar de Barrameda y embarcó hacia América. En Perú se alistó como soldado bajo el mando de distintos capitanes.

Catalina escribió o dictó un libro con sus memorias, que fueron publicadas bastante tiempo después en París. A continuación se tradujeron a varios idiomas y se hicieron versiones del tema, como la idealizada de Thomas de Quincey, titulada en inglés The Ensign Nun.

La Biblioteca virtual Miguel de Cervantes ofrece las memorias de la "Monja Alférez"

Capítulo I

Su patria, padres, nacimiento, educación, fuga y correrías por varias partes de España

Nací yo, doña Catalina de Erauso, en la villa de San Sebastián, de Guipúzcoa, en el año de 1585 hija del capitán don Miguel de Erauso y de doña María Pérez de Galarraga y Arce, naturales y vecinos de aquella villa Criáronme mis padres en su casa, con otros mis hermanos, hasta tener cuatro años. En 1589 me entraron en el convento de San Sebastián el Antiguo, de dicha villa, que es de monjas dominicas, con mi tía doña Úrsula de Unzá y Sarasti, prima hermana de mi madre y priora de aquel convento en donde me crié hasta tener quince años, en que se trató de mi profesión.

Estando en el año de noviciado, ya cerca del fin, me ocurrió una reyerta con una monja profesa llamada doña Catalina de Aliri que, siendo viuda, entró y profesó. Era ella robusta y yo muchacha; me maltrató de mano y yo lo sentí. A la noche del 18 de marzo de 1600víspera de San José, levantose el convento a media noche a maitines. Entré en el coro y hallé allí arrodillada a mi tía, la cual me llamó, y dándome la llave de su celda, me mandó traerle el breviario. Yo fui por él. Abrí y lo tomé, y viendo en un clavo colgadas las llaves del convento, dejeme la celda abierta y volvile a mi tía su llave y el breviario. Estando ya las monjas en el coro y comenzados los maitines con solemnidad, a la primera lección llegué a mi tía y le pedí licencia, porque estaba mala. Mi tía, tocándome con la mano en la cabeza, me dijo: «Anda, acuéstate». Salí del coro, tomé una luz y fuime a la celda de mi tía; tomé allí unas tijeras, hilo y una aguja; tomé unos reales de a ocho que allí estaban, y tomé las llaves del convento y me salí. Fui abriendo puertas y emparejándolas, y en la última dejé mi escapulario y me salí a la calle, que nunca había visto, sin saber por dónde echar ni adónde ir. Tiré no sé por dónde, y fui a dar en un castañar que está fuera y cerca de la espalda del convento. Allí acogime y estuve tres días trazando, acomodando y cortando de vestir. Híceme, de una basquiña de paño azul con que me hallaba, unos calzones, y de un faldellín verde de perpetuán que traía debajo, una ropilla y polainas; el hábito me lo dejé por allí, por no saber qué hacer con él. Corteme el pelo, que tiré y a la tercera noche, deseando alejarme, partí no sé por dónde, calando caminos y pasando lugares, hasta venir a dar en Vitoria, que dista de San Sebastián cerca de veinte leguas, a pie, cansada y sin haber comido más que hierbas que topaba por el camino.

Entré en Vitoria sin saber adónde acogerme. A los pocos días encontré al doctor don Francisco de Cerralta, catedrático de allí, el cual me recibió fácilmente, sin conocerme, y me vistió. Era casado con una prima hermana de mi madre, según luego entendí; pero no me di a conocer. Estuve con él cosa de tres meses, en los cuales, viéndome él leer bien el latín, se me inclinó más y me quiso dar estudio; pero como yo rehusara, me porfió y me instaba hasta ponerme las manos. Yo, con esto, determiné dejarle, e hícelo así. Cogile unos cuartos, y concertándome en doce reales con un arriero que partía para Valladolid, que dista cuarenta y cinco leguas, partí con él.

Entrado en Valladolid, donde estaba entonces la Corte, me acomodé en breve por el paje de don Juan de Idiáquez, secretario del rey , el cual me vistió luego bien. Allí me llamé Francisco Loyola y estuve bienhallado siete meses. Al cabo de ellos, estando una noche a la puerta con otro paje compañero, llegó mi padre, preguntándonos si estaba en casa el señor don Juan.

Respondió mi compañero que sí. Dijo mi padre que le avisase que estaba él allí, y subió el paje, quedándome yo con mi padre, sin hablarnos palabra ni él conocerme. Volvió el paje, diciendo que subiese, y subió, yendo yo tras de él. Salió con Juan a la escalera, y, abrazándole, dijo: «¡Señor capitán, qué buena venida es ésta!» Mi padre habló de modo que él conoció que traía disgusto, y despidiendo una visita con que estaba, volvió y sentáronse, preguntándole qué había de nuevo. Mi padre dijo cómo se le había ido del convento aquella muchacha, y esto le traía por los contornos en su busca. Don Juan mostró sentirlo mucho, por el disgusto de mi padre y por lo que a mí me quería, y de otra parte, por aquel convento, de donde él era patrono por fundación de sus pasados , y por lo que tocaba a aquel lugar, de donde era él natural.

Yo, que oí la conversación y sentimiento de mi padre, salime atrás y fuime a mi aposento. Cogí mi ropa y salí, llevándome cosa de ocho doblones con que me hallaba, y fuime a un mesón, donde dormí aquella noche y donde entendí a un arriero que partía por la mañana a Bilbao. Ajusteme con él, y partimos a otro día, sin saberme yo qué hacer ni adónde ir, sino dejarme llevar del viento como una pluma.

Pasado un largo camino, me parece como de cuarenta leguas, entré en Bilbao, donde no encontré albergue, ni comodidad, ni sabía qué hacerme. Entretanto dieron allí unos muchachos en reparar en mí y cercarme, hasta que viéndome fastidiado, hube de hallar unas piedras y hube de lastimar a uno, no sé dónde, porque no lo vi. Prendiéronme y me tuvieron en la cárcel un largo mes, hasta que él hubo de sanar y me soltaron, quedándose por allá unos cuartos sin mi gasto preciso.

De allí, luego que salí, me pasé a Estella, de Navarra, que distará veinte leguas a lo que me parece. Entré en Estella, donde me acomodé por paje de don Carlos de Arellano, del hábito de Santiago, en cuya casa y servicio estuve dos años, bien tratado y bien vestido. Pasado este tiempo, sin más causa que mi gusto, dejé aquella comodidad y me pasé a San Sebastián, mi patria, diez leguas distante de allí, y donde me estuve, sin ser de nadie conocido, bien vestido y galán. Y un día oí misa en mi convento, la cual misa oyó también mi madre, y vide que me miraba y no me conoció, y acabada la misa, unas monjas me llamaron al coro, y yo, no dándome por entendido, les hice muchas cortesías y me fui. Era esto entrado ya el año de 1603

Paseme de allí al puerto de Pasajes, que dista una legua, donde hallé al capitán Miguel de Berroiz, de partida con un navío suyo para Sevilla. Pedile que me llevase, y ajustándome con él en cuarenta reales, embarqué y partimos, llegando bien en breve a Sanlúcar. Desembarcado en Sanlúcar, partí para ver Sevilla, y aunque me convidaba a detenerme, estuve allí sólo dos días, volviendo luego a Sanlúcar. Hallé allí al capitán Miguel de Echarreta, natural de mi tierra, que lo era de un patache de galeones, de que era general don Luis Fernández de Córdoba, y de la armada, don Luis Fajardo, año de 1603, que partía para la Punta de Araya. Senté plaza de grumete en un galeón del capitán Esteban Eguiño, tío mío, primo hermano de mi madre, que vive hoy en San Sebastián, y embarqué y partimos de Sanlúcar, Lunes Santo, año de 1603.




viernes, 16 de abril de 2010

Mapfre se sube al carro de la Web 2.0 para interactuar con sus stakeholders y aboga por los proveedores responsables

Ha pasado de ocupar un lugar marginal en la actividad de las compañías a convertirse en uno de los motores más importantes de una gestión que se orienta a la sostenibilidad, y a una comunicación cada vez más abierta con los exigentes grupos de interés. Los informes y memorias de sostenibilidad proliferan y se hacen cada vez más completos, perfilándose como el instrumento más eficaz para calmar las dudas de los stakeholders y evolucionar al son de un escenario que ha dejado de considerar los principios éticos como algo meramente filosófico o cultural para adoptarlos como el ingrediente imprescindible para la renovación de los arcaicos y mortecinos principios de la gestión corporativa. En el caso de las compañías cotizadas, los informes se han convertido en el elemento fundamental para aclarar las dudas de los accionistas y la sociedad en general, pasando a integrar e incorporar más y mejores contenidos, y un mayor número de datos, cifras y reflexiones. No es una excepción el caso de Mapfre, cuyo informe de Responsabilidad Social correspondiente al ejercicio de 2009 ha incorporado nueva información y esbozado nuevas pautas con respecto a ediciones anteriores. En el caso de la aseguradora, la clave de sus programas de Responsabilidad Social Corporativa radica en una cuidadosa gestión de las empresas que integran el Grupo, cuya mayor contribución a la sociedad debe ser la generación de riqueza, la creación de empleo, la equidad con todas las personas, grupos e instituciones implicados en su actividad, el cumplimiento estricto de sus obligaciones legales y fiscales, y el mantenimiento de un elevado nivel ético en la gestión empresarial.

La Responsabilidad Social Corporativa poco tiene que ver con el cumplimiento literal de las leyes, a pesar de que su total seguimiento está ya sobreentendido en los principios y pautas responsables. En realidad la RSC conlleva un compromiso más allá de la ley, superando su cumplimiento y avanzando varios pasos más allá de lo que indica la letra del texto legislativo. En añadidura, Mapfre incluye en el apartado destinado al desglose de sus principios de Responsabilidad Social el “cumplimiento de las leyes y normas nacionales e internacionales vigentes en todos los países en los que opera el Grupo”. Aún así, esboza su voluntad de ir más allá de la ley “ adoptando normas y directrices internacionales donde no exista un desarrollo legal adecuado, y asumiendo el respeto a los derechos reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los diez principios del Pacto Mundial.”

ACCIONISTAS DESPREOCUPADOS

La transparencia empresarial es importante para la aseguradora, en tanto es parte del malogrado sector financiero español, lacerado por el recelo social. Así pues se imponen- y así lo reconoce en su informe- las prácticas de gobierno corporativo basadas en la transparencia empresarial y la confianza mutua con accionistas e inversores, respetando las reglas de libre mercado y de libre competencia, y rechazando cualquier práctica irregular para obtener ventajas empresariales. La comunicación con los grupos de interés se afianza y se innova a través de herramientas como las plataformas telefónicas que proporcionan una atención permanente durante las veinticuatro horas todos los días del año, y que permiten a los clientes realizar consultas y gestiones relacionadas con los seguros que tienen contratados, y obtener servicios relacionados con los mismos. Asimismo el Portal MAPFRE y la Oficina MAPFRE internet ofrecen al cliente nuevas vías de relación con la aseguradora, virtuales y más interactivas tal y como exige la cambiante Sociedad de la Información. La aseguradora no ha escapado tampoco al avance de la Web 2.0, ya que durante el año 2009 el grupo ha incorporado el sistema de certificación y firma digital para acceso y contratación, entre otras funcionalidades.

Asimismo, se avanza en la innovación permanente en productos aseguradores y en servicios de prevención y asistenciales que agreguen valor a los asegurados y clientes; y prestación a los mismos de un servicio accesible y de calidad en el plazo acordado, asesorándoles honestamente, asegurando la confidencialidad de sus datos, y resolviendo sus reclamaciones en el plazo más breve posible. El documento refleja también una de las fortalezas de Mapfre: su eficiente gestión del riesgo, esencial en tiempos de crisis, que ha permitido al grupo mantener una situación de solvencia y solidez en el crítico entorno actual. Sin embargo, y a pesar de los avances de la aseguradora en el campo de la Responsabilidad Social Corporativa, a pesar de las vías más propicias que ha desarrollado para comunicarse con sus grupos de interés, a pesar de que es una de las pocas compañías del Ibesx 35-junto con BBVA, Telefónica, Iberdrola y Repsol-que mantiene la información sobre RSC en su home comercial, accesible a los clientes, las más de cinco mil encuestas realizadas por la aseguradora a sus accionistas revelan que la Responsabilidad Social es el factor que menos les preocupa (0,6%), muy por debajo de lo relacionado con la Junta General de Accionistas (5,5%), o la información financiera (9,6%). A su vez, los dividendos (39,4%) y las acciones ( 35,1%) siguen liderando la lista de las preocupaciones de los accionistas de Mapfre.

DIMENSIÓN SOCIAL Y MEDIOAMBIENTAL

A pesar de todo, Mapfre ha llevado a cabo durante el año 2009 acciones concretas en el ámbito de la RSC. En noviembre de 2009 se ha constituido un Grupo de Trabajo para la Discapacidad, en el que están representadas todas las unidades y empresas de Mapfre, con la finalidad de abordar transversalmente la problemática de la discapacidad en todos los ámbitos de la organización (empleo, compras, accesibilidad, etc.) e impulsar actuaciones coordinadas en esta materia, tanto para la integración laboral en Mapfre de personas con discapacidad como para el diseño de productos y servicios de la aseguradora dirigidos a ese colectivo. Además, y de acuerdo con su Código Ético y de Conducta, la aseguradora considera que el desarrollo integral de sus empleados es positivo tanto para ellos como para la empresa, por lo que fomenta las medidas encaminadas a lograr un adecuado equilibrio entre las responsabilidades personales y familiares de sus empleados, y las derivadas de su trabajo en la empresa. En consecuencia, todos los empleados deben respetar la vida privada de los demás, y facilitar que puedan disfrutar de las medidas de conciliación establecidas.

Durante los últimos tiempos la Responsabilidad Social ha conseguido integrarse en la gran olvidada, la cadena de suministro, componente esencial de la actividad corporativa. Mapfre se ha subido también a este carro, estableciendo que la selección y contratación de productos o servicios a terceros debe realizarse con criterios técnicos, profesionales y económicos objetivos, siempre atendiendo a las necesidades e intereses de MAPFRE, y cumpliendo con las normas internas de selección y contratación establecidas al efecto.

La satisfacción de uno de los grupos de stakeholders externos más relevante, los clientes, ocupa también un lugar importante en el espectro corporativo de Mapfre. En 2009 se ha llevado a cabo una reorganización del negocio de Empresas, que se ha estructurado en dos entidades especializadas: Mapfre Empresas, orientada a la cobertura de riesgos y prestación de servicios en el mercado español junto con sus filiales Sermap y Mapfre Servicios de Prevención; y Mapfre Global Risks, integrada con su filial Mapfre caución y crédito en la División de Seguro Directo Internacional del Grupo, que actuará especializadamente en la cobertura de los programas internacionales de seguros de clientes multinacionales, y de otros riesgos considerados globales, como los de Aviación, Energía y Marítimos.

La dimensión medioambiental de la aseguradora extiende sus brazos a la protección medioambiental, o la gestión de residuos. Mapfre ha suscrito también la declaración de Kyoto de la Asociación de Ginebra, que establece compromisos de Impulso a la Investigación destinada a la evaluación y gestión de los riesgos relacionados con el clima, al desarrollo de productos que incentiven la compensación o la reducción de los niveles de emisión de gases de efecto invernadero, y al desarrollo de proyectos de energía de bajas emisiones; a mejorar la información a los clientes acerca de sus niveles de riesgo relacionado con el clima, de las estrategias de mitigación y adaptación y de los beneficios financieros que éstas suponen; y a reducir la “huella de carbono” de la propia industria aseguradora.

16/04/10 para iCNr