miércoles, 22 de septiembre de 2010

El cerco se estrecha sobre la cadena de suministro para hacerla más responsable

Los nuevos vientos de cambio se hacen notar cada vez con más fuerza. El panorama empresarial mundial vive una profunda reforma a todos los niveles, en aras de una mayor sostenibilidad y una comunicación más dinámica con los grupos de interés. Las compañías asumen la Responsabilidad Social Corporativa como herramienta de gestión, integrándola en sus modelos de negocio. Esto es importante no sólo en la cara visible de la compañía, la que permanece bajo la vigilancia constante y estricta de los stakeholders, sino que ha de integrarse también en la cara más oculta: la cadena de suministro que tradicionalmente ha permanecido más oculta y disimulada ante la mirada social.En este sentido comienzan a proliferar las iniciativas legislativas que tratan de regular la gestión de la cadena de suministro, en especial en lo que se refiere a la protección de los derechos humanos en las cadenas de proveedores de las compañías que cuentan con filiales en países emergentes. En Estados Unidos se ha redactado un nuevo proyecto de de ley que trata de poner fin al flagrante incumplimiento de los derechos humanos en las cadenas de suministro, a la “moderna esclavitud” que sufren muchos proveedores de los países emergentes. El texto se encuentra en espera de aprobación del gobernador del estado de California (o bien su veto) antes de que finalice este mes. De aprobarse, requeriría una mayor transparencia por parte de las compañías, los minoristas y los fabricantes con respecto a la gestión de la cadena de suministros.

PROVEEDORES EN EL PUNTO DE MIRA

Es este proyecto de ley una iniciativa sin apenas precedentes, un paso más en la creciente tendencia “regulatoria” en materia de Responsabilidad Social. Sin embargo, con leyes o sin ellas, bien es cierto que las compañías comienzan a prestar mayor atención a la Responsabilidad Social en la cadena de suministro, tanto en materia social como ambiental. Así, según un informe de la mano de AT Kearney, el el 89% de las compañías miembros de CDP Supply Chain han desarrollado una estrategia para el diálogo activo con sus proveedores y para asegurar su compromiso frente al cambio climático, y casi la totalidad de ellos tienen un consejero ejecutivo responsable de cambio climático. El 90% de los miembros de CDP Supply Chain tienen un plan de reducción implantado, y más de la mitad de ellos-56%- esperan excluir en el futuro a los proveedores que no cumplan los criterios sobre cambio climático establecidos por la compañías, buena parte de las cuales indica también que van a establecer cláusulas en todos los contratos que incluyan gestión de las emisiones por parte de los proveedores.

Son muchas las multinacionales que apuestan ya por los proveedores éticos. Destaca el caso de Dell, que ha hecho público el nombre de casi la totalidad de sus proveedores como respuesta a la demanda de sus grupos de interés, fomentando de ese modo la transparencia hacia los stakeholders, uno de los requisitos básicos de una buena política de Responsabilidad Social Corporativa. Actualmente el fabricante de ordenadores está trabajando en la gestión responsable de su cadena de proveedores sobre el Código de Conducta de la Coalición Ciudadana de la Industria Electrónica A su vez, el mes pasado Apple fue requerida en el mismo sentido por sus grupos de interés para la publicación de una Memoria de Sostenibilidad donde se de información veraz de su cadena de valor. La propia Nike, culpable junto con Adidas de tantos desmanes en el pasado, ha publicado un informe de RSC perteneciente al periodo fiscal 2007, 2008 y 2009 donde da fe de una mayor supervisión de las condiciones laborales de sus empleados en países como China, Brasil o Bangladesh.

HACIA LA TRANSPARENCIA

Por otra parte, en Uzbequistán, el tercer exportador de algodón en el mundo, se han descubierto recientemente trabajadores infantiles en los campos de algodón forzados por el propio Gobierno. Empresas como Wal-Mart y Tesco, entre otras, han dejado de comprar algodón a Uzbequistán y están fomentando mecanismos para asegurarse de dónde viene su algodón, intentando alcanzar el difícil grial de una supervisión responsable de la cadena de suministro. Sin embargo, y pese a estas acciones puntuales de amplio alcance, la cadena de suministro ha visto mucho más desprotegida en los casos de compañías que no cuentan con filiales en países emergentes, y por ello no se sintieron en la obligación de consolidar una vigilancia o control más exhaustivo sobre su cadena de suministro.

Partiendo de la base de que los grupos de interés exigen cada vez más transparencia, se hace entonces necesaria prestar atención a lo que ha venido siendo una cojera crónica en una de las patas más importantes de la gestión empresarial: la cadena de suministro. Dirigir una cadena de suministro que admita y sortee las situaciones imprevistas en un mundo globalizado donde la incertidumbre empresarial va en aumento, es misión imposible a menos que los pilares que la soporten sean realmente firmes, robustos y revestidos de una pátina de transparencia y veracidad en lo que se refiera a la puesta en contacto con los grupos de interés.

Actualmente, la legislación relativa a la sostenibilidad en la cadena de suministros bebe del principio de la responsabilidad del productor. Existe por una parte el sistema integrado de gestión, que implica que los productores trasladen la responsabilidad jurídica a un tercero, y por otra parte el sistema de responsabilidad delegada, que conlleva que no se traslade a terceros la responsabilidad, ya que al fabricante la retiene. Una cadena de proveedores realmente responsable requiere una mayor conectividad, colaboración e integración de procesos de red de “partners” para mejorar la visibilidad. Entre las mejores prácticas que las empresas están llevando a cabo para mejorar su visibilidad, destaca la planificación con proveedores, el reaprovisionamiento continuo con clientes o la información electrónica compartida en tiempo real.
 
22-09-10 para iCNr

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