lunes, 13 de septiembre de 2010

El “e-gobierno corporativo” aprovecha el alcance de las nuevas tecnologías pero se resiste a subirse al carro de la transparencia

 Información y credibilidad; dos conceptos que fundamentan las bases –y las más acuciantes necesidades- del gobierno corporativo actual, enfrentado a una drástica crisis de valores e inmersa en los avances tecnológicos de la Sociedad de la Información. A la vez, la transparencia se erige actualmente como uno de los intangibles más valorados en unas compañías que durante décadas han llevado a cabo una gestión “oscura” y han proporcionado a sus grupos de interés una información más que sesgada; no en vano existe un interés creciente por parte de los organismos supervisores en regular los contenidos y la forma de difundir y transmitir la información. Es, por tanto, una nueva concepción de gobierno corporativo, más dúctil e interactivo, un “e-gobierno” que trasciende las fronteras de lo físico para discurrir por los veloces e intrincados vericuetos de la realidad virtual.

Sin embargo, la transparencia corporativa- sobre todo la “e-transparencia” sigue cojeando, víctima de la costumbre de unas empresas acostumbradas a segar, parcelar y maquillar la información. Así, una investigación llevada a cabo por “'CompromisoRSE” del grupo Custommedia establece que las empresas del IBEX-35 no destinan espacios destacados ni recursos suficientes a la información “ajena” a los asuntos puramente económicos. En unos tiempos en que la Responsabilidad Social Corporativa adquiere importancia a pasos agigantados como herramienta de gestión, esta omisión se antoja paradójica, pero aún así solamente unas pocas compañías-BBVA, Telefónica, Mapfre, Iberdrola y Repsol-informan sobre  este ámbito en las sites comerciales que destinan a sus clientes.

LA NECESIDAD DE UN GOBIERNO TRANSPARENTE

En esta misma línea, datos ofrecidos por el Observatorio de RSE establecen que la tradicional falta de transparencia corporativa ha favorecido durante años la opacidad en las actividades empresariales y financieras y ha permitido comportamientos abusivos, poco éticos y en algunos casos ilegales. A la vez,  “el acceso a información veraz y de calidad, y de la máxima transparencia, sobre impacto en los derechos humanos y el medioambiente no puede seguir dejándose en manos del autocontrol de las propias empresas multinacionales y de sus criterios arbitrarios y voluntarios, sino que deben existir unas reglas claras y normalizadas para el acceso a esa información.” La realidad es que muchas compañías siguen rindiendo sus cuentas anuales con la misma desidia y opacidad que en las épocas del keynesianismo más voraz. La existencia del “e-gobierno corporativo” como herramienta virtual y más veloz no camina de la mano, por lo tanto, con una mayor honestidad hacia los grupos de interés. Las compañías parecen haberse subido al carro de las Nuevas Tecnologías dejando de lado, en demasiadas ocasiones, la necesidad de informar clara y coherentemente a unos stakeholders cada vez más exigentes.

El mencionado informe del Observatorio de RSE denuncia también que 24 de las 35 compañías del IBEX, el 69 por ciento, operan en paraísos fiscales, de las cuales, seis son entidades bancarias y, la mayoría no ofrecen datos sobre sus actividades en esos países. En ese sentido, se deduce que la transparencia en el uso de paraísos fiscales es “muy limitada” porque apenas se aportan datos e información sobre sus actividades y operaciones en el ejercicio. Cinco de los seis bancos incluidos en el alcance del estudio presentan sociedades participadas en paraísos fiscales y, sólo en el caso de Bankinter no hay evidencia de presencia en estos territorios. De todas las compañías del Ibex 35, sólo Red Eléctrica desglosa los impuestos que paga por cada país en el que opera, y ninguna de ellas desglosa las subvenciones que recibe país por país, lo que provoca que no se tengan conocimiento de los impuestos que aporta cada empresa para desarrollar políticas públicas de desarrollo.  Además, las cifras emitidas por diversas organizaciones internacionales estiman que el valor de las perdidas por evasión de capitales en los centros ‘Off Shore’ supera los 250.000 millones de dólares, una cantidad que sobrepasa con creces lo que el Banco Mundial considera necesario para llegar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y GOBIERNO CORPORATIVO

Sin embargo, los avances de la Sociedad de la Información deben aliarse con los modelos de gobierno corporativo abogando por la sostenibilidad y la buena gestión. Como establece Manuel Castells en “La era de la Información”:”las nuevas tecnologías de información no son sólo herramientas que aplicar, sino procesos que desarrollar. Los usuarios y los creadores pueden convertirse en los mismos. De este modo los usuarios pueden tomar el control de la tecnología, como en el caso de Internet. De esto se deduce una estrecha relación entre los procesos sociales de creación y manipulación de símbolos (la cultura de la sociedad) y la capacidad de producir y distribuir bienes y servicios (las fuerzas productivas).” Y yendo más allá, un estudio de  Juan Luis Gandía y Tomás Andrés dado a conocer por la Comisión Nacional del Mercado de Valores establece que el  “e-gobierno corporativo  debe entenderse como la integración de la tecnología, en especial de Internet, en el proceso decisorio propio de los órganos de  gobierno de la sociedad. Y todo ello con el fin de facilitar la aplicación de prácticas  de buen gobierno que contribuyan a incrementar la transparencia informativa de la  sociedad, generando con ello valor añadido para la compañía y mejorando la  comunicación con los terceros interesados.”

Existen ya algunos casos reales que demuestran la estrechísima relación entre el gobierno corporativo y la sociedad de la información. Así, el  BBVA dispone de un blog corporativo donde los stakeholders pueden publicar y comentar sus proyectos e iniciativas empresariales, ahondando en las oportunidades de financiación a jóvenes empresarios. Mapfre, a su vez, con el website “Circula Seguro”, promovida por la Fundación Mapfre y Michelín pretende informar de la seguridad durante la conducción a través de un debate continuo e interactivo. La Caixa, a través de su blog corporativo, permite la publicación de comentarios y la apertura de debate de cualquier usuario y Caja Madrid mantiene la “Red de blogs Obra Social Caja Madrid” cuyo objetivo es llegar a un intercambio interactivo de opiniones sobre cuestiones de interés social. Por último, Telefónica con su “Red de Cátedras Telefónica” pretende ser una plataforma de mejora de la comunicación entre la teleco y un gran número de universidades en España, haciendo hincapié en el análisis del impacto de las nuevas tecnologías en la sociedad.

13-09-10 para iCNr

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