viernes, 10 de septiembre de 2010

Los indicadores tradicionales de Gobierno Corporativo patinan en el nuevo escenario empresarial


La importancia de un buen gobierno corporativo se hace cada vez más patente en el soliviantado panorama empresarial actual. Escándalos financieros como los de Worldcom, Parmalat o Enron han puesto de manifiesto la necesidad de buenas prácticas y una gestión comprometida. .Desde entonces, ha quedado meridianamente claro es imprescindible controlar y supervisar las actividades de la compañía para equilibrar los intereses externos e internos creando valor a largo plazo. Especialmente en el caso de las poderosas multinacionales se hace necesario un buen gobierno que reduzca los conflictos derivados de la separación entre propiedad y control de la empresa.
Pero ¿cuáles son las bases para un buen gobierno corporativo? No son pocos los indicadores y baremos que se han desarrollado en el ámbito académico para valorar este aspecto, si bien con un éxito desigual.

Y es que el Gobierno Corporativo se resiste a encorsetarse en una receta de carácter universal. Expertos como los profesores de Wharton Larcker, Tuna y Richardson trataron de crear una “fórmula mágica” para medir el gobierno corporativo, si bien tuvieron que desistir -tras el análisis de más de 2.000 empresas- al comprobar el escasísimo éxito de los indicadores estructurales tradicionales de gobierno corporativo.

NUEVOS BAREMOS

Ciertamente, cuestiones relativas al número de miembros de la junta directiva, o aspectos inherentes a la presidencia, arrojaban muy poca luz acerca del grado de “buen gobierno” que habían acometido las compañías. Al contrario, son otros y muy dispares los temas “candentes” del gobierno corporativo de las empresas actuales. La transparencia , por ejemplo, sigue liderando la  lista de preocupaciones de empresas y stakeholders y son cada vez más las compañías que se ven en la necesidad de pulir sus informes de gobierno corporativo, segando la información exagerada o “buenista” y ganando en precisión a la hora de responder a cuestiones sobre supervisión y control.  Y es que la información transparente se perfila como la mejor vara de medición de la salud corporativa; en respuesta a ello los repor

La información transparente y veraz se convierte, también en este aspecto, como la mejor vara de medición del nuevo fenómeno; y en respuesta a ello los reportes se reinventan, se actualizan e incluso se fusionan para lograr la unificación entre información de Gobierno Corporativo e información social y ambiental.

También en el candelero está el nuevo concepto de “ciudadanía corporativa” que acompaña a la progresiva- y enmarañada- red de relaciones entre Empresa, Estado y Sociedad que constituyen un núcleo de análisis para un futuro inmediato. Un Estado comprometido con el buen gobierno y un buen “ciudadano corporativo” son aquellos que están activamente comprometidos con la promoción de las buenas actuaciones de la empresa en la sociedad. Esta noción, aplicable al sector publico y a la ciudadanía, inspira responsabilidades y derechos individuales en el seno de una comunidad política, teniendo como concepto clave la “participación” en la sociedad más que una serie de derechos y obligaciones individuales.

DESARROLLO SOSTENIBLE

En general, los modelos de gestión que buscan la sostenibilidad a largo plazo tienen todas las cartas para triunfar en el nuevo tablero de juego empresarial. Es, ni más ni menos, lo que adelanta Forest  Reinhardt en su libro “Down to Eearth”, al advertir que el viejo modelo de gestión puede cegar a los ejecutivos impidiéndoles ver los beneficios de la triple utilidad. Y sin embargo, el nexo entre sostenibilidad y resultados financieros sigue estando poco clara para muchos altos ejecutivos. Una  encuesta llevada a cabo por Economist Intelligence Unit, de The Economist, revela que sólo el 24% de los ejecutivos entrevistados a nivel mundial creen que existe una fuerte relación entre los resultados financieros y el compromiso con la sostenibilidad a corto plazo (1 o 2 años). Asimismo, el 69% cree que la relación será más fuerte en un mediano plazo (5 a 10 años), y que las compañías están adoptando los principios de la sustentabilidad en sus políticas y prácticas. La encuesta, auspiciada por Enel y llevada a cabo en diciembre de 2009 y enero de 2010 a más de 200 ejecutivos, quería investigar como las compañías ven el concepto de sostenibilidad y cómo están incorporando sus principios en las operaciones diarias. El estudio define sostenibilidad como la forma de operar que permite preservar el medioambiente y el bienestar de la sociedad a largo plazo.


Otros autores, como Thorpe y Prakash-Mani identifican varios factores del éxito de los modelos de gobierno corporativo más sostenibles: crecimiento de los ingresos y acceso al mercado; ahorro de los costes y la productividad; acceso al capital; gestión de riesgos y licencia para desarrollar la actividad de la empresa; capital humano; valor de la marca y reputación. Asimismo,  basándose en una investigación empírica cuantitativa sobre diversas empresas, Steger identifica indicadores de valoración parecidos en los que se incluyen la disminución de los costes; crecimiento de los ingresos; valor de la marca y reputación; mantener la licencia para desarrollar la actividad de la empresa y atracción y satisfacción del personal empleado.

A pesar de todo, encuestas como la de The Economist ponen de manifiesto que a la hora de la verdad el recelo y las viejas costumbres siguen venciendo a la capacidad de innovación y la búsqueda de nuevos modelos. Y sin embargo, los beneficios de un gobierno corporativo transparente y responsable son incontables: efectos positivos en la imagen y la reputación de la compañía,  en la motivación, retención y contratación del personal, e incluso ahorro de costes. Un apetitoso pastel al que pocas compañías se han atrevido a hincarle el diente. Entre las que lo hagan, sin duda, se contarán las corporaciones más robustas del escenario empresarial del siglo XXI.

10-09-10  para iCNr

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