jueves, 9 de septiembre de 2010

Responsabilidad Social, medios de comunicación y Periodismo 3.0, una alianza cada vez más necesaria


Han llegado a un punto de inflexión. Mientras las estructuras económicas tradicionales se desmoronaban víctimas de la recesión económica, los medios de comunicación se enfrentaban a su propia y profunda crisis: además de las dificultades derivadas de los ciclos económicos negativos sus principales fuentes de ingresos, la publicidad y el canon, agonizaban también víctimas de la carestía de recursos y la parálisis del consumo. Es, en palabras del autor Giuseppe Richeri, una etapa de “desconsumo” para el sector, que necesita reinventarse y reconstruirse en el modelo -mucho más virtual e interactivo- que se avecina.

Es un hecho comúnmente aceptado -tal y como establecen Siebert, Peterson y Schramm- que los medios de comunicación adquieren indefectiblemente la forma de las estructuras sociales y políticas en las que éstos se desarrollan y , sobre todo, dan fe del sistema de control social a través del que se ajustan las relaciones entre individuos e instituciones. No es entonces de extrañar, en estos tiempos en que entronizan –al menos teóricamente- conceptos como la sostenibilidad, la transparencia y el buen gobierno, que el Parlamento Europeo haya reclamado el pasado día 7 de septiembre una “mejor comunicación” por parte de los medios de la Unión Europea, haciendo especial hincapié en el “gran potencial de los medios de comunicación social”.

MEDIOS MÁS COMPROMETIDOS

El informe solicita la creación de “medios de comunicación trasnacionales”, recordando que hechos como la escasísima participación en las elecciones europeas ponen de relieve la necesidad de duplicar los esfuerzos para reducir la brecha entre la Unión Europea y sus ciudadanos.  El organismo afirma su voluntad de dar ejemplo comenzando por instar a Euronews a emitir en todos los idiomas y hacer que el servicio audiovisual del Parlamento EuroparlTV funcione de forma “más efectiva”.

Recordando las palabras de Ignacio Ramonet, en el contexto actual se haría necesaria la creación de “un quinto poder que nos permita oponer una fuerza cívica ciudadana a la nueva coalición dominante. Un quinto poder cuya función sería denunciar el superpoder de los medios de comunicación, de los grandes grupos mediáticos (…). Esos medios de comunicación que, en determinadas circunstancias, no sólo dejan de defender a los ciudadanos, sino que a veces actúan en contra del pueblo en su conjunto.

En la actualidad las redes sociales como Twitter, Facebook y similares parecen haberse convertido, si no en ese “quinto poder” que reclama Ramonet, sí al menos en una nueva plataforma capaz de funcionar como revulsivo para los, en ocasiones, abotargados medios de comunicación tradicional.  Es el Periodismo 3.0, el “daily me” acuñado por Nicholas Negroponte que se basa en una socialización exhaustiva de la información y sus cauces. Y es, a todas luces, un ingrediente esencial  para una nueva forma de comunicar, más responsable, interactiva, veloz y comprometida. Sin embargo, el Parlamento Europeo se muestra todavía remiso a esta realidad y advierte la “poca fiabilidad” de estas redes sociales  y recomienda “precaución” a los grupos de interés.


Ciertamente, el informe del Parlamento ve la luz en un clima de cierta controversia para el propio organismo en lo referido a los medios de radiodifusión. En una reciente resolución, el Parlamento había pedido que los órganos de radiodifusión de servicio público cubriesen de “forma más amplia” asuntos de la Unión Europea. Sin embargo, en el informe emitido anteayer el Parlamento matizaba esta declaración al asegurar que “ a pesar de que los organismos públicos de radiodifusión tienen la obligación de referirse a la Unión, los Estados miembros deben asegurar siempre su independencia”. A la par, otras recientes- y polémicas- propuestas aprobadas recientemente por la Comisión fueron retiradas el pasado día 7, incluidos los planes para crear un grupo de trabajo europeo compuesto por periodistas que cubran asuntos propios de la UE.

INFORMACIÓN ¿RESPONSABLE?

Hablando de independencia, no puede olvidarse que ésta, junto con la transparencia y la responsabilidad, es uno de los valores esenciales- ahora, si cabe,  más que nunca- para los medios de comunicación de masas. No en vano la Global Reporting Initiative, en su afán por pautar y codificar la RSC en todos los sectores, ha lanzado recientemente una guía sectorial para medios de comunicación cuyo grupo de trabajo está participado por medios de España, Francia, Alemania, Estados Unidos, Rusia, Australia, Inglaterra, y, Argentina. El documento establece pautas sectoriales para que los medios de comunicación puedan apuntarse a la tendencia del reporting responsable e incluye ítems como Libertad de Expresión, Derechos Humanos, Abolición del Trabajo Infantil, Consumo Energético en la Cadena de Valor, Responsabilidad del Producto, Diversidad o Gobierno Corporativo.

La Responsabilidad Social de los medios de comunicación no es un tema nuevo. Tiene ya su origen en la llamada “Teoría de la Responsabilidad Social de la Prensa”, planteada en 1947 a raíz del Informe de la Comisión Hutchins en la Universidad de Chicago. El informe partió de la situación decadente de los “mass media” en Estados Unidos y partía de la convicción de que el sistema de libre mercado no es apto para asegurar la libertad de prensa. Sin embargo, la Responsabilidad Social está todavía lejos de ser un valor estrechamente unido a los medios de comunicación.  Walter Lippmann, que entendía el periodismo como un instrumento de libertad, afirmaba que “noticias y verdad no son la misma cosa y deben ser claramente distinguidas. La función de las noticias es resaltar un acontecimiento, la función de la verdad es traer a la luz los hechos ocultos, situarlos en relación con otros y construir una imagen de la realidad para que cada individuo pueda actuar». Es quizás, ni más ni menos, una verificación constante e independiente el requisito que se encuentra a faltar en muchas ocasiones a la hora de hacer periodismo verdaderamente responsable. Elementos como la verdad, la lealtad con los grupos de interés, la rigurosa verificación o la independencia son, como condensan Bill Kovach y Tom Rosenstiel en “The Elements of Journalism”, las claves de un periodismo verdaderamente responsable, en esencia, más allá de la asunción de guías y pautas.

Para iCNr 09-09-10

No hay comentarios: