jueves, 21 de octubre de 2010

Noticias N-NOVA: Primer diagnóstico de situación gratuito



Acudir al banco con un plan financiero a dos años vista con argumentos que lo defiendan como la posición competitiva en el mercado, la estabilidad de los ingresos y los gastos, el nivel de apalancamiento operativo... si bien no es una garantía de obtener la financiación requerida sí que ofrece una imagen de un negocio bien gestionado. Permite además argumentar la necesidad de fondos y cómo serán devueltos.

En todo caso tener un análisis financiero realizado por una empresa independiente proporciona una “foto” del negocio imprescindible para su gestión.


Las VENTAJAS aportadas por N-NOVA son:

  • Sopesar varias alternativas con posibilidades de éxito, evitando las pérdidas de tiempo en realizar gestiones, y su seguimiento.
  • Asesoramiento personalizado.
  • Elaboración de presentaciones profesionales para la obtención de fondos.
Ademas en N-NOVA ofrecemos:
  • Definición de la estructura de costes.
  • Elaboración y análisis de cuadros de mando.
  • Elaboración de procedimientos de gestión y control.
  • Realización, control de costes y seguimiento del presupuesto y análisis de desviaciones.
  • Análisis de viabilidad de nuevos proyectos.
  • Implantación y seguimiento de procedimientos, procesos y políticas corporativas.
  • Proyecciones financieras.
  • Análisis de balances y estructura de capital.
  • Valoración de empresas.
Más información: info@n-nova.es

Nuevas formas de voluntariado para el encuentro entre empresas y ONG



En la Fundación Hazloposible acaban de estrenar una nueva sección gratuita que permitirá a empresas y ONG unir fuerzas en proyectos solidarios. Se trata de “Colabora Empresa-ONG”, un punto de encuentro entre compañías y organizaciones que facilita nuevas formas de colaboración, más allá de las donaciones económicas.

A través de Colabora Empresa-ONG (www.empresayong.org), las empresas pueden ponerse en contacto con ONG para desarrollar proyectos sociales en los que participe su plantilla. Los proyectos son muy variados: desde vacaciones solidarias a asesoría legal para inmigrantes; desde acompañar a personas mayores o con discapacidad hasta acondicionar el local de una asociación que trabaja con niños.

Muchas empresas no son conscientes de todo lo que pueden hacer en beneficio de las organizaciones sociales sin necesidad de que haya aportaciones económicas de por medio”, explica Diego Lejarazu, responsable de voluntariado corporativo en Hazloposible.

En “Colabora Empresa-ONG”, las compañías tienen acceso a más de 3000 organizaciones con las que realizar actividades de voluntariado corporativo. Actividades que benefician tanto a empresas como a ONG. Para las primeras, aportan una motivación extra a la plantilla. Para las segundas, son una oportunidad de contar con personas voluntarias con conocimientos profesionales muy útiles.

martes, 5 de octubre de 2010

Ingresos y Reputación, el binomio de la nueva gestión empresarial


Invisible pero poderosa, suele aflorar o derrumbarse cuando las épocas de crisis económica desnudan a las compañías de sus carcasas de marketing e imagen. La reputación corporativa se ha convertido en uno de los activos intangibles más poderosos, más aún cuando la confianza de los grupos de interés se encuentra todavía bajo mínimos. Durante décadas, las cifras puras y duras actuaron como placebos ante la necesidad de información de los stakeholders. La obtención de beneficios parecía bastar para etiquetar de “bueno” al gobierno corporativo de una empresa, y el aforismo de “no news, good news” se cumplía a rajatabla. La actual crisis de valores y de confianza ha hecho necesario que la reputación corporativa se afiance en nuevos cimientos más sostenibles a largo plazo. Y si bien la obtención de beneficios ha de ser- por naturaleza- el principal leit motiv de las compañías, éstas no deben descuidar los aspectos ASG ( ambientales, sociales y de buen gobierno) para conseguir una gestión integral, coherente y sostenible en el largo plazo.

Así pues, el modelo de gestión corporativa más sostenible es aquel que aúna la consecución de beneficios económicos con la integración de la Responsabilidad Social Corporativa. Un informe de McKinsey Quaterly titulado “Valuing social responsibility programs” muestra casos de éxito de compañías que están obteniendo buenos beneficios financieros a través de iniciativas responsables, utilizando la información como piedra angular. Así, empresas como IBM, con su nuevo servicio destinado a proveer acceso gratuito a recursos Web para mejorar la administración de las pymes o Telefónica, con sus programas de acceso a las tecnologías de la información para personas mayores de 60, están subiéndose ya al carro de la Triple Bottom Line. También otras empresas de primera línea como Shell, DuPont, y P&G han mejorado estableciendo distintos indicadores que les permiten comunicar con éxito las permanentes mejoras que establecen en sus sistemas productivos. A la vez, autores como Forest Reinhardt en su libro “Down to Eearth”, advierten de que el viejo modelo de gestión puede cegar a los ejecutivos impidiéndoles ver los beneficios de la triple utilidad y aboga por la sostenibilidad como modelo de cambio. Pese a todo, la relación entre sostenibilidad y resultados financieros sigue estando poco clara para muchos altos ejecutivos. Una encuesta de este año elaborada por Economist Intelligence Unit, de The Economist, revelaba que sólo el 24% de los ejecutivos entrevistados a nivel mundial creen que existe una fuerte relación entre los resultados financieros y el compromiso con la sostenibilidad a corto plazo ( 1 ó 2 años). Asimismo, el 69% cree que la relación será más fuerte en un medio plazo (5 a 10 años), y que las compañías están adoptando de forma lenta pero gradual los principios sostenibles.

Así pues, son dos las principales metas empresariales del nuevo escenario económico: los ingresos y la reputación. Ambas relativamente difíciles de alcanzar y –sobre todo la segunda- muy arduas de mantener. Para Morton Albaek, de la empresa de energía eólica Vestas, “hoy en día servimos a dos y sólo dos maestros: los ingresos y la reputación. El truco está en posicionar su marca y construir su reputación en el punto “armonioso” que se encuentra entre el capitalismo y el humanismo”. Ciertamente, y más allá de trucos con fecha de caducidad, barniz responsable e información sesgada, la transparencia corporativa sigue siendo uno de los ingredientes estrella en el cóctel del éxito reputacional. Es más, la transparencia sigue liderando la lista de preocupaciones de empresas y stakeholders y son cada vez más las compañías que se ven en la necesidad de pulir sus informes de gobierno corporativo, cercenando la información exagerada o “buenista” y ganando en precisión a la hora de responder a cuestiones sobre supervisión y control. Y es que la información transparente se perfila como la mejor vara de medición de la salud corporativa: en respuesta a ello los reportes se reinventan, se actualizan e incluso se fusionan para lograr la unificación entre información de Gobierno Corporativo e información social y ambiental.

ECONOMÍA DE LA REPUTACIÓN

Para Anthony Johndrow , director general de Reputation Institute, las “personas se preocupan cada vez más por las compañías que hay detrás de los productos y los servicios que consumen, y todos los grupos de interés se han vuelto profundamente conscientes de que el comportamiento de las empresas tiene amplias y diversas ramificaciones que van más allá de su mera actividad diaria. Como resultado de la creciente demanda de mayor transparencia sobre las actividades corporativas de las empresas, la relevancia de los mensajes corporativos centrados en las marcas es cada vez menor. Se daría, por tanto, lo que para el experto daría lugar a la “Economía de la Reputación” en la segunda década del siglo XXI, legítima sucesora de la “economía de la innovación” en los 90 y la “economía del riesgo” en el año 2000.

Así pues, la reputación corporativa, pese a su carácter diáfano e intangible, pese a sus múltiples sutilezas, presenta un gran potencial a la hora de generar beneficios a largo plazo. Autores como Thorpe y Prakash-Mani identifican varios factores del éxito empresarial de la reputación enfocada a la sostenibilidad: crecimiento de los ingresos y acceso al mercado; ahorro de los costes y la productividad; acceso al capital; gestión de riesgos y licencia para desarrollar la actividad de la empresa; capital humano; valor de la marca y reputación. Asimismo, basándose en una investigación empírica cuantitativa sobre diversas empresas, Steger identifica indicadores de valoración parecidos en los que se incluyen la disminución de los costes; crecimiento de los ingresos; valor de la marca y reputación; mantener la licencia para desarrollar la actividad de la empresa y atracción y satisfacción del personal empleado.

Es preciso, por tanto, valorar la sostenibilidad a largo plazo de los modelos de crecimiento, como escudo y protección frente a futuras crisis, como garantía de reputación y confianza. Tal como ha señalado el Nobel de Economía Robert Solow, es necesario otorgar a las generaciones futuras la posibilidad de producir bienestar en la misma medida que en la actualidad, para lo cual ha de conservarse no sólo el stock de capital físico, sino también el capital natural: una vez más, el binomio reputación e ingresos, los dos pilares necesarios para cimentar las bases de la gestión corporativa.

05-10-10 para iCNr

Capitalismo responsable, la contradicción que quiere dejar de serlo

Durante décadas, las cifras puras y duras han ejercido su hegemonía, dueñas y señoras de un trono que valoraba por encima de todo la consecución de beneficios y  de liquidez. Tradicionalmente, la viabilidad de los proyectos empresariales ha sido juzgada según las cifras ofrecidas por los ROI (return on investment) obtenidos tras el cuadre de las cuentas de resultados, supeditando las decisiones estratégicas -plagadas de sutilezas, pródigas en retruécanos- a la simplicidad de una fórmula puramente matemática. Ha tenido que irrumpir la peor crisis económica desde el crack de 1929 para que el panorama empresarial asuma la utilidad de un “return on investment” completamente diferente: el retorno de la inversión social o, lo que es lo mismo, la visión pragmática de la Responsabilidad Social Corporativa.

La concepción de una “realidad financiera ética”, desde sus tímidos esbozos desde entidades como la ASN Bank Holandesa, el banco GLS Gemeinschaftsbank o la italiana Banca Popolare ha tenido que recorrer mucho camino, desligándose de su inicial situación de nicho, para acabar consolidándose como una nueva oportunidad rentable a largo plazo. El auge de la Inversión Socialmente Responsable es por tanto notorio en los últimos tiempos, manifestado en publicaciones institucionales como el muy reciente informe de Eurosif que examina el desarrollo sostenible de las estrategias de inversión de los “grandes inversores” europeos durante los últimos tiempos. Se trata de un ingrediente más del conocido como “capitalismo responsable”, más justo, filtrado en novedosas cribas como la preocupación por el fenómeno de la corrupción o la rendición de cuentas (“accountability”).

ISR EN EL PUNTO DE MIRA

Sobre la ISR se ha pronunciado también recientemente el Comité Económico y Social Europeo (CESE) a través de un dictamen en el que se apuesta por una mayor regularización de la ISR, tratando de incorporar una mayor transparencia y un continuo proceso de evaluación. Además, dos académicos de la Universidad de Oxford criticaban el pasado mes de junio el “extremo privilegio de la ética en detrimento de la eficacia de las inversiones” por parte del Fondo Global de Pensiones del Gobierno Noruego.

Para los académicos Gordon Clark y Monk Ashby, el posicionamiento ético del Fondo podría ser contraproducente para alcanzar la “plena eficacia” de las inversiones. Y es que, en este sentido, la ISR no deja de tener sus detractores.. Un estudio de expertos financieros de Wharton aduce que, por las características de los productos en cuestión, los inversores responsables pierden una media de 3,5 puntos porcentuales en rendimientos de cada año con respecto a aquellos que invierten en fondos tradicionales. Además, paradójicamente, a  medida que los criterios de los inversores para elegir los fondos se vuelven más estrictos, aumenta la probabilidad de que los fondos con mejores resultados sean los no socialmente responsables. Así pues, probablemente los inversores que apuestan por la gestión activa y quieran centrarse en un segmento concreto, como los fondos de acciones de pequeño valor, sacrifiquen demasiada parte de sus resultados limitándose tan sólo a los fondos socialmente responsables. Por otra parte, independientemente de los aspectos sociales, los fondos socialmente responsables suelen tener costes ligeramente superiores debido al esfuerzo adicional necesario para evaluar que las inversiones sean socialmente responsables.

En el panorama europeo, la Inversión Socialmente Responsable representa una de las áreas de mayor crecimiento en los últimos años. Según datos del Foro Europeo de Inversión Sostenible (Eurosif), sólo en Europa la ISR ha crecido un 46% al año durante el último ciclo expansivo, y en ese mercado representa ya casi un 18% de los activos gestionados, lo que revela que la ISR está abandonando ya su estatus de nicho de mercado para tratar de convertirse en una práctica de alcance general. En cambio en España, el desarrollo ha experimentado una evidente desviación con respecto a la tendencia europea, puesto que tiene un mercado infradesarrollado que todavía no ha alcanzado el 1% de la inversión total, según Eurosif. Esta situación se da aún tras la firma de los Principios de Inversión Responsable de Naciones Unidas y la creación de Spainsif.

CAPITALISMO RESPONSABLE

Más allá del fenómeno concreto de la ISR, el capitalismo responsable ha ido canalizándose a través de diversos hitos. Para expertos como Jane Nelson de la Kennedy School of Harvard priman fenómenos como el abandono del concepto de filantropía, el reemplazo del modelo de comunicación unidireccional con los stakeholders con un modelo más interactivo y bidireccional, o el desarrollo del concepto de Responsabilidad Social mucho más allá del mero cumplimiento de las normas legales.

Además, y a raíz de las nuevas necesidades, la integración entre Responsabilidad Social y Gobierno Corporativo se ha convertido en uno de los grandes retos para las compañías. El vínculo ha de ser efectivo y real, alejado de las antiguas prácticas de barniz responsable. La información transparente y veraz se convierte, también en este aspecto, en la mejor vara de medición del nuevo fenómeno; y en respuesta a ello los reportes se reinventan, se actualizan e incluso se fusionan para lograr la unificación entre información de Gobierno Corporativo e información sobre Responsabilidad Social. Sin embargo, el problema radica en que hasta la fecha los informes de Gobierno Corporativo se han orientado a los accionistas como público mientras que las cuestiones relativas a la sostenibilidad y la responsabilidad social se dirigían a calmar la desconfianza de los stakeholders como colectivo global constituido por los clientes, empleados, ONGs, proveedores, etc.  En conclusión, la verdadera transparencia corporativa es la que concede la misma difusión a uno y otro concepto, más allá de las anticuadas vestiduras “buenistas”.

5-10-10 para iCNr

viernes, 1 de octubre de 2010

Artículos citados en otras webs (septiembre de 2010)

"La corrupción empresarial, una plaga que necesita de nuevos revulsivos para desaparecer"

En Pymesostenible 

En Observatorio-RSE

En Ugt Cantabria

"Las pautas “responsables” muestran nuevos senderos de actuación para el sector público"

En Pymesostenible

En Creadess

En Observatorio-RSE

"Responsabilidad Social, medios de comunicación y Periodismo 3.0, una alianza cada vez más necesaria"

En GUASABARAeditor


En Pymesostenible

"Los indicadores tradicionales de Gobierno Corporativo patinan en el nuevo escenario empresarial"

En Comfia


"La importancia de los Negocios Inclusivos como clave de la economía sostenible"

En Negociosinclusivos.org

En Ecoticias

En Fundación Entorno

"Pymes, RSC y Buen Gobierno, un vínculo necesario para el desarrollo sostenible"

En Comfia

En Reforma auditoría

En Ecología y Desarrollo


"Cambio Climático, la “nueva” preocupación de las entidades financieras responsables"

En Ecología y Desarrollo

En Fundación Casa de la Paz

En Ecobar

"Transparencia corporativa, un paso más de la mano de la nueva Ley de Auditoría"

En Reforma auditoría

Paraísos fiscales, un mal endémico con demasiados cómplices

 Adoptando como bases el sentido común, la ética y el respeto a los derechos humanos, pretenden fines tan lógicos- y tan complicados- como erradicar la pobreza, garantizar la sostenibilidad o promover la igualdad. Aprobados hace ya diez años por 147 jefes de estado y de gobierno, los Objetivos de Desarrollo del Milenio distan mucho de haber llegado a un nivel mínimo aceptable de cumplimiento. Por el contrario, cada vez parece más lejana la posibilidad de que en 2015 -su fecha límite- se haya avanzado lo más mínimo en su recorrido. Uno de los aspectos recogidos en los Objetivos que menor grado de cumplimiento ha alcanzado hasta la fecha es la combinación de responsabilidades entre los países emergentes y los desarrollados, sobre la base de la alianza mundial respaldada en la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo celebrada en Monterrey, México, en 2002 y reafirmada en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en agosto de 2002.

Ante el desolador panorama, Setem ha vuelto a poner el dedo en la llaga con la publicación de un reciente informe que recuerda que las entidades bancarias que contribuyen a la evasión de impuestos en paraísos fiscales están colaborando en el incumplimiento de los Objetivos del Milenio. El documento, “Close to the gap”, llevado a cabo junto a la Red Internacional BankTrack, llama la atención respecto a las políticas de inversión, transparencia y rendición de cuentas de 49 grandes bancos europeos, cuyos datos  demuestran que los países emergentes  pierden cada año 160.000 millones de dólares por la evasión fiscal. Para Setem, partiendo de las grandes cantidades de dinero destinadas a la concesión de préstamos y servicios de la banca de inversión, los bancos tendrían la capacidad de recaudar dinero y destinarlo a servicios públicos, tales como la seguridad social, sanidad e infraestructura. Sin embargo, continúan elaborando estrategias complejas con el fin de reducir e incluso evitar el pago de impuestos por parte de sus clientes a través de paraísos fiscales. En este sentido, las organizaciones se preguntan por qué ante la próxima cumbre del G20+1 en Seúl (Corea del Sur) en noviembre, la posición de la UE aún no detalla nada sobre la tasa bancaria ni sobre paraísos fiscales.

Las conclusiones recogidas por Setem aclaran que en cuanto a corrupción 37 bancos han tenido una puntuación de 1 punto (por ejemplo por haber adoptado los Principios de Wolfsberg o el Pacto Mundial de las Naciones Unidas). Los bancos que han recibido la puntuación máxima en este tema (2 puntos) han sido RBC, Santander y Standard Chartered Bank. Pero ninguno de ellos ha desarrollado políticas propias sobre las operaciones en zonas de conflicto, por ello la puntuación es muy baja para todos ellos. Sólo HSBC menciona este tema dentro de su política sobre minería y extracción de minerales y recibe un punto por ello. Según Setem, a pesar de su avanzada política sobre corrupción, el Santander estaría participando en la explotación de recursos naturales en regímenes dictatoriales como Myanmar. Según estos mismos datos esta entidad posee y/o gestiona acciones de Total que extrae gas en la costa de Myanmar, ascendiendo a 65.840.000 de dólares el importe de su inversión y/o gestión en el capital social de esa entidad.

En cuanto al análisis de los bancos de países de economías emergentes, se ha observado que los bancos tailandeses son los que peor puntúan. Esto se debe al hecho de que no han desarrollado políticas de sostenibilidad propias o no se han adherido a los acuerdos internacionales. Los bancos chinos han mejorado en los últimos años tanto en sus políticas como en la transparencia de sus operaciones. Por ejemplo, Industrial Bank ha sido el primero y único banco chino que ha adoptado los Principios de Ecuador; posteriormente, ha publicado información sobre proyectos específicos de una manera que no lo habían hecho ninguno de los otros bancos que han adoptado ese acuerdo. Pero son los bancos brasileños los que puntúan mejor comparados con los otros bancos de los países que forman el grupo denominado BRIC (Brasil, Rusia, India, China): especialmente en cuanto a la transparencia con una media de 2’3 puntos.

 Sin embargo, también hay datos positivos. En comparación con los datos del año 2007, hoy hay más bancos que desarrollan políticas de sostenibilidad. Por ejemplo, en 2007 un 27% de los bancos tenían políticas sobre la industria y el comercio de armas, en 2010 el porcentaje es del 49%. Los bancos también han desarrollado más políticas sobre generación de energía, han pasado del 9% en 2007 al 29% en 2010 y un 22% de los bancos han desarrollado políticas sobre minería y petróleo y gas, en comparación con el 9% en 2007. Sólo 6 de los 49 bancos no han desarrollado ninguna política: Bangkok Bank, Banco de China, China Construction Bank, DekaBank, Banco Industrial y Comercial de China y por último, Kasikornbank


MAL ENDÉMICO

Tal y como asegura Juan Hernández Vigueras, el autor de “La Europa opaca de las finanzas”, la banca privada sigue siendo el gran mal endémico del sistema financiero internacional, ya que según su análisis, el 90% de los ingresos de los estados proceden de los impuestos; siendo evidente que en medio de un posible deterioro de la situación económica esta fuente de ingresos sufre una minoración y los gobiernos se ven entonces obligados a emitir deuda para conseguir financiación, lo que les deja “vendidos” al dictamen de los mercados.

Según datos del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa los paraísos fiscales ingresan al año 250.000 millones de dólares (unos 183.500 millones de euros) procedentes de multinacionales extranjeras. Los países más pobres son los más afectados, ya que dejan de ingresar 130.000 millones de euros porque el comercio de sus bienes se realiza a través de paraísos fiscales. Ciertamente, éstos siguen siendo uno de los grandes quebraderos de cabeza a nivel mundial. El presidente francés  Sarkozy aseguraba recientemente ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo que contaba con “el apoyo de Luxemburgo para que la arquitectura financiera sea profundamente reconsiderada en el exterior y en el interior de nuestro continente”, al tiempo que instaba a Luxemburgo, afamado por su secretismo financiero, a dar ejemplo en el ámbito de reforma del sistema financiero y de transparencia de las cuentas.

PARAÍSOS FRAUDULENTOS

Sin embargo, la complicidad con los paraísos fiscales no es sólo cosa de los bancos. También los estados miembros de la UE y sus economías son cada vez más vulnerables frente a las finanzas globales incontroladas, tal y como se ha puesto de manifiesto con la crisis de las hipotecas subprimes generadas por Wall Street. La creciente institucionalización europea, además de acentuar la competencia entre los socios por minorar los impuestos sobre el capital, acarrea también pérdidas de ingresos fiscales que suponen una amenaza para el Estado de bienestar, amén de reducir la capacidad para proteger a los pequeños ahorradores e imposibilitar el combate eficaz contra el blanqueo internacional del dinero sucio y la corrupción inmobiliaria. La mayoría de los analistas  reprochan a gran parte de las políticas europeas el ofrecer amparo a los paraísos fiscales que compiten en situación muy ventajosa,  con sus especialidades financieras opacas y de escasa o nula tributación, como segundos clientes de la Eurozona tras EE.UU.

A día de hoy, los gobiernos europeos, tanto de izquierda como de derecha, toleran de forma subrepticia las sociedades offshore y los paraísos fiscales y por si esto fuera poco en muchos casos -España es un ejemplo de ello- las medidas que se utilizan para rescatar a los bancos de la crisis contienen aspectos que defraudan a las Haciendas nacionales además de amparar vías para el blanqueo dinero.A la hora de esgrimir medidas para luchar contra los paraísos fiscales, afloran premisas en pro de la transparencia, tales como asegurar que las autoridades públicas tengan toda la información acerca de las instituciones e infraestructuras relevantes del sistema financiero, además de la introducción de desincentivos fiscales para todo movimiento de fondos que tenga como origen o destino un paraíso fiscal. Asimismo, no ha de reconocérsele personalidad jurídica alguna a las sociedades constituidas en paraísos fiscales a la hora de intervenir en el tráfico mercantil nacional e internacional.

01-10-10 para iCNr