viernes, 1 de octubre de 2010

Paraísos fiscales, un mal endémico con demasiados cómplices

 Adoptando como bases el sentido común, la ética y el respeto a los derechos humanos, pretenden fines tan lógicos- y tan complicados- como erradicar la pobreza, garantizar la sostenibilidad o promover la igualdad. Aprobados hace ya diez años por 147 jefes de estado y de gobierno, los Objetivos de Desarrollo del Milenio distan mucho de haber llegado a un nivel mínimo aceptable de cumplimiento. Por el contrario, cada vez parece más lejana la posibilidad de que en 2015 -su fecha límite- se haya avanzado lo más mínimo en su recorrido. Uno de los aspectos recogidos en los Objetivos que menor grado de cumplimiento ha alcanzado hasta la fecha es la combinación de responsabilidades entre los países emergentes y los desarrollados, sobre la base de la alianza mundial respaldada en la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo celebrada en Monterrey, México, en 2002 y reafirmada en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en agosto de 2002.

Ante el desolador panorama, Setem ha vuelto a poner el dedo en la llaga con la publicación de un reciente informe que recuerda que las entidades bancarias que contribuyen a la evasión de impuestos en paraísos fiscales están colaborando en el incumplimiento de los Objetivos del Milenio. El documento, “Close to the gap”, llevado a cabo junto a la Red Internacional BankTrack, llama la atención respecto a las políticas de inversión, transparencia y rendición de cuentas de 49 grandes bancos europeos, cuyos datos  demuestran que los países emergentes  pierden cada año 160.000 millones de dólares por la evasión fiscal. Para Setem, partiendo de las grandes cantidades de dinero destinadas a la concesión de préstamos y servicios de la banca de inversión, los bancos tendrían la capacidad de recaudar dinero y destinarlo a servicios públicos, tales como la seguridad social, sanidad e infraestructura. Sin embargo, continúan elaborando estrategias complejas con el fin de reducir e incluso evitar el pago de impuestos por parte de sus clientes a través de paraísos fiscales. En este sentido, las organizaciones se preguntan por qué ante la próxima cumbre del G20+1 en Seúl (Corea del Sur) en noviembre, la posición de la UE aún no detalla nada sobre la tasa bancaria ni sobre paraísos fiscales.

Las conclusiones recogidas por Setem aclaran que en cuanto a corrupción 37 bancos han tenido una puntuación de 1 punto (por ejemplo por haber adoptado los Principios de Wolfsberg o el Pacto Mundial de las Naciones Unidas). Los bancos que han recibido la puntuación máxima en este tema (2 puntos) han sido RBC, Santander y Standard Chartered Bank. Pero ninguno de ellos ha desarrollado políticas propias sobre las operaciones en zonas de conflicto, por ello la puntuación es muy baja para todos ellos. Sólo HSBC menciona este tema dentro de su política sobre minería y extracción de minerales y recibe un punto por ello. Según Setem, a pesar de su avanzada política sobre corrupción, el Santander estaría participando en la explotación de recursos naturales en regímenes dictatoriales como Myanmar. Según estos mismos datos esta entidad posee y/o gestiona acciones de Total que extrae gas en la costa de Myanmar, ascendiendo a 65.840.000 de dólares el importe de su inversión y/o gestión en el capital social de esa entidad.

En cuanto al análisis de los bancos de países de economías emergentes, se ha observado que los bancos tailandeses son los que peor puntúan. Esto se debe al hecho de que no han desarrollado políticas de sostenibilidad propias o no se han adherido a los acuerdos internacionales. Los bancos chinos han mejorado en los últimos años tanto en sus políticas como en la transparencia de sus operaciones. Por ejemplo, Industrial Bank ha sido el primero y único banco chino que ha adoptado los Principios de Ecuador; posteriormente, ha publicado información sobre proyectos específicos de una manera que no lo habían hecho ninguno de los otros bancos que han adoptado ese acuerdo. Pero son los bancos brasileños los que puntúan mejor comparados con los otros bancos de los países que forman el grupo denominado BRIC (Brasil, Rusia, India, China): especialmente en cuanto a la transparencia con una media de 2’3 puntos.

 Sin embargo, también hay datos positivos. En comparación con los datos del año 2007, hoy hay más bancos que desarrollan políticas de sostenibilidad. Por ejemplo, en 2007 un 27% de los bancos tenían políticas sobre la industria y el comercio de armas, en 2010 el porcentaje es del 49%. Los bancos también han desarrollado más políticas sobre generación de energía, han pasado del 9% en 2007 al 29% en 2010 y un 22% de los bancos han desarrollado políticas sobre minería y petróleo y gas, en comparación con el 9% en 2007. Sólo 6 de los 49 bancos no han desarrollado ninguna política: Bangkok Bank, Banco de China, China Construction Bank, DekaBank, Banco Industrial y Comercial de China y por último, Kasikornbank


MAL ENDÉMICO

Tal y como asegura Juan Hernández Vigueras, el autor de “La Europa opaca de las finanzas”, la banca privada sigue siendo el gran mal endémico del sistema financiero internacional, ya que según su análisis, el 90% de los ingresos de los estados proceden de los impuestos; siendo evidente que en medio de un posible deterioro de la situación económica esta fuente de ingresos sufre una minoración y los gobiernos se ven entonces obligados a emitir deuda para conseguir financiación, lo que les deja “vendidos” al dictamen de los mercados.

Según datos del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa los paraísos fiscales ingresan al año 250.000 millones de dólares (unos 183.500 millones de euros) procedentes de multinacionales extranjeras. Los países más pobres son los más afectados, ya que dejan de ingresar 130.000 millones de euros porque el comercio de sus bienes se realiza a través de paraísos fiscales. Ciertamente, éstos siguen siendo uno de los grandes quebraderos de cabeza a nivel mundial. El presidente francés  Sarkozy aseguraba recientemente ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo que contaba con “el apoyo de Luxemburgo para que la arquitectura financiera sea profundamente reconsiderada en el exterior y en el interior de nuestro continente”, al tiempo que instaba a Luxemburgo, afamado por su secretismo financiero, a dar ejemplo en el ámbito de reforma del sistema financiero y de transparencia de las cuentas.

PARAÍSOS FRAUDULENTOS

Sin embargo, la complicidad con los paraísos fiscales no es sólo cosa de los bancos. También los estados miembros de la UE y sus economías son cada vez más vulnerables frente a las finanzas globales incontroladas, tal y como se ha puesto de manifiesto con la crisis de las hipotecas subprimes generadas por Wall Street. La creciente institucionalización europea, además de acentuar la competencia entre los socios por minorar los impuestos sobre el capital, acarrea también pérdidas de ingresos fiscales que suponen una amenaza para el Estado de bienestar, amén de reducir la capacidad para proteger a los pequeños ahorradores e imposibilitar el combate eficaz contra el blanqueo internacional del dinero sucio y la corrupción inmobiliaria. La mayoría de los analistas  reprochan a gran parte de las políticas europeas el ofrecer amparo a los paraísos fiscales que compiten en situación muy ventajosa,  con sus especialidades financieras opacas y de escasa o nula tributación, como segundos clientes de la Eurozona tras EE.UU.

A día de hoy, los gobiernos europeos, tanto de izquierda como de derecha, toleran de forma subrepticia las sociedades offshore y los paraísos fiscales y por si esto fuera poco en muchos casos -España es un ejemplo de ello- las medidas que se utilizan para rescatar a los bancos de la crisis contienen aspectos que defraudan a las Haciendas nacionales además de amparar vías para el blanqueo dinero.A la hora de esgrimir medidas para luchar contra los paraísos fiscales, afloran premisas en pro de la transparencia, tales como asegurar que las autoridades públicas tengan toda la información acerca de las instituciones e infraestructuras relevantes del sistema financiero, además de la introducción de desincentivos fiscales para todo movimiento de fondos que tenga como origen o destino un paraíso fiscal. Asimismo, no ha de reconocérsele personalidad jurídica alguna a las sociedades constituidas en paraísos fiscales a la hora de intervenir en el tráfico mercantil nacional e internacional.

01-10-10 para iCNr

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