martes, 23 de noviembre de 2010

Las ciudades se suben al carro de la rendición de cuentas ambiental


No cabe duda de que representan un considerable porcentaje en la responsabilidad de haber echado por tierra los objetivos climáticos a nivel mundial, no sólo los de Kyoto sino también los que se sopesaron en la insustancial Cumbre de Copenhague. Las emisiones contaminantes siguen ostentando el dudoso honor de ser la pieza estrella del tablero mundial de los desmanes en materia climática.
Hasta la fecha, la técnica de pasarse la “patata caliente” ha sido la predominante entre la industria europea, en un eterno juego circular que viene siendo muy distinto de lo que se debate y se promete al respecto. Haciendo suya la premisa de “a mayor transparencia, mayor control”, la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) y la Comisión Europea, presentaron hace meses una herramienta interactiva donde se dejarán a la vista pública los datos sobre emisiones contaminantes, así como el volumen y la clase de desechos de los complejos industriales europeo, ya sea contaminantes del suelo, el aire o el agua. La herramienta incluía ya más de 24.000 variables de 91 tipos de sustancias consideradas contaminantes en 65 actividades económicas diferentes en los 27 estados miembros, además de Liechtenstein, Islandia y Noruega. Ahora, el cerco de la transparencia se ha estrechado todavía más, y son ya las ciudades las que dan cuenta de sus emisiones contaminantes, a raíz del programa “Ciudades CDP” presentado la semana pasada por Carbon Disclosure Project.

La herramienta pretende proporcionar un sistema para que las ciudades de todo el mundo-no solamente los Estados de la UE, a los que afectaba la iniciativa de la EEA-puedan informar acerca de sus emisiones de gases de efecto invernadero y estrategias relacionadas con el clima. De ese modo, las principales ciudades del mundo que se comprometan con la lucha contra el cambio climático, podrán informar con la metodología CDP, consiguiendo una gestión de riesgos proactiva. Londres, Toronto y Nueva York ya han acordado informar acerca de sus datos de emisiones de carbono a CDP.

CIUDADES TRANSPARENTES

Hasta la fecha, la iniciativa ha sido patrocinada por organizaciones como Autodesk, Microsoft y Sun Life Financial. Además, “Ciudades CDP” presenta un informe titulado ‘The Case for City Disclosure’, elaborado por Accenture que detalla el modo en que la declaración regular de los gobierno locales puede ayudar a las ciudades a compartir mejores prácticas, gestionar riesgos, aumentar  la efectividad operacional y los ahorros de costos, atraer inversión, promover la innovación y llevar prosperidad a las ciudades.

A la hora de llevar a la práctica esta iniciativa afloran las mismas dudas que surgieron con la herramienta de la Agencia Europea de Medio Ambiente desarrollada a nivel de la UE; esto es, si la medida, cuyo fin es lograr un mayor autocontrol por parte de los sectores responsables, llega ya demasiado tarde. Y es que la la reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero puede no ser suficiente para ralentizar el cambio climático, según algunos expertos entre los que destaca el científico del Instituto Tecnológico de Georgia, Brian Stone que sugiere a los políticos la necesidad de tener en cuenta la influencia de la deforestación global y la urbanización en el proceso de calentamiento global.

La teoría que avala la estrecha relación existente entre el progresivo calentamiento global y las emisiones de gases de efecto invernadero ha ganado adeptos de forma progresiva desde que fuera formulada por primera vez a finales del siglo XIX por el científico sueco Svante Arrhenius que publicó el estudio “Sobre la influencia en la temperatura del suelo del ácido carbónico en el aire” en 1896. Ya en 1930 se confirmó que el dióxido de carbono atmosférico estaba realmente aumentando, y a finales de los 50 se afianzó está confirmación con el desarrollo de técnicas de medida altamente precisas. En los 90, la teoría del calentamiento global fue por fin ampliamente aceptada, con algunas reticencias en un primer momento. Hoy en día es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la humanidad, y los expertos apuntan a que el incremento de las emisiones de dióxido de carbono provoca alrededor del 50-60% del calentamiento global.

RENDICIÓN DE CUENTAS

Es, por lo tanto, lógica la proliferación de iniciativas y herramientas para reducir este mal endémico. En los últimos tiempos, también las compañías están empezando a subirse al carro de la rendición de cuentas de sesgo medioambiental, tal y como demuestra el hecho de que Ferrovial ha dado a conocer por primera vez su huella de carbono en todo el mundo, tras haber creado una metodología para el cálculo de las emisiones. Tras el análisis, la compañía ha cifrado su huella de carbono en todo el mundo en un total de 1.953.510 toneladas de dióxido de carbono y ha comenzado a trabajar en un plan para reducir las emisiones en todas sus actividades con los horizontes de 2015 y 2020, según informa la compañía. La organización ha detallado otras divisiones que están llevando a cabo proyectos para reducir estas emisiones: la filial de aeropuertos BBA ha iniciado la construcción de la terminal mas 'verde' de Europa en el aeródromo de Heathrow; la filial de servicios urbanos, Cespa, ha reducido las emisiones a través de la captación de biogás en sus plantas de tratamiento y mediante el aprovechamiento en la producción de energía eléctrica. A este respecto, Ferrovial afirma que los analistas han valorado el esfuerzo de la empresa por reducir el impacto ambiental de las actividades, hasta el punto que la compañía ha sido reconocida por Carbon Disclosure Projet como la segunda mejor empresa del sector en el 'Europe 300'.

Y por su parte, las ciudades deben aunar esta recién nacida transparencia con el desarrollo de mecanismos “inteligentes” de desarrollo limpio. Para conseguir que las ciudades sigan siendo el motor económico y de desarrollo social, la ONU asegura que es imprescindible mejorar las infraestructuras, el transporte y la salud de los nuevos habitantes y seguir buscando la manera de alcanzar el equilibrio entre progreso y sostenibilidad. “Las ciudades se enfrentan en el siglo XXI a un reto sin precedentes. Su misma existencia está amenazada por las consecuencias del cambio climático. Su cohesión social y su estabilidad están amenazadas por la exclusión y las desigualdades. La calidad de vida y la salud de sus habitantes se ve cada día más perjudicada por el deterioro de la calidad del aire y del agua”. Ya en 2006 estas declaraciones de Naciones Unidas servían de colofón al World Urban Forum, organizado por la ONU en la ciudad canadiense de Vancouver, y no puede negarse que hoy en día siguen estando de rabiosa actualidad.

Publicado el 23-11-10 en Intelligence & Capital News Report

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