viernes, 12 de noviembre de 2010

Responsabilidad Social paneuropea, una posibilidad “abierta” en la estrategia de Bruselas

 La promoción de la Responsabilidad Social en el ámbito europeo ha ido centrándose, durante los últimos meses, en aspectos como la sostenibilidad ambiental, la competitividad enfocada al desarrollo sostenible y  un enfoque de las políticas laborales que nace de las simientes plantadas en 1993 con el Libro Blanco, que ya en su día presentaba una estrategia para desarrollar el empleo y la creación de empresas en Europa. Cabe también mencionar uno de los objetivos estratégicos planteados en la Declaración Final del Consejo Europeo de Lisboa que asegura que “convertir a la Unión Europea en el 2010 en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera más sostenible con más y mejores empleos y mayor cohesión social.”. Ciertamente, la Responsabilidad Social Corporativa se abre paso a través de una senda no libre de obstáculos, perfilándose como respuesta a los retos generados por la globalización económica, la crisis y los cambios del estado de bienestar, asociándose a la búsqueda de nuevas formas de gobernanza y a la promoción del diálogo social. Las últimas disposiciones de Bruselas en esta materia abogan por la unificación y la armonización: la Comisión presentaba este miércoles su estrategia de desarrollo sostenible de cara a 2020, estableciendo como acciones prioritarias el ahorro energético, el mercado competitivo, el liderazgo tecnológico y la negociación efectiva con los socios internacionales.

A su vez, en materia social, la Unión Europea ha manifestado recientemente su intención de armonizar la RSE a nivel europeo. A través de la Comunicación de la Comisión del Consejo, del Comité Económico y Social y del Comité de las Regiones  del Parlamento Europeo, llamada “Hacia una única Ley del Mercado en la Zona, Para una economía social de mercado altamente competitiva. 50 propuestas para mejorar nuestro empleo, nuestros negocios y nuestro comercio”, se dan a conocer una serie de recomendaciones entre las que destaca la de realizar un Libro Verde sobre transparencia de la información Ambiental, Social y de Derechos Humanos, lo que, según el texto, “podría dar lugar a iniciativas legislativas”.Esta iniciativa comunitaria cobra mayor sentido- y fortaleza- teniendo en cuenta que recientemente vio también la luz la propuesta, de la mano de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo de que se incluyan cláusulas de RSE en los acuerdos comerciales que se realicen en la UE. Con ello proponen que se incentive a las empresas que contraigan compromisos en materia de RSE con los stakeholders relacionados con la materia: sindicatos, consumidores y comunidades locales. En relación al controvertido tema del reporting, el Parlamento ha propuesto también la obligatoriedad de elaborar el balance en materia de RSE mediante un documento de alcance público así como la creación de un comité parlamentario de seguimiento para cada tratado de libre comercio como punto de información y diálogo entre los diputados de la UE y los parlamentarios de los estados miembro, con el objetivo de velar por la aplicación de dicha cláusula.

EUROPA SOSTENIBLE

En relación a la estrategia “2020” dada a conocer ayer, la Comisión admite que el desafío energético es una de las mayores pruebas por las que se verá obligado a pasar en el escenario europeo a corto plazo. La Comisión propone centrar sus iniciativas en los dos sectores con mayor potencial de ahorro energético: transporte y edificios. Para ayudar a los propietarios de casas y entidades locales a financiar la renovación y medidas de ahorro energético, la Comisión propondrá incentivos a la inversión e instrumentos financieros innovadores para mediados de 2011. El sector público deberá, para ello,  tomar en cuenta la eficiencia energética en la compra de obras, servicios o productos. A su vez, en el sector industrial, los certificados de eficiencia energética se convierten en un incentivo para que las empresas inviertan en tecnologías limpias.La Comisión establece una fecha límite para la consecución de estos objetivos. Durante los próximos diez años la inversión global en infraestructuras energéticas alcanzará- se calcula- el billón de euros.

Para agilizar los principales proyectos de interconexión de la UE, Bruselas propone simplificar y acelerar la concesión de licencias de obras, estableciendo un plazo máximo hasta la autorización final y la financiación de la UE. Una ventanilla única se encargará de coordinar todas las solicitudes de licencias necesarias para la realización de un determinado proyecto.Bruselas propondrá además nuevas medidas para facilitar a los consumidores la comparación de precios, el cambio de proveedor y una facturación clara y transparente. En materia de innovación, se financiarán proyectos en sectores prometedores como las redes inteligentes y el almacenamiento de electricidad, la investigación sobre biocarburantes de segunda generación o la asociación de ciudades inteligentes para fomentar el ahorro de energía en zonas urbanas.

En lo que respecta al ámbito social, una Ley Europea de Responsabilidad Social se perfila como un próximo paso no demasiado lejano.  Bruselas afirma su intención de concentrarse en la mejora de intangibles como la transparencia- particularmente en áreas de derechos humanos y desarrollo sostenible- el buen gobierno corporativo, la participación de los grupos de interés- con especial hincapié en los empleados, como stakeholders internos- o la mejora de las relaciones entre las compañías, los accionistas y  la sociedad.

Finalmente en su afán por abogar por el desarrollo sostenible de una forma global la Comisión Europea ha anunciado el desarrollo de nuevos indicadores para evaluar los avances de los Estados miembros en pro de una “economía más verde”. Son tres los nuevos indicadores que pretenden ponerse en marcha; para medir la ecoeficiencia, la productividad de los recursos –que calibra el grado de uso o abuso de los recursos naturales-y para medir los impactos ambientales y el modo en que se gestionan los residuos. Se trata de ampliar el concepto de desarrollo sostenible tanto en el ámbito público como privado, estableciendo así un sistema de “gobernanza verde” global.

Publicado el 12-11-10 en Intelligence & Capital News Report
 

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