miércoles, 1 de diciembre de 2010

Electricidad 100% renovable, el desafío del futuro

 
 La preocupación por los problemas medioambientales ocupa un lugar cada vez más destacado en las agendas de los gigantes corporativos e institucionales, achicados ante un problema que se antoja imparable, cuajado de objetivos incumplidos que dejan a Kyoto, a la fallida Cumbre de Copenhague y a las recién inauguradas conversaciones de la COP16 de Cancún en una posición poco favorecedora. El problema ha hecho saltar, por fin, todas las alarmas y las cuestiones ambientales se han equiparado ya, en importancia y atención institucional, a problemas como la seguridad ciudadana o el desempleo, comenzando a protagonizar acciones, campañas e investigaciones, como las llevadas a cabo por Eurofund (European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions) que se hacen eco de un nuevo fenómeno, la “ecologización” de la economía europea, una radical vuelta de tuerca que se orienta hacia la reconciliación final entre el crecimiento económico y la protección medioambiental. Hostigados por un problema de gravedad creciente, los gobiernos europeos han empezado a comprometerse en mayor o menor medida a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, promover el desarrollo de fuentes alternativas de energía y potenciar el empleo verde. En España, paraíso de las energías renovables, la creación de empleos “limpios” pretende erigirse en adalid de la modernización ecológica, al tiempo que el “lenguaje sostenible” va colándose en las esferas de decisiones políticas que conciernen al medio ambiente.
 
La apuesta ganadora se orienta pues al uso de las energías renovables. Esa es al menos la conclusión del informe “Cambio Global España 2020/50. Energía, economía y sociedad” elaborado por un equipo de expertos co-dirigido por Pedro Linares, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI, de la Universidad Pontificia Comillas, y Joaquín Nieto, presidente de honor de la Fundación Sustainlabour, que apuesta por un modelo energético con 100% de electricidad renovable en 2030. El informe fue presentado en el décimo Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA) celebrado en Madrid.

ESCENARIO SOSTENIBLE

La principal conclusión del documento es que la transición hacia un modelo energético sostenible no sólo es deseable, sino también posible. El reto central a resolver, señala el informe,  no pasa por tratar de conseguir más energía, sino por consumir menos cubriendo racionalmente las necesidades energéticas a través de un sistema más eficiente, basado en las energías renovables y compatible con el funcionamiento de los ecosistemas. El informe hace también hincapié en las reformas necesarias en los escenarios urbanos para alcanzar una gestión mucho más sostenible. Así, la rehabilitación de medio millón de viviendas al año y la construcción de nuevos edificios que consuman un 80 por ciento menos de energía conseguirían, en el escenario deseable establecido en el informe, un ahorro del 50 por ciento de consumo energético en las vivienda en 2030.

A la vez sería necesaria una apuesta firma por las energías renovables, afianzada en una legislación estable que permita la inversión y la evolución tecnológica. Esto aumentaría la seguridad de suministro y disminuiría la dependencia de los combustibles fósiles, que reducirían su aportación: un 20 por ciento el petróleo y en torno al 15 por ciento el carbón y el gas. A mayores, la energía nuclear no sería una fuente energética en 2030 porque se presupone el fin del ciclo de vida de las actuales centrales y no se baraja la construcción de nuevas plantas.

A través de estas medidas se lograría alcanzar el fin último que plantea la investigación:reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 y al 80%, en 2050 (con respecto al año 1990). Un reto que supondría un ahorro de la demanda energética global en el sector residencial y de servicios de un 46% en 2050 respecto a 2009.

TRANSPORTES LIMPIOS

Asimismo, en relación al sector transporte el documento ha considerado un aumentode la eficiencia en 2020 de un 22% respecto de la existente en el año 2000. Además, se ha supuesto una apuesta decidida por el vehículo eléctrico para el transporte de pasajeros con 2,5 millones de vehículos en 2020, 5 millones en 2030 y 15 en 2050. Propone en este sentido un "cambio modal radical del transporte de mercancías", que debería derivar hacia el transporte ferroviario. De esta forma, en 2020 un 10% de la demanda de transporte total de mercancías pasa de la carretera a las vías, en 2030 un 30% y en 2050 un 70%.

Sin embargo, los autores reconocen que es necesario un cambio radical en la forma en que se transforma y consume la energía. Resulta imprescindible potenciar el ahorro energético, combatiendo el despilfarro en todos los sectores, con un énfasis especial en el urbanismo, la edificación y el transporte, en los que debe cambiar el paradigma consumista y desarrollista hacia uno basado en la suficiencia; para ello urge abandonar progresivamente los combustibles fósiles y la energía nuclear y sustituirlos por energías renovables.

Este cambio, reconocen los autores, no vendrá por sí mismo, sino que sólo podrá obtenerse como resultado de un conjunto coherente de políticas públicas e iniciativas privadas, consensuadas a largo plazo por todas las fuerzas políticas en un proceso que debe originarse y mantenerse desde la sociedad civil.
 
Publicado el 1-12-2010 en Intelligence & Capital News Report