jueves, 30 de septiembre de 2010

Europa presenta nuevos indicadores para calibrar el desarrollo sostenible

Durante demasiado tiempo, la vertiente económica de las compañías y su desarrollo social y medioambiental han seguido caminos divergentes, opuestos en muchas ocasiones, como respuesta a la creencia errónea de que solamente las inversiones económicas procurarían suculentas cuentas de resultados capaces de satisfacer a los accionistas voraces y a los directivos afanados en las prácticas cortoplacistas. También la gobernanza estatal se ha caracterizado, durante décadas, por una atención más bien precaria a temas tan importantes como la transparencia o la responsabilidad social. La crisis económica y de confianza que ha sacudido los cimientos del escenario económico moderno ha conseguido elevar la Responsabilidad Social Corporativa al limbo de las herramientas de gestión con un gran potencial para favorecer el crecimiento y la supervivencia a largo plazo tanto de las compañías como de los estados. 

En este sentido, autores como Kirchnher proponen incluso que “la  gestión social debe incluir un proceso de diagnóstico-organización-decisión de alternativas-ejecución y control y análisis de rentabilidad e inversión”, fusionando así del modo más estricto posible las dimensiones social y económica.

En su afán por abogar por el desarrollo sostenible, la Comisión Europea ha anunciado el desarrollo de nuevos indicadores para evaluar los avances de los Estados miembros en pro de una “economía más verde”. Son tres los nuevos indicadores que pretenden ponerse en marcha; para medir la ecoeficiencia, la productividad de los recursos –que calibra el grado de uso o abuso de los recursos naturales-y para medir los impactos ambientales y el modo en que se gestionan los residuos. Se trata de ampliar el concepto de desarrollo sostenible tanto en el ámbito público como privado, estableciendo así un sistema de “gobernanza verde” global.

DESARROLLO VERDE

Estos nuevos indicadores abundan en los objetivos de la conocida como “Alianza de la Primavera”, una campaña conjunta impulsada por cuatro grandes organizaciones europeas de la sociedad civil: la Oficina Europea de Medioambiente, la Confederación Europea de Sindicatos, la Plataforma Social y Concorde. La Alianza de la Primavera aboga también por preservar y recuperar los ecosistemas, reduciendo el uso de recursos y el consumo de energía, apostando por la agricultura y la pesca sostenible y prestando mayor atención al cambio climático y a la pérdida de biodiversidad. Además, la campaña pretende también reducir las desigualdades y erradicar la pobreza; garantizar el acceso universal a los servicios públicos; luchar contra la discriminación y el racismo, y garantizar la igualdad de género y el respeto a los derechos de los inmigrantes. Promover el empleo de calidad, aumentar y mejorar la economía para el desarrollo y fortalecer el control sobre las políticas de la Unión Europea, son otras de las propuestas de esta iniciativa.

La idea es dar impulso para que las próximas acciones de la Unión Europea se orienten en una dirección muy concreta. En primer lugar, el tema medioambiental es uno de los más espinosos de los que  actualmente se encuentran en el candelero, sobre todo desde la fallida Cumbre de Copenhague que hizo retumbar unas alarmas que ya sonaban desde hacía tiempo.  Realmente, los acuerdos políticos sobre el clima y protección ambiental gestados hasta la fecha en los salones de Bruselas no han conseguido reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión europea, que continúan aumentando en todo el mundo.

A su vez, la Unión Europea  ahonda en la idea de modificar su política económica que hasta ahora ha impactado desafortunadamente en la mayor parte de las comunidades locales a lo largo y ancho del planeta. Las políticas sobre comercio, agricultura, pesca, industrias de extracción, medioambiente e inmigración, entre otras, han obstaculizado las oportunidades de estas comunidades para alcanzar un desarrollo sostenible.

Además, tal y como se declaró en la Estrategia en favor del desarrollo sostenible adoptada por la Unión Europea en la cumbre de Gotemburgo de 2001 y en la Carta de los Derechos Fundamentales proclamada en Niza en 2000, la UE se ha comprometido a integrar plenamente en sus políticas y acciones consideraciones de tipo económico, social y medioambiental. La Comisión se compromete a fomentar en mayor medida la integración de los principios de la RSC en las políticas de la UE, publicar un informe en 2004 sobre los resultados del Foro multilateral europeo y establecer en el seno de la Comisión un grupo “interservicios” en materia de RSC. Así, podemos afirmar que la
dimensión externa de la responsabilidad social se hace cada vez más patente. Las encuestas revelan en mayor o menor medida que los consumidores no solamente exigen calidad en los servicios y productos que adquieren, sino que pugnan por tener la certeza de que se han elaborado de manera socialmente responsable. Incluso en tiempos de crisis económica los consumidores estarían dispuestos a pagar un sobreprecio por bienes y servicios socialmente responsable, lo que patentiza su auge creciente.

En conclusión, puede afirmarse que tienen mucho que decir las acciones en pro de la preservación medioambiental, en una Europa donde el exceso de emisiones contaminantes y la mala gestión en relación al comercio de créditos de carbono son todavía un hecho. Europa debe fomentar la contratación pública ecológica, definir con las partes interesadas los objetivos de comportamiento ambiental y social de los productos, aumentar la difusión de innovaciones medioambientales y tecnologías ecológicas y desarrollar la información y el etiquetado adecuados de productos y servicios.

29-09-10 para iCNr

Índices bursátiles sostenibles, los jueces de la RSC en el punto de mira


Es una especie de carrera por escalar posiciones, por ganar puestos, por afianzarse en el limbo de las corporaciones “teóricamente responsables”. La crisis de confianza ha dejado a las compañías, antaño voraces, en una difícil situación ante la mirada de unos stakeholders cautelosos y vigilantes. Es el caldo de cultivo ideal para el surgimiento de un marco cada vez más cerrado, el de los rankings, listados e índices sostenibles que ameritan y anotan los valores o las carencias de las compañías en materia de sostenibilidad y responsabilidad social corporativa. Se trata de una nueva especie de “jueces responsables”, los adalides de un selecto club al que toda compañía desea pertenecer como garantía de reputación y supervivencia a largo plazo. Más allá de los rankings y baremos sostenibles que surgen cada poco tiempo de la mano de múltiples organismos privados, han proliferado también durante los últimos tiempos los índices bursátiles de sesgo responsable, que adoptan criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno) para permitir la adhesión de las empresas.

Esta nueva tendencia no es casual; se hace eco de otra cuyo alcance es todavía mayor: el creciente punto de unión entre la inversión institucional y las buenas prácticas en materia de responsabilidad social y buen gobierno. No en vano uno de los más potentes inversores institucionales británicos, Hermes BT, aseguraba recientemente que las compañías con vocación de supervivencia a largo plazo precisan de una gestión eficaz de las relaciones con sus clientes, proveedores y empleados, así como mantener el respeto por el medio ambiente y la sociedad.

INDICES DUDOSOS

De entre los “índices responsables” más destacables, puede citarse FTSE4GOOD, que excluye a las empresas que actúan en sectores “conflictivos” y exige que las empresas aspirantes cuenten con instrumentos formales de RSC en los ámbitos social y medioambiental. Sin embargo, la reciente actualización trimestral de este índice- y del Dow Jones Sustainability Index- ha puesto una vez más en tela de juicio la falta de transparencia de estos baremos del cumplimiento responsable. En el documento “Los Índices de Sostenibilidad carecen de transparencia propia”, elaborado por Ross Kerber y Steve Orlofsky para la agencia Reuters ha dado lugar a un debate del que se han hecho eco diversos observadores de la economía social.  Ciertamente,  el documento no carece de bases fundadas puesto que la última actualización de estos índices ha dado lugar a ciertas incongruencias notables. Así, la multinacional AOL y la compañía aseguradora Chubb Corp fuerno recientemente eliminados del Dow Jones Sustainability Index mientras que el FTSE4Good, al mismo tiempo, las incluía en su listado de compañías sostenibles. No deja de ser relevante esta radical diferencia entre dos índices que, teóricamente, aplican similares criterios para definir los principios sostenibles, las buenas prácticas y las conductas socialmente responsables.

Es entonces, de nuevo, el fenómeno del oscurantismo y la información sesgada y parcial es que está asolando a los que teóricamente se erigen como adalides de transparencia y veracidad.  El mismo mal endémico que ha asolado durante años a las compañías, la misma lacra que se reprocha a las empresas y pretende evitarse en el nuevo escenario sostenible, parece estar atacando con fuerza a los índices bursátiles, vaciando totalmente de contenido el concepto de la comunicación fluida con los grupos de interés. Y es que es un mal común tanto del Dow Jones Sustainability Index como del  FTSE4Good la ausencia de respuesta y la negativa a ofrecer explicaciones acerca de sus “entradas y salidas” es una constante.

TRANSPARENCIA “PARA TODOS”

Para José Alías, especialista en Responsabilidad Social, “la transparencia tiene que se practicada no sólo por las empresas sino también cualquier tipo de organización, independientemente de si esta trabajando en el ámbito de la responsabilidad social o no”, y sin embargo, el “DJSI, sólo informa de los líderes de los supersectores, pero no vemos nada de las calificaciones alcanzadas. Hay una falta de trasparencia, los grupos de interés solamente tienen acceso al titular, pero no a los porqués.”

En cuanto a la presencia española en los índices responsables, en la última edición del Dow Jones Sustainability Index figuraban diecisiete compañías, dos menos que en 2009 tras la incorporación de World Mapfre y la salida de Red Eléctrica, Gamesa y ACS.Así, en el ránking publicado en Zurich  las multinacionales españolas Telefónica --mantiene el puesto de 2009-- y Gas Natural Fenosa son líderes en los sectores de telecomunicaciones y distribución del gas, al tiempo que se mantienen en el ránking empresas como Enagas, Repsol, Endesa, Iberdrola, Criteria, Santander, BBVA, Acciona, FCC, Ferrovial, Inditex, Indra, Iberia y Abertis. Los movimientos de compañías españolas en este índice son los primeros que se producen desde la entrada de Enagás hace dos años.

El sector del DJSI donde más empresas españolas figuran es el de la construcción, que reduce el número de componentes de 10 a 8. Así, quedan fuera 6 compañías: ACS, Bealfour Beatty, Kajima, Lleihton, Obayasi y Vinci. Por el contrario entran cuatro nuevas, Daelim (Korea), GS Eng (Corea), Taisei (Japón) y Hyudai, que entra y se sitúa como líder del sector Asimismo, como resultado de un análisis de 318 indicadores, el DJ Sustainability 'borra' al 14,5 por ciento (45) de las empresas que estaban en la edición de 2009, siendo los países con más salidas Reino Unido y Francia, con siete empresas y Japón, con seis compañías excluidas.

Entre las salidas más sonadas destaca British Petroleum (BP) que fue expulsada la reciente primavera, así como Shell, Heineken, Renault, Toyota Motor, Veolia, Aegon, Vinci, Lufthansa, Unicredit y Daimler. Por el contrario, entre las incorporaciones (44 compañías) destacan Vestas, ArcelorMittal, Volvo, Duke Energy, Morgan Stanley, Alcoa, Standard Chartered y Lafarge.

martes, 28 de septiembre de 2010

Noticias N-NOVA: Cómo conseguir financiación bancaria

El pasado viernes tuvo lugar en la Cámara de Comercio de Madrid una ponencia cuyo objetivo era dar a conocer a los empresarios técnicas para consguir financiación por parte de las entidades financieras. Especialmente en estos momentos en los que se ha endurecido el acceso al crédito.

Las propuestas efectuadas recomendaban adoptar una actitud proactiva y realizar un análisis financiero de la empresa. Incluyendo unas cuentas previsionales para los dos próximos años y prestando especial atención al cash-flow generado. Este indicador es muy relevante para el banco ya que refleja la capacidad de hacer frente a los pagos. Es importante aquí señalar la diferencia entre beneficio y cash-flow. El tener beneficios no implica generar caja, pudiendo incluso ser negativa. Lo que el banco desea es que la empresa tenga dinero líquido para pagar, no más derechos de cobro o activos que incrementan su valor antes de ser realizados.

Presentarse ante el banco con un plan financiero a dos años vista y donde se recojan argumentos que lo defiendan como la posición competitiva en el mercado, la estabilidad de los ingresos y los gastos, el nivel de apalancamiento operativo... si bien no es una garantía de obtener la financiación requerida sí que ofrece una imagen de un negocio bien gestionado. Permite además argumentar la necesidad de fondos y cómo serán devueltos.

En todo caso tener un análisis financiero realizado por una empresa independiente proporciona una foto del negocio imprescindible para su gestión.

N-Nova ayuda a sus clientes en este proceso facilitándoles la obtención de financiación y asesorándoles en la mejora de la gestión.

Web de N-NOVA

Transparencia corporativa, un paso más de la mano de la nueva Ley de Auditoría


Tras décadas de oscurantismo e información sesgada, tras la peor crisis económica desde el crack de 1929, la transparencia se ha convertido en uno de los intangibles más valorados tanto por el sector público como por el sector privado, en el paradigma de un nuevo modelo económico que pretende ser menos voraz y más sostenible.  En lo que se refiere al sector privado, las compañías permanecen bajo la atenta mirada de unos grupos de interés cuya confianza ha disminuido varios enteros. Surge entonces un creciente interés por parte de los organismos supervisores en regular los contenidos y la forma de difundir y transmitir la información; y las nuevas tecnologías e Internet se perfilan como los cauces más apropiados para satisfacer las exigencias de veracidad, velocidad e interactividad. 
En materia legislativa, juega un inusitado papel en pro de la transparencia informativa la nueva Ley de Auditoria que acaba de ver la luz tras más de dos décadas de espera, adaptándose por fin a la Octava Directiva Europea.

Dejando atrás la chirriante obsolescencia de la Ley de 1988, el nuevo texto legislativo aporta seguridad jurídica en materia de incompatibilidades y aumenta el grado de comparabilidad entre los informes realizados al amparo de la Ley y los que se llevan a cabo en el resto de la Unión Europea. Sin embargo,  es en materia de transparencia donde el nuevo texto da un paso adelante, alineándose de ese modo con las recomendaciones y peticiones de la mayoría de los organismos internacionales. El nuevo texto impone la obligación de aplicar las normas internacionales, emitidas por la IFAC y aprobadas por la Unión Europea, aboga por un incremento de la calidad y, más importante aún, exige a las firmas que auditan a entidades de interés público la publicación anual de un informe de transparencia, haciéndose eco de las buenas prácticas recomendadas en materia de gobierno corporativo.

BUEN GOBIERNO

La nueva concepción de gobierno corporativo para las compañías del siglo XXI viene definida por un estudio elaborado por Juan Luis Gandía y Tomás Andrés y dado a conocer por la Comisión Nacional del Mercado de Valores establece que el  gobierno corporativo  “debe entenderse como la integración de la tecnología, en especial de Internet, en el proceso decisorio propio de los órganos de  gobierno de la sociedad. Y todo ello con el fin de facilitar la aplicación de prácticas  de buen gobierno que contribuyan a incrementar la transparencia informativa de la  sociedad, generando con ello valor añadido para la compañía y mejorando la  comunicación con los terceros interesados.”

En relación a las mejores prácticas en materia de transparencia corporativa, destacan los casos de compañías como KPMG, que se adelantó en varios meses a la entrada en vigor de la nueva Ley de Auditoría publicando una memoria de transparencia que desglosaba, entre otros aspectos, los ingresos por prestación de servicios de auditoría y las bases de la remuneración de los socios de la firma.

Por otra parte, hace relativamente poco tiempo que en España se realiza- con la participación de Ecología y Desarrollo como socio local encargado de asegurar la participación de las compañías- un exhaustivo análisis anual de la mano de Carbon Disclosure Profejct que valora la transparencia de las empresas del IBEX 35 respecto al cambio climático. El objetivo de este análisis es el de facilitar que inversores de todo el mundo utilicen las respuestas al cuestionario CDP en sus decisiones de inversión y de creación de nuevos productos ligados a los riesgos y oportunidades del cambio climático, para así incentivar en las empresas una postura responsable frente al cambio climático. Aún así, todo este conjunto de iniciativas aisladas en pro de la transparencia todavía no son suficiente, tal y como demuestran las conclusiones de uno de los últimos informes de la Comisión Nacional del Mercado de Valores que aclara que las sugerencias del Código Unificado de buen gobierno relativas al régimen de aprobación y transparencia de las retribuciones de los consejos no sólo son de las menos implantadas entre las sociedades cotizadas españolas, sino que además su seguimiento ha retrocedido del 64% en 2007 al 62,6% en 2008. Un aspecto, el de la transparencia salarial, que se resiste a ser implantado en el ámbito de las cotizadas españolas.

TRANSPARENCIA 2.0

Con la obligación de publicar un informe de transparencia en la web, la nueva ley de Auditoría da un paso adelante en la alianza con la Sociedad de la Información e Internet como cauce de comunicación. Y es que no solamente las nuevas tecnologías insuflan aire a la rueda que hace girar y fluir la información responsable. También la llamada web 2.0, término acuñado por Tim O’Reilly, está jugando un papel cada vez más importante a la hora de contribuir a que los informes y memorias de sostenibilidad sean más interactivos, más ágiles, más accesibles a los grupos de interés.

El término web 2.0 abarca a una nueva generación web basada en comunidades de usuarios, cuyo uso está orientado a la interacción, la colaboración y el intercambio de información entre sus miembros, dando pie a una web participativa y esencialmente “social”, avalada por las denominadas API (Application Programming Interfaces). A su amparo, surgen canales de comunicación novedosos y participativos los que surgen gracias a la web 2.0. Cada vez son más los departamentos de Comunicación de las compañías que se esfuerzan por identificar los espacios virtuales en los que se discute sobre la empresa, para empaparse de esas discusiones y aportar información adicional.

El poder del ciudadano en la era digital, el poder del stakeholder en el seno de una compañía, son los únicos-y potentes-motores que hacen falta para que la RSC y la web 2.0 sigan viajando en el mismo vehículo.Como expuso el propio Tim O’Reilly en 2005: “Detrás de cada éxito de aquellos gigantes nacidos en la era de la “Web 1.0” que sobrevivieron en la era 2.0, parece existir un mismo principio: lograron tomar el poder de la Web para canalizar la inteligencia colectiva”.Por su parte Viviane Reding, miembro de la Comisión Europea Responsable de la Información en su discurso sobre las “Mega-tendencias que configuraran el futuro de Europa”, aseguró que “la Web 2.0 empieza a ser utilizada no solo como herramienta de negocios por las empresas, sino también como una forma de mejorar e incrementar los servicios gubernamentales”.

28-09-10 para iCNr

domingo, 26 de septiembre de 2010

Sobre Caín y Abel

 "Lo más terrible para Caín es no saber por qué Dios rechaza sus ofrendas y acepta las de Abel. No adivinar qué le dice cuando lo amonesta rudamente: "Si obraras bien, andarías erguido, mientras que si no obras bien estará el pecado a tu puerta", ni qué le insinúa cuando añade: "Cesa, que tu hermano siente apego por ti y tú debes dominar a tu hermano". Por más que se esfuerce, Caín no comprende. Pero trata de complacer a Dios. Busca, cambiando todos los días de conducta, aparentar que ha descifrado los mensajes de Dios. Sin embargo Dios siempre se le muestra mohíno y siempre es porque Abel anda de por medio. Ese Dios sibilino convierte a Caín en un hombre desesperado. Finalmente apela a un último recurso. Ama a Abel pero más ama a Dios, y entre Abel y Dios la elección no es dudosa. Elimina, pues, a ese tercero en discordia. Y se sienta a esperar que Dios hable claro."

Marco Denevi - Falsificaciones

Sobre Adán y Eva

 "Lástima que Adán fuera tan bruto. Lástima que Eva fuera tan sorda. Y lástima que yo no supe hacerme entender. Adán y Eva eran los primeros seres humanos que de mi mano nacían, y reconozco que tenían ciertos defectos de estructura, armado y terminación. Ellos no estaban preparados para escuchar, ni para pensar. Y yo. bueno, quizá yo no estaba preparado para hablar. Antes de Adán y Eva, nunca había hablado con nadie. Yo había pronunciado bellas frases, como Hágase la luz, pero siempre en soledad. Así que aquella tarde, cuando me encontré con Adán y Eva a la hora de la brisa, no fui muy elocuente. Me faltaba práctica.  

Lo primero que sentí fue asombro. Ellos acababan de robar la fruta del árbol prohibido, en el centro del paraíso. Adán había puesto cara de general que viene de entregar la espada y Eva miraba al suelo, como contando hormigas. Pero los dos estaban increíblemente jóvenes y bellos y radiantes. Me sorprendieron. Yo los había hecho: pero no sabía que el barro podía ser luminoso".


Eduardo Galeano - Libro de los Abrazos

viernes, 24 de septiembre de 2010

“El estado que no toque la RSC, sólo tiene que implantarla en todo su ámbito, que no es poco”


Antonio Javierre, director de Excavaciones Javierre

Es, sin duda, una de las pymes españolas que más se ha implicado con la Responsabilidad Social Corporativa, haciendo de la gestión sostenible una herramienta perfectamente integrada en su modelo de negocio. Javierre es una empresa dedicada a las excavaciones cuya gestión corporativa responsable le ha merecido el premio a la mejor memoria de sostenibilidad otorgado por AECA en 2009. Para Antonio Javierre, director de la compañía, los objetivos para el año 2010 son igualmente ambiciosos: desde la generación de complicidad en buenas prácticas responsables con las partes interesadas, hasta la optimización de los indicadores del sistema de gestión de Javierre pasando por la apertura de nueva línea de negocio mediante aplicación de innovador sistema de estabilizado de superficies de tierra, capaz de sustituir el uso de asfaltos y recursos naturales. Ante un tema tan espinoso y rabiosamente actual como la regulación estatal de la Responsabilidad Social, Javierre se muestra rotundo al afirmar que “El estado que no toque la RSC solo tiene que implantarla en todo su ámbito:  Nacional, Regional, Provincial y Local, que no es poco”. Javierre añade que las empresas “que han tomado el camino de gestión responsable, saben muy bien cuales son sus objetivos y sus limitaciones y aunque no han llegado al punto de suplir las tareas sociales del Estado, sin ninguna duda el colectivo de empresas pueden llegar a tener esa capacidad e incluso superarla.En la medida que la empresa en su generalidad sea consciente de la necesidad de atender debidamente sus importantes grupos de interés, cosa que hoy no hace, se comenzarán a visualizar acciones sociales que el estado no atiende o no es capaz siquiera de identificar.”

Con respecto a la Responsabilidad Social en el ámbito corporativo no cabe duda de que estamos ante un escenario cambiante, donde el tradicional “valor del accionista” se ve en tela de juicio ante nuevos conceptos que abogan por la sostenibilidad a largo plazo y la comunicación diáfana con los grupos de interés, las opiniones de Antonio Javierre son también claras en este sentido: “Los accionistas son un parte vital en toda empresa privada. Cuando hablamos de Pymes en la gran mayoría de ellas se está hablando a la vez de actividades que representan su medio de vida. Estoy seguro que en estos casos la mayoría, tiene en cuenta otros objetivos de alcances diversos que en mayor o menor medida van mas allá que el simple hecho de ganar dinero. Entre los objetivos de la empresa  pyme que represento, trato de establecer un difícil equilibrio entre el aspecto Económico, el Social, Ambiental y Buen Gobierno. Para mí todos estos aspectos adquieren igualdad de importancia y son gestionados con la misma inquietud y perseverancia.También es cierto que no está muy bien entendido este modelo de objetivos por las empresas de hoy día y siguen primando objetivos de máximo, beneficio y el corto plazo de retorno. Para mí es un modelo de objetivos totalmente obsoleto.”

Con respecto a la actual situación de la Responsabilidad Social en las pymes, Javierre distingue entre las que “tienen como fin proporcionar un medio de vida a sus dueños o accionistas y las que están montadas para aprovechar el momento las circunstancias o dar el pelotazo junto a un amigo, conocido o familiar en posición de privilegio administrativa o comercialmente.Las primeras, sin ninguna duda aportan valor a la sociedad, ponen en el mercado productos y servicios con alto grado de profesionalidad y sus metas están orientadas a largo plazo. Considero este tipo de empresas de por sí, Responsables y aunque en muchos casos lo hacen sin conocer este término, lo llevan implícito en su actividad, y son muchas yo diría que la mayoría de Pymes en España.Las segundas, paradójicamente son también muchas y además están catalogadas por la sociedad como empresarios y empresas de éxito, llegando en muchos casos a considerarse merecedoras de reconocimiento social, afirma Javierre.

PYMES CONFUNDIDAS

Así, para el experto, las pymes en España “están confundidas. La mayoría se pregunta cual es el verdadero éxito, aquel que te permite ganar mucho dinero en breve plazo de tiempo y por tanto vivir sin dificultades e incluso en el lujo, o por el contrario. Éxito es tener una empresa que trata de ofrecer al consumidor productos y servicios de calidad, con una excelente atención de venta y postventa, que su materia prima y procesos lleva una gestión ambiental correcta, sin transmitir impactos al consumidor y el medio ambiente. “

Javierre no soslaya los aspectos más conflictivos a la hora de poner en marcha un plan de Responsabilidad Social. Para él, el aspecto más importante es el compromiso bien meditado y real, previo a la decisión de poner activo un plan RSC. Tiene que existir una fuerte carga de compromiso personal porque las tentaciones de saltarse los códigos de conducta están muy presentes en cada toma de decisiones.Es importante también un análisis objetivo de situación en cada uno de los aspectos, para establecer puntos fuertes y áreas de mejora que a través del establecimiento de objetivos alcanzables nos llevará a resultados”.

El espinoso tema de la transparencia corporativa es el que encierra mayor conflicto para Javierre. Para él, “es ésta una acción que encierra innumerables trampas  para el redactor de informes, viéndose en la dificultad de informar tanto aspectos negativos como positivos, lo cual por inercia natural lleva en la mayoría de casos al resultado de informes y memorias que mas bien parecen un catálogo de empresa para uso como herramienta comercial o de marketing. Por otro lado también son motivos de conflicto y a su vez barreras de entrada para pequeñas empresas, el hecho del desconocimiento y la errónea interpretación del verdadero sentido de la llamada gestión responsable y junto a este desconocimiento la dedicación y sensibilidad necesaria para tomar decisiones en contra de la cuenta de resultados.”

Para Javierre todavía no se ha dado una expansión de la Responsabilidad Social, aunque “sí es cierto que cada día se habla mas del tema RSC, que los medios de comunicación, las instituciones educativas y un número todavía pequeño de empresas especialmente las grandes y otras pequeñas, de forma tímida  trabajan activamente para logras objetivos responsables, pero insisto todavía a fecha de hoy septiembre de 2.010 estos cambios no los aprecio ni en mi sector de actividad ni en el ámbito personal. El resorte que definitivamente conseguirá una expansión generalizada de la Responsabilidad Social en las empresas y organizaciones será, la ciudadanía y los consumidores. Las empresas tienen muy claro que su misión es poner productos y servicios que el consumidor y la sociedad demanda y solamente unas pocas de ellas en el mundo son sensibles a valores sociales, ambientales y de honestidad, necesarios para el buen gobierno corporativo. En tanto y cuanto la sociedad no demande firme y claramente productos y servicios responsables, existirán empresas mayoritariamente irresponsables, corruptas y especuladoras. Lo mismo digo para gobiernos  y otras oscuras instituciones.”, concluye el experto.

23-09-10 para iCNr

jueves, 23 de septiembre de 2010

Cortapisa o impulso, la controversia sobre la Ley de Responsabilidad Social de Extremadura


“Tanto Estado como sea necesario, tanto Mercado como sea posible”. En la actualidad esta máxima del político alemán Willy Brandt  se encuentra más que nunca en el candelero, presente en los encarnizados e inacabables debates acerca de la regulación o la voluntariedad de la Responsabilidad Social. Lejos de apagarse con el paso del tiempo, las pavesas de la discusión se reavivan día tras día, aventadas por iniciativas como la del gobierno extremeño que veía la semana pasada como su proyecto de Ley de Responsabilidad Social Empresarial era aprobado sin ningún voto en contra de la Asamblea. El texto incorpora aspectos novedosos como la regulación de la responsabilidad social de los poderes públicos- y no sólo de las compañías- y la adaptación de la normativa al tejido empresarial extremeño compuesto en su mayor parte por pequeñas y medianas empresas.

El proyecto apela a la necesidad de que las empresas y la Junta de Extremadura en conjunción con las entidades locales adopten prácticas en pro del crecimiento sostenible y favorezcan la cohesión social. Y mientras que los adalides de la normativa aseguran que estas prácticas favorecerán la cohesión y la competitividad social, el extenso texto del proyecto de ley no deja tan claro que no vayan a existir problemas de competitividad empresarial a la luz de la nueva regulación “responsable”.

Ciertamente, el texto legislativo trata de regular un concepto que en el mismo documento se reconoce como “voluntario”, al definir el concepto de responsabilidad social como la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con sus interlocutores. Por lo pronto, ya la Confederación Regional de Empresarios de Extremadura (Creex) se ha manifestado en contra de la ley, aclarando su oposición a que la responsabilidad social empresarial se tenga que cumplir por las empresas de forma obligatoria.  El grupo expone que los empresarios extremeños consideran que la RSE "debe ser una cuestión voluntaria y una contribución activa de las empresas" y "debe ir más allá del cumplimiento de las leyes y tratarse de una forma distinta y especial".

Esta iniciativa regional no deja de contrastar fuertemente con la tibieza que ha demostrado en su actividad el Consejo Empresarial de Responsabilidad Social como ente supervisor del cumplimiento de los principios de la RSC por parte del sector privado. Y no deja de ser un interrogante la necesidad de una tipificación tan abrupta de un concepto que ya etimológicamente lleva inherente su carácter voluntario (spondere, compromiso). Sea como fuere, en España existen iniciativas que han tratado si no de regular, si de guiar y orientar la gestión responsable en las compañías. Destacan así el “Código de gobierno de la empresa sostenible” elaborado por IESE, Fundación Entorno y PricewaterhouseCoopers o normas de gestión ética como la elaborada por la asociación Forética (Foro para la evaluación de la gestión ética) o la norma UNE llevado a cabo por el Comité Técnico de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR). Además, iniciativas regulatorias aparte, no puede omitirse el hecho de que los principios de la Responsabilidad Social se encuentran desgranados en varios textos de la normativa española, , desde el Título I de la Constitución, hasta la multitud de normas laborales y administrativas aisladas que rigen la materia, así como el Real Decreto 290/2004, sobre la regulación de los enclaves laborales como medidas de fomento de empleo de las personas con discapacidad, o la Ley 19/1999, que promueve la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras.

De la abundancia de premisas responsables en la legislación se hace eco Josep M Lozano en su esclarecedor trabajo “La voluntariedad, tótem y tabú de la RSE”, en el cual defiende la voluntariedad como criterio inherente a la Responsabilidad Social, pero no como carta de inmunidad, ni arbitrariedad ni protección férrea ante las críticas. En el resbaladizo terreno de lo responsable se impone, una vez más, la cordura y el sentido común.

LOCALISMO RESPONSABLE

Tras la lectura del proyecto de ley de Extremadura , surgen varios interrogantes cuya respuesta queda difusa o simplemente se omite en el texto legislativo. Hasta la fecha, la Responsabilidad Social Corporativa se había distinguido como valioso intangible en las compañías comprometidas, aportando valor diferencial y añadiendo reputación corporativa. La propia voluntariedad del concepto contribuía a hacerlo más valioso y, lo que es más importante, un amplio porcentaje de las empresas que decidían integrarla, enraizarla con fuerza en su “core business” lo hacían desde la convicción y el compromiso. La Responsabilidad Social Corporativa ha sido, por tanto, un importante generador de confianza entre empresa y stakeholders y un potente escudo frente a los tiempos de vacas flacas. La nueva ley extremeña pretende prefijar y establecer los instrumentos de evaluación de la responsabilidad social, lo que deja a las compañías cuya actividad esté presente en Extremadura y además en otras comunidades autónomas en una situación bastante incómoda, al no existir una unificación de requerimientos “responsables”.

Ciertamente, la Responsabilidad Social pisa un terreno abrupto, se mueve entre arenas movedizas, dista mucho de ser un concepto acotado y definido. Una regulación mal enfocada puede suponer un cortapisa a la actividad empresarial, sobre todo cuando las compañías han de tener en cuenta sus capacidades y sus recursos- tan dispares y variables-para aplicar los parámetros sociales y ambientales de una forma u otra, en uno u otro momento. Las necesidades son tan distintas como los sectores y un marco legislativo que sea capaz de aportar indicadores útiles, adecuados y equitativos para todas las compañías independientemente de su volumen, actividad de negocio, sector, aspiraciones y necesidades se antoja una tarea ciertamente hercúlea y no poco fantasiosa en los tiempos que corren. Ya el propio Informe Aldama de buen gobierno corporativo español aseguraba que la “actuación de la empresa desborda el mero cumplimiento formal de un conjunto predeterminado, más o menos amplio, de deberes y obligaciones empresariales”. Y es que la verdadera  Responsabilidad Social, acotada o no, trasciende con mucho las leyes, superándolas.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El cerco se estrecha sobre la cadena de suministro para hacerla más responsable

Los nuevos vientos de cambio se hacen notar cada vez con más fuerza. El panorama empresarial mundial vive una profunda reforma a todos los niveles, en aras de una mayor sostenibilidad y una comunicación más dinámica con los grupos de interés. Las compañías asumen la Responsabilidad Social Corporativa como herramienta de gestión, integrándola en sus modelos de negocio. Esto es importante no sólo en la cara visible de la compañía, la que permanece bajo la vigilancia constante y estricta de los stakeholders, sino que ha de integrarse también en la cara más oculta: la cadena de suministro que tradicionalmente ha permanecido más oculta y disimulada ante la mirada social.En este sentido comienzan a proliferar las iniciativas legislativas que tratan de regular la gestión de la cadena de suministro, en especial en lo que se refiere a la protección de los derechos humanos en las cadenas de proveedores de las compañías que cuentan con filiales en países emergentes. En Estados Unidos se ha redactado un nuevo proyecto de de ley que trata de poner fin al flagrante incumplimiento de los derechos humanos en las cadenas de suministro, a la “moderna esclavitud” que sufren muchos proveedores de los países emergentes. El texto se encuentra en espera de aprobación del gobernador del estado de California (o bien su veto) antes de que finalice este mes. De aprobarse, requeriría una mayor transparencia por parte de las compañías, los minoristas y los fabricantes con respecto a la gestión de la cadena de suministros.

PROVEEDORES EN EL PUNTO DE MIRA

Es este proyecto de ley una iniciativa sin apenas precedentes, un paso más en la creciente tendencia “regulatoria” en materia de Responsabilidad Social. Sin embargo, con leyes o sin ellas, bien es cierto que las compañías comienzan a prestar mayor atención a la Responsabilidad Social en la cadena de suministro, tanto en materia social como ambiental. Así, según un informe de la mano de AT Kearney, el el 89% de las compañías miembros de CDP Supply Chain han desarrollado una estrategia para el diálogo activo con sus proveedores y para asegurar su compromiso frente al cambio climático, y casi la totalidad de ellos tienen un consejero ejecutivo responsable de cambio climático. El 90% de los miembros de CDP Supply Chain tienen un plan de reducción implantado, y más de la mitad de ellos-56%- esperan excluir en el futuro a los proveedores que no cumplan los criterios sobre cambio climático establecidos por la compañías, buena parte de las cuales indica también que van a establecer cláusulas en todos los contratos que incluyan gestión de las emisiones por parte de los proveedores.

Son muchas las multinacionales que apuestan ya por los proveedores éticos. Destaca el caso de Dell, que ha hecho público el nombre de casi la totalidad de sus proveedores como respuesta a la demanda de sus grupos de interés, fomentando de ese modo la transparencia hacia los stakeholders, uno de los requisitos básicos de una buena política de Responsabilidad Social Corporativa. Actualmente el fabricante de ordenadores está trabajando en la gestión responsable de su cadena de proveedores sobre el Código de Conducta de la Coalición Ciudadana de la Industria Electrónica A su vez, el mes pasado Apple fue requerida en el mismo sentido por sus grupos de interés para la publicación de una Memoria de Sostenibilidad donde se de información veraz de su cadena de valor. La propia Nike, culpable junto con Adidas de tantos desmanes en el pasado, ha publicado un informe de RSC perteneciente al periodo fiscal 2007, 2008 y 2009 donde da fe de una mayor supervisión de las condiciones laborales de sus empleados en países como China, Brasil o Bangladesh.

HACIA LA TRANSPARENCIA

Por otra parte, en Uzbequistán, el tercer exportador de algodón en el mundo, se han descubierto recientemente trabajadores infantiles en los campos de algodón forzados por el propio Gobierno. Empresas como Wal-Mart y Tesco, entre otras, han dejado de comprar algodón a Uzbequistán y están fomentando mecanismos para asegurarse de dónde viene su algodón, intentando alcanzar el difícil grial de una supervisión responsable de la cadena de suministro. Sin embargo, y pese a estas acciones puntuales de amplio alcance, la cadena de suministro ha visto mucho más desprotegida en los casos de compañías que no cuentan con filiales en países emergentes, y por ello no se sintieron en la obligación de consolidar una vigilancia o control más exhaustivo sobre su cadena de suministro.

Partiendo de la base de que los grupos de interés exigen cada vez más transparencia, se hace entonces necesaria prestar atención a lo que ha venido siendo una cojera crónica en una de las patas más importantes de la gestión empresarial: la cadena de suministro. Dirigir una cadena de suministro que admita y sortee las situaciones imprevistas en un mundo globalizado donde la incertidumbre empresarial va en aumento, es misión imposible a menos que los pilares que la soporten sean realmente firmes, robustos y revestidos de una pátina de transparencia y veracidad en lo que se refiera a la puesta en contacto con los grupos de interés.

Actualmente, la legislación relativa a la sostenibilidad en la cadena de suministros bebe del principio de la responsabilidad del productor. Existe por una parte el sistema integrado de gestión, que implica que los productores trasladen la responsabilidad jurídica a un tercero, y por otra parte el sistema de responsabilidad delegada, que conlleva que no se traslade a terceros la responsabilidad, ya que al fabricante la retiene. Una cadena de proveedores realmente responsable requiere una mayor conectividad, colaboración e integración de procesos de red de “partners” para mejorar la visibilidad. Entre las mejores prácticas que las empresas están llevando a cabo para mejorar su visibilidad, destaca la planificación con proveedores, el reaprovisionamiento continuo con clientes o la información electrónica compartida en tiempo real.
 
22-09-10 para iCNr

martes, 21 de septiembre de 2010

Los problemas de una reputación maltrecha: el caso de Apple


No es ninguna novedad el hecho de que la reputación corporativa incide fuertemente en la cuenta de resultados de las compañías. El carácter extremadamente variable de este valor intangible puede provocar grandes oscilaciones en periodos de tiempo muy cortos: una serie de malas prácticas, un conflicto con los grupos de interés pueden alterar gravemente los índices de respeto y admiración del mercado frente a la empresa, provocando una drástica caída de su reputación corporativa, que además de impactar en la cuenta de resultados afecta también a otras cuestiones clave en la gestión de una empresa, como son su capacidad para acceder a los recursos financieros y captar capital humano en mejores condiciones que la competencia.

Uno de los principales indicadores a la hora de calibrar la reputación corporativa pasa por conocer los niveles de confianza de los grupos de interés. Y, no podía ser de otra forma, en tiempos de crisis económica la desconfianza se cierne implacable sobre cada acción, cada memoria, cada informe, cada decisión del escenario empresarial.

Uno de los casos más recientes- y más flagrantes- de resbalones en una reputación corporativa que parecía intachable es el de Apple, gigante de las telecomunicaciones que ha tenido que presenciar recientemente una humeante polémica en torno a uno de sus productos estrella, el iPhone 4, cuyas antenas adolecían de importantes errores en la transmisión de la señal. A pesar de los intentos de la compañía por minimizar la importancia de estos fallos, la polémica y las duras críticas corrieron como la pólvora a través de medios de comunicación y redes sociales, obligando a la empresa a convocar una rueda de prensa extraordinaria además de tomar medidas contra los ingenieros responsables del diseño de la antena. Un fuerte varapalo, sin duda, en lo que hasta ese momento había sido una reputación intachable para una de las compañías consideradas más innovadoras en materia tecnológica y con una potente estrategia de marketing con un gurú, Steve Jobs, bien visible en el horizonte.

REPUTACIÓN A LA DERIVA

En la actualidad Apple trata de hacer frente a una crisis de imagen motivada no solamente por sus problemas técnicos sino también debido a cuestiones más espinosas. Así, el reciente informe de proveedores de la compañía contenía datos poco benevolentes: se aseguraba la existencia de empresas suministradoras que infringían gravemente el código ético de la compañía en materia de condiciones laborales y explotación infantil, atentados contra los derechos humanos que se consideran mucho más graves, si cabe, en el actual panorama enfebrecido de conceptos como transparencia y responsabilidad social.

A la hora de gestionar e incrementar la confianza, la  responsabilidad de las empresas juega un papel fundamental, como cauce capaz de alinear los intereses empresariales-obtención de beneficios- y los sociales-integración, conciliación, respeto, información veraz y transparente-. En los tiempos que corren, las empresas pueden-y deben-gestionar la confianza a través de dos vías paralelas y complementaria, en primer lugar hacia delante, hacia los stakeholders, a través de un flujo de información continuado, veraz y transparente, de un diálogo activo y de una satisfacción lo más equitativa posible de sus necesidades e intereses. En segundo lugar, la gestión de la confianza ha de enfocarse hacia atrás, hacia los proveedores y la cadena de valor de las compañías, que tradicionalmente ha jugado un papel no secundario pero sí “de segunda categoría” en la gestión empresarial, alejada de los departamentos “estrella” de la compañía y supeditada a una supervisión en ocasiones insuficiente.

Sin embargo, Apple ha atentado también contra la confianza de sus clientes a través de otro grave problema relacionado con el iPhone. Nada más ponerse a la venta en Estados Unidos se produjo un drástico filtrado de datos de los usuarios, poniendo su privacidad en tela de juicio y  haciendo que la hasta entonces férrea confianza de los clientes quedase bajo mínimos.

JUICIOS PENDIENTES

Por otra parte, Apple está en conversaciones con el Departamento de Justicia de Estados Unidos con el afán de mitigar las acusaciones de haber retenido salarios en su participación en un monopolio solapado del que también formarían parte Google, Adobe, Intel, Intuit y Walt Disney.

Además de esto, no puede negarse el inquietante hecho de que la compañía tiene más de un centenar de juicios pendientes como demandante o acusado, lo que la sitúan en el centro mismo del huracán de la controversia. Así por ejemplo, el pasado mes de julio Estados Unidos autorizaba a que se convirtiera en demanda colectiva la presentación de un grupo de usuarios contra Apple y la división de telefonía móvil de AT&T por presuntas prácticas monopólicas. Una queja enmendada que los clientes presentaron en junio del 2008 cuestionaba en este sentido que Apple obliga a que los iPhone se utilicen exclusivamente con la red de AT&T, así como el dominio absoluto de la firma sobre qué programas se pueden instalar en los aparatos.

21-09-10 para iCNr

lunes, 20 de septiembre de 2010

Bienestar social, ambiental y corporativo, el trípode necesario para un entorno responsable

No es baladí la tarea que debe acometerse en el escenario productivo del siglo XXI; nada menos que revitalizar una economía maltrecha al tiempo que se descifran nuevas señales y se camina tras las huellas de nuevos conceptos como “responsabilidad social”, “sostenibilidad” o “transparencia”. Es una época de profundas transformaciones donde los indicadores tradicionales, apuntalados en la cifra, en los datos económicos, dejan lugar a medidores más sutiles que analizan y tienen en cuenta otras variables menos tangibles. Durante décadas, para los analistas el bienestar social ha estado estrechamente vinculado a las fluctuaciones del Producto Interior Bruto, un baremo macroeconómico que, a la luz de los nuevos tiempos, parece haberse quedado corto para  valorar un concepto tan sutil. 

Revelador es en este sentido “El fetichismo del PIB”. un informe encargado por Nicolás Sarkozy a un grupo de economistas liderado por Joseph Stiglitz que cuestiona la eficacia del PIB como medidor del bienestar, relacionando más bien este intangible con aspectos como la salud, la seguridad y educación, o la calidad del entorno social y natural.

El concepto de desarrollo sostenible tiene su origen en el documento “Nuestro Futuro Común” (Informe Brundtland) elaborado en 1987 para Naciones Unidas. El concepto se define en el informe como «aquel desarrollo que satisface las necesidades del mundo actual sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades». La pelota fue recogida en 1992 por la “Cumbre de la Tierra” de Naciones Unidas celebrada en Río de Janeiro, cuyo principal fruto fue la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, constituida para ayudar a los principales agentes económicos y sociales a aplicar con rigor los objetivos de sostenibilidad. El ámbito corporativo comenzó a preocuparse cada vez más por estas cuestiones hasta que Elkington acuñó en 1997 el concepto de “Triple Bottom Line” en su obra “Cannibals With Forks”; impulsando con fuerza la idea de que las organizaciones deben ser, aparte de entes económicos, entidades medioambientales y sociales. Las 3P (People, planet, profit) comenzaron a girar como los tres ejes principales de una rueda cada vez más veloz.

Es preciso, por tanto, valorar la sostenibilidad a largo plazo de los modelos de crecimiento, como escudo y protección frente a futuras crisis. Tal como ha señalado el Nobel de Economía Robert Solow, muy en la línea de la definición aportada por el Informe Brutland, es necesario otorgar a las generaciones futuras la posibilidad de producir bienestar en la misma medida que en la actualidad, para lo cual ha de conservarse no sólo el stock de capital físico, sino también el capital  natural.

BIENESTAR SOCIAL Y AMBIENTAL: EL IMPULSO INTERNO

La buena gestión de las comunidades es básica en un escenario global responsable. En la actualidad, aspectos como la velocidad de las comunicaciones, el auge de las nuevas tecnologías y los modernos sistemas de transporte afectan sobremanera a las relaciones entre países y continentes, dotándolas de gran complejidad. Es novedosa- y útil- la tesis esgrimida en este sentido por el economista Thomas Friedman que plantea un mundo que se empequeñece conforme el acceso intercontinental e interestatal se hace más rápido y fácil. Este fenómeno es particularmente complejo a la hora de identificar el tipo de políticas que los países -particularmente aquellos en vías de desarrollo- deben adoptar para incorporar los elementos positivos de la globalización y manejar los negativos, a fin de crear un ambiente apto para el desarrollo de las empresas, y por consiguiente el crecimiento del país.

Según esta tesis, la introspección se plantea como el método óptimo para que, a través de un ejercicio de “mirar hacia uno mismo” cargado de realismo y sentido crítico, se llegue a una conclusión veraz acerca de los defectos y ventajas comparativas de una economía respecto al resto del orbe. La clave podría estar en una revitalización “íntima”, en un crecimiento desde  abajo, desde “dentro”, apuntando a su base y constituyendo así unos cimientos firmes que sirvan de soporte para la construcción- o en muchos casos reconstrucción-económica de la comunidad. En la actualidad, existen a lo largo del mundo tímidos brotes de esta revitalización interna, desgranados en ejemplos como el programa “Dinámicas Territoriales Rurales”, avalado por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo llevado a cabo en abril de este año en Nueva Delhi con el objetivo de enfrentarse a desafíos como la brecha de desarrollo humano; la brecha urbano-rural; el conflicto entre producción y medioambiente; y los desequilibrios regionales al interior de los países, todo ello desde una perspectiva “interna” y abogando por  “remover” la economía autóctona, impulsándola.


También los aspectos medioambientales desempeñan un papel importante en el nuevo tablero de juego más responsable y comprometido. Durante décadas, la humanidad ha mantenido una relación de explotación y desgaste del planeta, de sabotaje en muchos casos, sin tener en cuenta que los recursos naturales no son infinitos y que los daños indiscriminados al medio ambiente se reproducen en las fatales consecuencias del cambio climático. Se ha llegado a un punto en que parece muy lejano el objetivo de conseguir un nivel de vida global  que sea económicamente sostenible a la vez que no daña la biodiversidad biológica, el clima o los ecosistemas. A este respecto, el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) presentó recientemente una nueva investigación ‘Visión 2050’, que analiza el “sendero” que deberá marcar las directrices para conseguir que una población global de aproximadamente 9.000 millones de personas alcancen el bienestar dentro de los límites de recursos del planeta de cara a 2050. El documento pretende ser manual de ‘deberes’ (must have) sobre las medidas a tomar durante la próxima década para alcanzar una sociedad planetaria lo más sostenible posible.  Entre las tareas propuestas se incluye la puesta en marcha de los mercados de servicios de ecosistema y agua, el redoblamiento de la producción agrícola sin el aumento de la cantidad de tierra o agua utilizada; la reducción de la deforestación o el aumento de bosques plantados, reduciendo a la mitad las emisiones de carbono en todo el mundo.

BIENESTAR CORPORATIVO: HACIA EL COMPROMISO CON LOS “STAKEHOLDERS”

También para las empresas se vislumbra la consolidación de una nueva era, la era de la “sostenibilidad y la responsabilidad social”, que para autores como Robert Zoellick se divide en varios pilares entre los que destacan la responsabilidad financiera o la globalización responsable; indicadora del estrecho nexo de unión que surge entre la Responsabilidad Social y las nuevas tecnologías como cauces de difusión y transmisión.  No es suficiente ya el antiguo aforismo de “no news, good news”, que durante tiempo y para muchas compañías parecía ser norma y patrón de su comportamiento empresarial. Los grupos de interés o stakeholders tienen el poder de generar reputación corporativa o destrozarla, y cada vez más compañías coinciden en valorar su importancia y actuar en consecuencia. A los stakeholders tradicionales empleados, clientes, accionistas, comunidades, inversores, gobiernos locales o nacionales, se suman los proveedores y sus empleados, los competidores, las familias de sus empleados, las ONG y la comunidad en la que los productos o servicios de la compañía se extraen, manufacturan, comercializan, utilizan o desechan.  La consulta y el diálogo con los grupos de interés se utiliza para recolectar información e ideas, anticiparse a los conflictos empresariales o manejarlos una vez que se producen, además de lograr consenso entre distintos puntos de vista, estrechar lazos y fortalecer la imagen corporativa.

El compromiso con los grupos de interés ha alcanzado tal importancia que hay incluso una normativa internacional, la primera de su índole, encargada de regularlo. Se trata de la normativa AA1000SES que recientemente ha sido sometida a un taller de consulta para su revisión de la mano de expertos españoles, entre los que destacan el Foro de Reputación Corporativa  y MAS Business junto con AccountAbility, y contando con la representación de Media Responsable.  La normativa AA1000SES fue publicada por primera vez en 2005, con el propósito de integrar el compromiso con los grupos de interés en las bases de la estrategia y operatividad de  las empresas. El objetivo de la revisión es llevar la AA1000SES mas allá de los departamentos de RSE de las organizaciones  y hacerla relevante en todos los aspectos de los negocios. Asimismo,  la  nueva norma pretende  proporcionar una ayuda  flexible y sólida a la vez, para que las organizaciones puedan utilizar de forma eficaz su compromiso con los grupos de interés, y contribuir así al desarrollo sostenible de una forma responsable.

Claramente, las empresas líderes hoy en día ya no pueden ver el compromiso con los stakeholders como algo opcional, sino como un elemento crítico y vital de su estrategia de negocio. En los casos en que las compañías se han comprometido –y no sólo dialogado o intercambiado pareceres con los grupos de interés-se ha demostrado que esa sinergia era de gran utilidad a la hora de incorporarse en nuevos mercados de carácter abrupto para la compañía en cuestión, resolver o dirigir confrontaciones con la prensa o con organizaciones no gubernamentales y mejorar o preservar su reputación en las comunidades y los mercados.

para iCNr 20-9-2010

viernes, 17 de septiembre de 2010

Cambio Climático, la “nueva” preocupación de las entidades financieras responsables

 
Los efectos del cambio climático son cada vez más perjudiciales y dañinos; el fenómeno muestra su cara más oscura en uno de los momentos históricos menos oportunos, con el mundo convaleciendo todavía, frágil, tras los devastadores efectos de la peor recesión a nivel mundial desde el crack de 1929. Y a esta crisis-económica y de confianza- que ha dejado tras de sí un amargo regusto de desazón y apatía, se le une otra no menos dramática: la crisis de un planeta que se retuerce y adolece bajo el yugo de una amenaza que ni las vanas promesas de los líderes mundiales ni, por supuesto, la fallida Cumbre de Copenhague han sido capaces de aliviar. En la actualidad, no queda un solo país en el mundo que no experimente los efectos del cambio climático, que por su carácter paulatino, gradual, apenas suscitan la atención de los medios como sucedería si se tratase de modificaciones drásticas o abruptas. La mayoría pasa inadvertida en los mercados financieros y mucho menos quedan registradas en las oscilaciones del Producto Interior Bruto mundial; pero la realidad está ahí, tangible para el que quiera verla.

No son muchos los actores del sector financiero que han mostrado preocupación por los efectos del cambio climático. Escudadas en su aparentemente escasa contribución al fenómeno, las entidades han pasado de puntillas por encima del problema limitándose a esbozar un par de apuntes someros en sus informes y memorias de sostenibilidad. Contrario a esta tendencia se muestra un reciente estudio de Deutsche Bank que ataca al “escepticismo vigente en materia de cambio climático”. En el documento, la entidad aboga por invertir en la lucha contra el problema climático abogando así por uno de los principales aspectos de la banca ética, la preocupación ambiental. La banca ética representa una nueva concepción del mundo financiero en el que las entidades se basan en criterios negativos o positivos para llevar a cabo su modelo de negocio. Los primeros se abstienen de invertir en actividades o empresas que vulneren los criterios definidos por la entidad. Algunas actividades que habitualmente se excluyen son la producción de armamento, las que llevan implícita la explotación laboral y el trabajo infantil, la destrucción del medio ambiente, la producción de tabaco y de alcohol o el comercio de drogas. A su vez, los bancos éticos que se rigen por criterios positivos financian única y exclusivamente inversiones de alto rendimiento social, con criterios prefijados por la entidad tales como mejoras medioambientales, comercio justo, promoción del entorno social, y similares.

FINANZAS COMPROMETIDAS

El compromiso de Deutsche Bank responde a la tendencia cada vez más arraigada en Europa de involucrar la Responsabilidad Social en el ámbito financiero. En este sentido, destaca como organismo el SAFEA  (Sociedad Europea Finanzas Éticas y Alternativas), un consorcio de instituciones financieras, nacido para dar soporte financiero a los Institutos de crédito éticos y solidarios europeos, actualmente existentes y en vía de creación, y para favorecer su crecimiento y desarrollo. SEFEA financia, además, los proyectos de alcance europeo que se colocan en el ámbito de la promoción de un desarrollo económico y social que valora y protege el patrimonio natural, cultural y humano en todos los Países de la Unión Europea.

También la industria aseguradora ha dado recientemente amplios pasos en materia de compromiso con el medio ambiente. Dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se ha presentado recientemente un proyecto que pretende impulsar al ámbito de los seguros a la implementación de medidas contra el cambio climático. Contrariamente a la tendencia “abúlica” del sector financiero con respecto al problema ambiental por considerar a las entidades poco “peligrosas”, este proyecto parte pretende aprovechar el potencial de las aseguradoras para gestionar riesgos para llegar a desempeñar un papel importante en el apoyo al sector público a la hora dar prioridad a medidas de prevención y lucha. Además, se aboga por el desarrollo de productos que cubran los riesgos emergentes y aumenten la concienciación entre los grupos de interés.

SEGUROS VERDES

En materia de seguros ambientales, puede afirmarse que es este un terreno cada vez más abonado. Concretamente en España, existen actualmente unas 7.000 compañías que
cuentan con un seguro verde. Según la consultora Marsh, esta cifra se duplicará en los próximos años, siendo las compañías del IBEX 35 las que se han apuntado mayormente a esta cobertura, puesto que el 75% tiene ya una póliza de este tipo. Hasta la fecha  las pólizas contratadas son, en su mayoría, de responsabilidad civil por contaminación y no de competencia ecológica, tal y como obligará la legislación. Esta cobertura abarca tres segmentos de riesgo para los seguros: sencillo, medio y grave, y costará a las empresas españolas unos 50 millones de euros a futuro.

Este tipo de seguro ecológico no es el único que ha ocupado durante los últimos tiempos el quehacer de las compañías. A nivel privado, la aseguradora británica Co-operative Insurance Society (CIS) ha lanzado un seguro que ofrece a sus clientes compensar el CO2 que emitan sus vehículos mediante el soporte y apoyo de proyectos ambientales. En este caso, la empresa cede una parte de su ingreso (unos 60 dólares anuales por cada póliza) a proyectos de reforestación y desarrollo de energías ‘verdes’ en Asia y África, dirigidos por Climate Care, una organización en lucha contra el cambio climático.

Por lo demás, algunas de las principales aseguradoras ahondan ya seriamente en materia medioambiental Destaca el caso de Mapfre que ha suscrito la declaración de Kyoto de la Asociación de Ginebra, que establece compromisos de Impulso a la Investigación destinada a la evaluación y gestión de los riesgos relacionados con el clima, al desarrollo de productos que incentiven la compensación o la reducción de los niveles de emisión de gases de efecto invernadero, y al desarrollo de proyectos de energía de bajas emisiones; a mejorar la información a los clientes acerca de sus niveles de riesgo relacionado con el clima, de las estrategias de mitigación y adaptación y de los beneficios financieros que éstas suponen; y a reducir la “huella de carbono” de la propia industria aseguradora.

17-09-10 para iCNr

jueves, 16 de septiembre de 2010

Pymes, RSC y Buen Gobierno, un vínculo necesario para el desarrollo sostenible

Conforman un amplio porcentaje del tejido empresarial y necesitan, tanto o más que las grandes corporaciones, subirse al carro del crecimiento sostenible para sobrevivir en el nuevo escenario económico tras la crisis. Las pymes han tenido, tradicionalmente, muy poco acceso a las guías, códigos y recomendaciones que florecen desde el panorama institucional a las que, por el contrario, acceden sin reparos las grandes corporaciones. Y es que la mayoría de las pymes sufren gran presión por la maximización del beneficio a corto plazo quizá por no estar presentes en los mercados financieros. Y a pesar de todo, algunas de ellas se desempeñan como empresas socialmente responsables asentando las bases de un buen gobierno corporativo.

Con el afán de facilitar a las pequeñas y medianas empresas el acceso a herramientas de gestión responsable y sostenible a largo plazo, surgen programas como SOCIALSME, financiado por la Unión Europea que finalizará el 30 de septiembre. El principal.objetivo del proyecto es transferir y desarrollar una metodología innovadora para el desarrollo de una estrategia responsable y comprometida en las pymes de Europa. Propósito que será alcanzado mediante la utilización del Cuadro de Mando Integral, él cual supervisará la metodología usada y ayudará a desarrollar actividades de aprendizaje sistemáticas dentro de las PYME, concretamente de: Polonia, Bulgaria, España, Lituania, Rumania, Letonia, Chipre, Portugal y Alemania. Cada uno de los socios del proyecto ha contribuido en la identificación de las necesidades de aprendizaje de las pymes sobre RSE en cada país participante, en la adaptación del producto del proyecto a las diferentes culturas y en la elaboración de una metodología detallada para el desarrollo del aprendizaje en las pymes  aprendizaje basado en prácticas responsables y orientadas a la sostenibilidad a largo plazo.

PAUTAS RESPONSABLES

Ya anteriormente, la propia Comisión Europea, en el Libro Verde y en la Comunicación de Julio de 2002, dedica especial atención al tema de la RSC y el buen gobierno en pymes. El Libro Verde indica que  “El aumento de su práctica en las pequeñas y medianas empresas incluidas las microempresas, es fundamental, porque son las que más contribuyen a la economía y la creación de los puestos de trabajo”. En España el Observatorio de RSC  ha contribuido en este ámbito mediante la publicación de una Guía para la implantación de la RSC en las pymes, asegurando que “el hecho de retener mejores equipos de trabajo por que estarán orgullosos de trabajar en la empresa, redundará en la productividad y calidad de los productos y servicios que ésta ofrece…además el tener un buen clima laboral influye muy positivamente en la reputación de la empresa, lo cual a su vez se transmite a los clientes”.

La importancia del gobierno corporativo en la pequeña y mediana empresa ha dado lugar a investigaciones como la llevada a cabo por el Instituto de la Empresa Familiar y la Fundación de Estudios Financieros en colaboración con el Centro de investigación Empresa Familiar e Iniciativa Emprendedora del IESE, a través de la edición de la Guía del Buen Gobierno de la Empresa Familiar.

El objeto de la guía es ofrecer alternativas prácticas para el desarrollo del buen gobierno. Contiene recomendaciones sobre cómo tienen que funcionar los órganos de gobierno de la Familia (el Consejo de Familia, por ejemplo), los de la Empresa (el Consejo de Administración) y las comisiones propuestas en la Ley de Transparencia (Comisiones de Estrategia, Auditoría, Nombramientos y Compensación, y Riesgos) que las empresas decidan crear. Los autores insisten en la necesidad de aplicar el buen gobierno no sólo a la empresa sino también a la familia. Desde este punto de vista, se presta atención a algunos de los retos más importantes para las empresas familiares como son los procesos de sucesión, la elección de consejeros independientes, la remuneración de los directivos, el acceso de familiares a la empresa o las relaciones entre el Consejo de Administración y el Consejo de Familia.


Además, entre las recomendaciones que suelen esgrimirse a la hora de optar por un buen gobierno corporativo en las pequeñas empresas está la de que a medida que la empresa crezca, se pase de un sistema basado en órganos de gobierno informales a la creación de un Consejo de Administración. Asimismo, la recomendación de que en caso de que la empresa nombre consejeros independientes, estos ejerzan de correa de transmisión entre accionistas directivos y accionistas que no lo son, aportando objetividad a decisiones claves, como las relacionadas con el reparto de dividendos. Por último, es fundamental que exista una separación clara de las funciones que ejercen los órganos corporativos y los familiares.

A la hora de integrar la RSC en las pequeñas empresas destaca, como herramienta óptima, la  “Guía de Aprendizaje sobre RSE en las PYME”, elaborada por la Fundación Ecología y Desarrollo y presentada por el FOMIN, cuyo objetivo es contribuir a la sistematización y difusión del conocimiento acumulado hasta la fecha por los proyectos del Cluster RSE para su uso por parte de profesionales y empresas interesados en implementar prácticas de RSE. A través de esta Guía de Aprendizaje, el FOMIN intenta contribuir a la sistematización y difusión del conocimiento acumulados por sus proyectos, ofreciendo herramientas prácticas para pequeñas y medianas empresas latinoamericanas con interés en implementar medidas de responsabilidad social y ambiental en sus empresas.

El documento no es la primera guía relativa a las premisas de la RSC relacinadas con la pequeña y mediana empresa. Ya en el año 2005 el observatorio de RSC recogía una serie de pautas. Además, existen varios ejemplos que muestran que la implantación de la RSC en la pequeña y mediana empresa puede llevar al éxito a sus impulsores. Este es el caso de Fresh, pyme sueca quien desde 1995, cuando estuvo al borde de la quiebra, aplica un modelo de participación basado en 5 equipos autogestionados: cada equipo se concentra en una categoría de clientes y planifica su producción, contrata el personal y se marca los objetivos de manera autónoma…Actualmente ocupa un lugar destacado en el mercado de la ventilación gracias al diseño, fabricación y comercialización de innovadores productos respetuosos con la naturaleza.
  
16-09-10 para iCNr

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La importancia de los negocios inclusivos como clave de la economía sostenible


Volver a los orígenes y apostar por la construcción de nuevos cimientos, orientar la mirada a las raíces en lugar de dejarla vagar por las ramas de la voracidad y el oscurantismo. A pesar de su comportamiento implacable y centrado en el cortoplacismo, se ha demostrado que el sector privado es capaz de contribuir significativamente a mejorar el desarrollo de los estratos más desfavorecidos del planeta, ayudándose de estrategias empresariales que aboguen por la sostenibilidad y el crecimiento a largo plazo.

A su vez, hay cada vez más demandas internacionales para que las empresas sean más transparentes y más responsables para el desarrollo económico, social y medioambiental en los países en que operan.  El desarrollo de los llamados “negocios inclusivos” ocupa un lugar preeminente desde hace algún tiempo en la lista de tareas a llevar a cabo en pro del desarrollo sostenible.

En este sentido, el Consejo Mundial para el Desarrollo Sostenible ( WBCSD) ha puesto en marcha "El desafío de los Negocios Inclusivos", una herramienta de simulación para ayudar a las empresas e identificar a sus grupos de interés y establecer un modelo rentable para dirigirse a poblaciones de bajos ingresos y desarrollar productos y servicios que satisfagan las necesidades de éstos. Se trata de una herramienta que incluye ejemplos de buenas prácticas y apunta la manera de integrar los negocios inclusivos en la estrategia de las compañías. Un aspecto clave de la misma está en la actividad de simulación que está diseñada para ser utilizada en un taller interactivo para identificar riesgos y oportunidades en la construcción de este tipo de negocios.

LA FUERZA DE LA BASE

Cuando hablamos de negocios inclusivos, adquiere gran relevancia la conocida como  “Base de la Pirámide”-que engloba  a casi dos tercios de la humanidad que no giran al ritmo de la enorme rueda del sistema económico mundial- que aborda negocios  transformadores de desarrollo social y económico que reúnen características comunes, tales como el estar basadas en modelos de negocio que crean valor para la empresa y la comunidad, contemplar los elementos de la Triple Bottom Line (impacto social, económico y medioambiental de la actividad empresarial) y tener potencial a gran escala para conseguir un impacto transformador sobre la sociedad y generar beneficios económicos.

Es necesario integrar la Responsabilidad Social de forma coherente en los países en desarrollo, y para ello se debe aligera la carga de prejuicios asociados al rol de la empresa en la sociedad. La visión narcisista de muchas empresas, que abogan por el 'buenismo' como moneda de cambio con las sociedades emergentes, es la principal barrera, junto con la maximización del beneficio económico y el acogimiento al  lema “business is business” que, si bien paliado en los estados de origen, parece recobrar toda su fuerza en las filiales de ultramar. Mientras que en las sociedades desarrolladas las empresas han de responder frente a un buen número de interesados (accionistas, clientes, empleados, consumidores…), en los países en desarrollo la red de 'stakeholders' se relaja sobremanera, creando un vacío a la hora de pedir responsabilidades. Es esta, por lo tanto, la primera laguna que hay que rellenar antes de asentar unas buenas bases para el desarrollo de los negocios inclusivos. Porter y Kramer, autores de “Estrategia y sociedad” describen la importancia de estas presiones: «Muchas compañías despertaron a la Responsabilidad Corporativa después de ser sorprendidas por respuestas públicas a cuestiones que no consideraban previamente que fueran parte de sus responsabilidades empresariales. Los laboratorios han descubierto que se espera que respondan a la epidemia de SIDA en África aunque esté lejos de sus mercados y líneas de producción primarias. Actualmente se está haciendo responsables a las empresas de comida rápida por la obesidad y la mala nutrición».

UN NUEVO CAMINO

Y  es que no son pocos ni baladíes los escollos que han de salvarse en este terreno y parece difícil y lejano el objetivo de conseguir un nivel de vida global  que sea económicamente sostenible a la vez que no daña la biodiversidad biológica, el clima o los ecosistemas. A este respecto, el  propio Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible  ha dado también a conocer una investigación ‘Visión 2050’, que analiza el “sendero” que deberá marcar las directrices para conseguir que una población global de aproximadamente 9.000 millones de personas alcancen el bienestar dentro de los límites de recursos del planeta de cara a 2050. El documento pretende ser manual de ‘deberes’ (must have) sobre las medidas a tomar durante la próxima década para alcanzar una sociedad planetaria lo más sostenible posible.  Entre las tareas propuestas se incluye la puesta en marcha de los mercados de servicios de ecosistema y agua, el redoblamiento de la producción agrícola sin el aumento de la cantidad de tierra o agua utilizada; la reducción de la deforestación o el aumento de bosques plantados, reduciendo a la mitad las emisiones de carbono en todo el mundo.

También el Laboratorio Base de la Pirámide ha presentado  con el apoyo y colaboración de la Cátedra Mango de RSC de ESCI-UPF, el informe “Desarrollo de negocios en los países de bajos ingresos – Crecimiento empresarial y creación de valor social” que pretende presentar un novedoso Marco para la Evaluación de Impacto de Negocios Inclusivos (MEINI), una metodología que permite evaluar la integración de los miembros de la base de la pirámide en la cadena de valor del negocio, tratando así de dar lugar a modelos de negocio inclusivos y capaces de generar retornos económicos y sociales.

En el informe se analizan algunos casos prácticos, como las experiencias llevadas a cabo por Unilever Brasil, BSH o la Fundación Microfinanzas BBVA.  La primera de ellas destaca por haber impulsado la creación del programa Rural Responsable para mejorar las prácticas y condiciones laborales de los trabajadores rurales de la región de Goias, en Brasil, ayudando a la promoción de las prácticas agrícolas sostenibles. A su vez, la empresa BSH ha diseñado la estufa Protos, que mediante el uso de aceites vegetales reemplaza los sistemas de cocción en las chimeneas de carbón, mejorando así la calidad del aire.Por último, el grupo BBVA creó en 2007 la Fundación Microfinanzas BBVA. En julio de 2009, la Fundación Microfinanzas BBVA tenía 421.298 clientes en América Latina y una cartera de créditos concedidos por valor de 340 millones de dólares. En resumen, la Fundación ha demostrado ser capaz de ejercer un liderazgo mundial en ofrecer facilidades de acceso al crédito para familias de renta baja. Esta puesta ejemplifica cómo una institución con un objetivo y misión sociales actúa de forma orientada al negocio, pensando en la sostenibilidad y escalabilidad de sus operaciones, con un alto impacto en la generación de valor social.

Para iCNr 15-09-10

martes, 14 de septiembre de 2010

Regulación, pero en su justa medida: el camino para una gestión empresarial sostenible

Corren tiempos sombríos para la gestión corporativa, sometida a feroz escrutinio y en permanente estado de alerta tras la crisis de confianza que ha asolado -todavía lo hace- la esfera económica, política y social. Al tiempo que las compañías lamen sus heridas y tratan de emerger de las cenizas del peor huracán financiero en muchas décadas, los supervivientes han de enfrentarse a un escenario nuevo, más pulido y menos nebuloso, donde emergen conceptos como sostenibilidad, responsabilidad empresarial o diálogo con los grupos de interés. Durante los últimos tiempos, han florecido por doquier guías y pautas de gestión corporativa, nuevas directrices y orientaciones de cumplimiento más o menos voluntario para las empresas que tratan de subirse al carro de la nueva gestión corporativa del siglo XXI.  Se trata de una nueva tendencia que va camino de sentar cátedra, una especie de afán regulador que parte de la necesidad, para muchos, de supervisar y orientar a unas compañías que no han mostrado ser dignas de confianza durante los malos tiempos, que han abogado por la búsqueda de beneficios a corto plazo y han descuidado la transparencia y la relación con los grupos de interés.

De entre las múltiples directrices y pautas que afloran en el panorama internacional destacan las relacionadas con aspectos más o menos novedosos, como los avances de las nuevas tecnologías o la Responsabilidad Social como vía para enderezar la gestión empresarial. Así, los códigos éticos, las directrices sobre economía social y los índices bursátiles responsables- otro método más indirecto de “guiar” a las empresas por el camino de la sostenibilidad y la transparencia- están a la orden del día. Para los adalides de la regulación y de  la verificación externa, éstos son, precisamente,  los únicos métodos válidos para garantizar la conducta responsable de las compañías, ofreciendo además comparabilidad entre corporaciones y una medición empírica del nivel de “cumplimiento” empresarial.

EXCESO TEMIBLE

Sin embargo, existen también argumentos en contra de la regulación, en especial en lo referido a la regulación responsable, tal y como atestigua la reciente polémica en torno a la aprobación de la ISO 26000. El más repetido de ellos alude al hecho de que las compañías una vez experimenten las ventajas competitivas y las mejoras en reputación derivadas de la aplicación de los aspectos codificados- ya sean éstos referidos a gobierno corporativo, responsabilidad social u otros ámbitos- las propias guías y pautas perderán su razón de ser al haber integrado las compañías los contenidos regulados de forma natural en su “core business”:

Por otra parte, los excesos regulatorios, mal llevados,  pueden paralizar o cohibir las decisiones estratégicas de las compañías. Esa es, al menos, una de las principales preocupaciones para los líderes empresariales según la tercera edición del estudio 'Global Business Risk Report. The Top Ten Risks for Business', elaborado por Ernst & Young .Por detrás de la regulación y el cumplimiento normativo, se sitúan el acceso al crédito, la posibilidad de un empeoramiento económico a la vuelta de la recesión y el número de amenazas vinculadas a la gestión de los recursos humanos.

Además, una de las principales novedades de esta edición es que surge un nuevo riesgo que se sitúa entre los diez primeros: la responsabilidad social corporativa y la propia aceptación por la sociedad de algunas actividades empresariales, que ocupa el noveno lugar. Un concepto que a pesar de su auge, está siendo cada vez más cuestionado por expertos como Wayne Visser para el que la RSC “ha fallado” debido a factores relacionados con la falta “de compromiso del gobierno corporativo de la mayoría de las compañías”.

LA IMPORTANCIA DEL “LARGO PLAZO”

De las palabras de Visser se deduce la necesidad de un cambio profundo en el “sentir corporativo” general. Y es que no ha de ser fácil para las compañías abandonar sus antiguos-y obsoletos-modelos de negocio en pro de una gestión más pausada y exenta de beneficios o resultados inmediatos. Ahora mismo el acento debe ponerse en la maximización del valor futuro, en lugar del efímero beneficio actual, proporcionando al mismo tiempo a la comunidad de stakeholders  una información transparente y adecuada para su toma de decisiones. Es revelador en este sentido el informe “Superar el Cortoplacismo” elaborado por el Instituto Aspen, que destaca la comunicación como clave del éxito de la relación a largo plazo entre empresas e inversores, así como la plena integración en la compañía de las cuestiones ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno). La superación del cortoplacismo se centra la atención en gran medida en el papel de los inversores institucionales, y que incentivar a los inversores, fidelizándolos, es el mejor modo de adoptar una estrategia a largo plazo. Así pues, el informe hace recomendaciones tales como mejorar las responsabilidades fiduciarias por parte de los intermediarios financieros y una mayor transparencia en la información al inversor, una figura que va adquiriendo cada vez un papel más sustancial.

 Existen aspectos propios del gobierno corporativo estrechamente ligados con la capacidad de generar reputación corporativa asumiendo prácticas sostenibles a largo plazo. Así, los aspectos relacionados con las remuneraciones de los empleados adquieren gran importancia en aquellas compañías que optan por desarrollar una estrategia corporativa desligada del cortoplacismo y orientada a la sostenibilidad. Una investigación llevada a cabo este mismo año por el Foro Europeo de Inversión Sostenible (Eurosif) junto con la calificadora de sostenibilidad Eiris desvela que sólo el 29% de las empresas europeas pertenecientes al índice FTSE Eurofirst300 incorpora objetivos de RSE en las remuneración de sus ejecutivos. En cuanto a las instituciones financieras, grandes culpables y a la vez víctimas de la crisis económica, representan el 23% del citado índice, pero sólo el 16% tienen un sistema de remuneración vinculado a objetivos responsables.

Para los autores del informe, la crisis financiera internacional ha puesto de manifiesto la necesidad de controlar las remuneraciones empresarias vinculadas sólo a objetivos comerciales y financieros de corto plazo. Ciertamente, y tal y como remarcan desde Eiris, existen  presiones de los inversores, los reguladores y los las organizaciones no gubernamentales para vincular las cuestiones ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno) con resultados financieros adicionales y la remuneración de los ejecutivos. La  investigación muestra que entre las empresas europeas son relativamente pocas los que actualmente dicen hacerlo. Además, aproximadamente la mitad de las empresas que asumen tener las remuneraciones relacionadas con cuestiones ASG no aclaran en qué áreas están vinculadas a la remuneración. Los objetivos deben ser cuantificados, delimitados, verificables y de largo plazo. A la vez, desde Eurosif, aseguran que las cuestiones ASG están cada vez más reconocidas como ligadas a la estabilidad a largo plazo de una empresa. Por ello es esencial que estos criterios se integraren en la estrategia comercial de una empresa, incluidos directamente en sus directrices de remuneración".

En conclusión, y muy en la línea con los aspectos mencionados,  las empresas deben reconocer su responsabilidad  hacia sus grupos de interés y la sociedad en general, y por ello deben ser receptivas a las demandas y peticiones que sus stakeholders les hagan llegar.  Ciertamente no se pueden considerar como éticas las muy dudosas decisiones que han adoptado algunas compañías-para gran escándalo social una vez los hechos fueron desvelados-de remunerar con cifras disparatadas a altos ejecutivos de compañías cuya situación era tan inestable que habían requerido de ayudas gubernamentales o  enormes reducciones de plantilla para sobrevivir a la crisis económica. Sonados han sido los casos de varios bancos americanos, de los que incluso se llegó a considerar  que sus sistemas de incentivos para los ejecutivos eran  una de las causas de la crisis financiera.  Ante este panorama, la sociedad está más que legitimada para exigir nuevas medidas y cambios drásticos en el sistema de remuneraciones, que deben orientarse a premiar a los ejecutivos únicamente cuando éstos han generado un valor para la compañía sostenible a largo plazo.

14-09-10 para iCNr

lunes, 13 de septiembre de 2010

El “e-gobierno corporativo” aprovecha el alcance de las nuevas tecnologías pero se resiste a subirse al carro de la transparencia

 Información y credibilidad; dos conceptos que fundamentan las bases –y las más acuciantes necesidades- del gobierno corporativo actual, enfrentado a una drástica crisis de valores e inmersa en los avances tecnológicos de la Sociedad de la Información. A la vez, la transparencia se erige actualmente como uno de los intangibles más valorados en unas compañías que durante décadas han llevado a cabo una gestión “oscura” y han proporcionado a sus grupos de interés una información más que sesgada; no en vano existe un interés creciente por parte de los organismos supervisores en regular los contenidos y la forma de difundir y transmitir la información. Es, por tanto, una nueva concepción de gobierno corporativo, más dúctil e interactivo, un “e-gobierno” que trasciende las fronteras de lo físico para discurrir por los veloces e intrincados vericuetos de la realidad virtual.

Sin embargo, la transparencia corporativa- sobre todo la “e-transparencia” sigue cojeando, víctima de la costumbre de unas empresas acostumbradas a segar, parcelar y maquillar la información. Así, una investigación llevada a cabo por “'CompromisoRSE” del grupo Custommedia establece que las empresas del IBEX-35 no destinan espacios destacados ni recursos suficientes a la información “ajena” a los asuntos puramente económicos. En unos tiempos en que la Responsabilidad Social Corporativa adquiere importancia a pasos agigantados como herramienta de gestión, esta omisión se antoja paradójica, pero aún así solamente unas pocas compañías-BBVA, Telefónica, Mapfre, Iberdrola y Repsol-informan sobre  este ámbito en las sites comerciales que destinan a sus clientes.

LA NECESIDAD DE UN GOBIERNO TRANSPARENTE

En esta misma línea, datos ofrecidos por el Observatorio de RSE establecen que la tradicional falta de transparencia corporativa ha favorecido durante años la opacidad en las actividades empresariales y financieras y ha permitido comportamientos abusivos, poco éticos y en algunos casos ilegales. A la vez,  “el acceso a información veraz y de calidad, y de la máxima transparencia, sobre impacto en los derechos humanos y el medioambiente no puede seguir dejándose en manos del autocontrol de las propias empresas multinacionales y de sus criterios arbitrarios y voluntarios, sino que deben existir unas reglas claras y normalizadas para el acceso a esa información.” La realidad es que muchas compañías siguen rindiendo sus cuentas anuales con la misma desidia y opacidad que en las épocas del keynesianismo más voraz. La existencia del “e-gobierno corporativo” como herramienta virtual y más veloz no camina de la mano, por lo tanto, con una mayor honestidad hacia los grupos de interés. Las compañías parecen haberse subido al carro de las Nuevas Tecnologías dejando de lado, en demasiadas ocasiones, la necesidad de informar clara y coherentemente a unos stakeholders cada vez más exigentes.

El mencionado informe del Observatorio de RSE denuncia también que 24 de las 35 compañías del IBEX, el 69 por ciento, operan en paraísos fiscales, de las cuales, seis son entidades bancarias y, la mayoría no ofrecen datos sobre sus actividades en esos países. En ese sentido, se deduce que la transparencia en el uso de paraísos fiscales es “muy limitada” porque apenas se aportan datos e información sobre sus actividades y operaciones en el ejercicio. Cinco de los seis bancos incluidos en el alcance del estudio presentan sociedades participadas en paraísos fiscales y, sólo en el caso de Bankinter no hay evidencia de presencia en estos territorios. De todas las compañías del Ibex 35, sólo Red Eléctrica desglosa los impuestos que paga por cada país en el que opera, y ninguna de ellas desglosa las subvenciones que recibe país por país, lo que provoca que no se tengan conocimiento de los impuestos que aporta cada empresa para desarrollar políticas públicas de desarrollo.  Además, las cifras emitidas por diversas organizaciones internacionales estiman que el valor de las perdidas por evasión de capitales en los centros ‘Off Shore’ supera los 250.000 millones de dólares, una cantidad que sobrepasa con creces lo que el Banco Mundial considera necesario para llegar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y GOBIERNO CORPORATIVO

Sin embargo, los avances de la Sociedad de la Información deben aliarse con los modelos de gobierno corporativo abogando por la sostenibilidad y la buena gestión. Como establece Manuel Castells en “La era de la Información”:”las nuevas tecnologías de información no son sólo herramientas que aplicar, sino procesos que desarrollar. Los usuarios y los creadores pueden convertirse en los mismos. De este modo los usuarios pueden tomar el control de la tecnología, como en el caso de Internet. De esto se deduce una estrecha relación entre los procesos sociales de creación y manipulación de símbolos (la cultura de la sociedad) y la capacidad de producir y distribuir bienes y servicios (las fuerzas productivas).” Y yendo más allá, un estudio de  Juan Luis Gandía y Tomás Andrés dado a conocer por la Comisión Nacional del Mercado de Valores establece que el  “e-gobierno corporativo  debe entenderse como la integración de la tecnología, en especial de Internet, en el proceso decisorio propio de los órganos de  gobierno de la sociedad. Y todo ello con el fin de facilitar la aplicación de prácticas  de buen gobierno que contribuyan a incrementar la transparencia informativa de la  sociedad, generando con ello valor añadido para la compañía y mejorando la  comunicación con los terceros interesados.”

Existen ya algunos casos reales que demuestran la estrechísima relación entre el gobierno corporativo y la sociedad de la información. Así, el  BBVA dispone de un blog corporativo donde los stakeholders pueden publicar y comentar sus proyectos e iniciativas empresariales, ahondando en las oportunidades de financiación a jóvenes empresarios. Mapfre, a su vez, con el website “Circula Seguro”, promovida por la Fundación Mapfre y Michelín pretende informar de la seguridad durante la conducción a través de un debate continuo e interactivo. La Caixa, a través de su blog corporativo, permite la publicación de comentarios y la apertura de debate de cualquier usuario y Caja Madrid mantiene la “Red de blogs Obra Social Caja Madrid” cuyo objetivo es llegar a un intercambio interactivo de opiniones sobre cuestiones de interés social. Por último, Telefónica con su “Red de Cátedras Telefónica” pretende ser una plataforma de mejora de la comunicación entre la teleco y un gran número de universidades en España, haciendo hincapié en el análisis del impacto de las nuevas tecnologías en la sociedad.

13-09-10 para iCNr